Por: Eduardo Sadot Morales Figueroa| @eduardosadot| sadot16@hotmail.com

A casi dos meses de la elección presidencial y sus resultados, los partidos políticos no saben que pasó y tampoco saben que hacer, sucede con todos, ganadores y perdedores.

En MORENA, que fue el Partido ganador, los diputados y senadores aún no saben qué hacer y en muchos casos no saben siquiera cuál será su función su trabajo y las tareas de gobierno, esenciales para lo que fueron electos, hemos visto incluso a algunas diputadas enarbolando pancartas, exigiendo cosas en una redacción de reclamo para un gobierno saliente, cuando ignoran – al menos eso parece – que ya son gobierno y que eso mismo que exigen, ahora es su trabajo y obligación realizarlo, pero acostumbrados a ser oposición y a manifestarse, pretenden usar los mismos métodos para alcanzar sus objetivos, cuando son ellos los que ahora determinan mediante leyes lo que debe hacerse o por dónde debe transitar el país, la conclusión es que ahora que dejan de ser oposición, ni idea tienen para qué sirve el gobierno, ejemplo de ello, es la reforma en el reglamento de la cámara de diputados, de reducir de diez minutos, a cinco el tiempo de participación en tribuna y a un minuto las alusiones personales, la oposición dice que les han puesto mordaza, pero la verdad es que los nuevos diputados que son mayoría, no tienen capacidad para exponer una idea en diez minutos, por lo que hablar cuando mucho cinco minutos es suficiente, tal vez hasta menos, por lo poco que pudieran decir en tribuna, la que más sabe es Dolores Padierna, aquella famosa legisladora, señora de las ligas, cuyo poder lo fincó desde la Delegación Cuauhtémoc, con una mafia, que incrustados en el instituto de la vivienda de la ciudad de México, autorizó la construcción de edificios en predios cuyo drenaje y abasto de servicios originalmente era para descargas de baños cuando mucho de cinco a diez por las características del tipo de habitación, por ejemplo, en el predio frente al Ángel que hoy ocupa el Banco HSBC, se encontraba una lujosa casa que tendría en total siete baños incluidos los de la servidumbre, hoy las descargas de los baños al mismo drenaje, alcanza la cifra de doscientos baños, con ese ejemplo ya imaginamos el riesgo de los vecinos, de un día amanecer nadando en inmundicias humanas, lo mismo hizo en las Colonias Santa María la Ribera, en todo Reforma, en la colonia Juárez, Cuauhtémoc y San Rafael por mencionar algunas, usted se imagina amable lector, la cantidad de dinero que recibió para autorizar la construcción de esos edificios, la ahora legisladora de MORENA, y ella es la esperanza de los nuevos legisladores que será el símbolo de su experiencia.

Pero los otros partidos no están menos extraviados, el PAN por ejemplo no acierta en definir su futuro, el enfrentamiento entre calderonistas y anayistas aún no encuentra su cauce, no aciertan ponerse de acuerdo con su partido, ni con la estrategia legislativa, para su trabajo en el senado y en la cámara de diputados, su relación con otras fuerzas políticas ni aciertan a fortalecer lo que queda de su Partido.

No saben aún, como explicar lo sucedido este primero de julio, medio alcanzan a saber porque y como sucedió para entender que de un golpe, ya no son la mayoría que fueron, entre las dos cámaras y su reconstrucción aún no asimilan con precisión la posición política en que se encuentran en el escenario nacional.

El PRD desmantelado por la emigración hacia MORENA, tienen en su horizonte cercano la reconstrucción de una fuerza que puede recuperar su espacio, si garantiza y demuestra que quienes se mantuvieron fieles a sus ideales y proyectos, son capaces de entusiasmar a las personas en un proyecto nacional que los reviva. Liderazgos como Alejandra Barrales, Miguel Ángel Mancera, los Chuchos, Arturo Santana, están en tiempo de seguir los pasos de Andrés Manuel y crecer para la próxima elección presidencial, si no es que MORENA los bombardea con una estrategia propagandística que termine descarrilándolos. Sin embargo, en el PRD no les queda más que hacerlo o hacerlo, de otra manera las carreras políticas en esos partidos habría llegado a su fin.

El PRI es un verdadero caso, un presidente – presidente es el que preside no importa el género – aunque a su líder Claudia Ruiz Massieu, le gusta que le digan presidenta, que tiene que dedicar dos días a la semana a tareas del senado, como si lo sucedido en el PRI, diera para tener un presidente de medio tiempo, cuando cada minuto y cada hora, es indispensable para decidir su futuro, como si lo que sobrara al PRI fuera tiempo, reduciendo a cero la posibilidad de atender la oficina de Insurgentes, y a la militancia en todo el país, que lo único que quiere es que le escuchen, reciban y atiendan. Un equipo, que en poco tiempo, reproduce los vicios de Enrique Ochoa con su política de puertas cerradas. Un Partido, donde su militancia – casi diez millones – aún conserva el valor de la disciplina y la obediencia al presidente de la República, esa noble militancia conocedora de la diferencia, entre disciplina y servilismo, la primera, producto del debate y confrontación de ideas, la otra, el servilismo fruto de la obediencia ciega e indigna, que todavía justifica los errores de imponer a sus amigos y compromisos, en lugar de ceder el paso a la democratización de sus estructuras, donde estados como Morelos, Baja California, aún vencidos los términos de sus dirigencias en los Comités Directivos Estatales, hacen caso omiso de sus militancias, conservan presidentes dóciles y obedientes a los gobernadores en turno, un Partido que se siente castigado por su líder moral, abandonado, a la deriva en el desamparo económico, frente a la debacle que se ve llegar en términos financieros. Sin solución visible, al menos con recursos en manos de un patronato, de mujeres y hombres priístas honestos – que los hay y son muchos – que maneje recursos para resistir el temporal.

Está claro que si el Presidente Peña Nieto no resuelve la estabilidad económica del PRI, el partido que lo llevó a la presidencia, si continúan los recortes, disminución de sueldos y desprecio a la militancia, de la temporada de vacas flacas o la debacle y perdida de registro del Partido en algunos Estados de la república, con el paso de los meses, también lo culparán a él. A pesar de que la sociedad desde Fox, Peña y ahora AMLO, ha dado señales del hartazgo por los partidos políticos, porque así ganó Fox y no el PAN, ganó Peña y no el PRI y ganó AMLO no MORENA, todo apunta que no obstante, el sistema de partidos para llegar a la presidencia no va a desaparecer en el corto plazo.

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