Por Armando Guzman

Y con eso le puedo decir que si la elección fuera la semana próxima, Donald Trump la ganaría, y se llevaría la mayoría de los votos de 3 estados que tradicionalmente, terminan dando la victoria en la pelea final de todas las elecciones presidenciales americanas; Ohio, Pensilvania y Florida.

¿Cómo sabemos lo que le acabo de decir?  Las encuestas, que en EEUU que son una ciencia y un arte.

¿Me lo cree?  ¿me lo compra?

No debería, porque las encuestas, particularmente las políticas ni son arte, ni son ciencia para adivinar el futuro, son simplemente instrumentos para captar un momento determinado en la historia.

Además decir que las encuestas son exactas es como decir que predecir el clima es exacto.  Sí, es cierto que son muy buenos instrumentos para acercarnos a muy buenos niveles de exactitud, pero no son instrumentos que nos den exactitud total, y menos a 4 meses del desenlace.

En EEUU nos tenemos que acostumbrar cada 4 años por estas fechas a amanecer con nuevos resultados de encuestas y en ellas es habitual que los sondeos de hoy, contradigan al del día anterior.

Por eso cuando digo acostúmbrese a decir Presidente Trump, lo único que estoy haciendo es provocarlo para que se lea la columna completa.

Y debería hacerlo porque hoy, aquí, le voy a decir por qué las encuestas que dicen que Trump va a ganar o que Hillary va a ganar no son sino la impresión que queda congelada en tiempo y espacio como si fuera una fotografía.

Tengo un amigo que dice que para adivinar las elecciones, al menos las de Estados Unidos, es como adivinar una carrera de caballos. Todo depende del ángulo en que se vea la carrera, y aun así lo que importa es el ángulo lateral… y solamente en la meta.

Ahora, todo esto tiene mucho sentido común, y eso hace más difícil entender ¿Por qué las encuestas de Trump siempre están equivocadas?

¿Por qué en las encuestas nacionales Hillary Clinton siempre tiene una ventaja más grande que en las encuestas locales?  Y por eso pierde en las encuestas internas como las de los estados de Ohio, Pensilvania y Florida.

En las encuestas estatales Trump ganaría también al retrogrado estado de Iowa.

La pregunta más importante hoy es; ¿Por qué los resultados de las encuestas varían tanto?

Aquí tengo que contarle algo importante.  En las elecciones americanas hay estados comprometidos, estados muy comprometidos y estados que no están comprometidos con ninguno de los 2 partidos políticos, como Ohio y Florida. Les llaman estados oscilantes, “swinging states” y lo que hacen es “They swing” oscilar de un lado a otro.

Hay otros estados cuyo resultado es y siempre será fijo, por lo menos en esta elección presidencial. Son los estados más grandes: Nueva York, California e Illinois que siempre serán demócratas y Texas, Indiana y Carolina del Sur que siempre serán republicanos.

¿Por qué le cuento esto?

Porque quiero que se dé una idea de lo estrecho que son las elecciones en EEUU y lo pequeño que es  el segmento de la población que en realidad elige a los presidentes.

Lo importante de los resultados en Pensilvania es que este estado se había deslizado hacia el centro izquierdo que es donde están los demócratas.  Pero el mensaje de Trump, en contra del libre comercio y de cómo ese libre comercio se ha llevado los empleos a México y a muchos otros países ya hizo que la gente en Pensilvania se deslice poco a poco hacia el centro derecha en donde están los republicanos.

¿Que haría usted con esta información si fuera el director de la campaña de Trump?

Claro, aumentaría las promesas de forzar a las empresas americanas a salirse de México y regresar a Estados Unidos.

Pero… y que tal si las encuestas están equivocadas? Y yo, si fuera el director de campaña de cualquiera de los dos candidatos me preguntaría -¿Por qué los diferentes resultados de la encuesta varían tanto?

Esta es una pregunta complicada. Mi amigo Marc Hugo López, Director de análisis estadístico del Centro de Estudios Pew me dice que las variaciones en las encuestas terminan siendo tan grandes, por los métodos que se usan en cada una de ellas.

Muchas de estas encuestas son llamadas telefónicas hechas al azar.

Pero, generalmente a teléfonos de línea, no a teléfonos celulares.

¿Como puede usted estar seguro de que el muestreo que esta sacando es correcto si no incluye también a quienes han renunciado a tener líneas de teléfono fijas?

¿Y qué tal las encuestas hechas por Internet?

Y ¿quién elige a la gente que participa?

Recuerde usted que una vez que se hizo el sondeo hay que ponderar multitud de cosas; la más importante, el momento en que la encuesta se tomó.

Porque  las encuestas se toman en momentos críticos, y así, es natural que reflejen variaciones críticas en los resultados.

En este momento hay más de 40 enormes encuestadoras por todo el país que utilizan una enorme gama de metodologías y muestreos.  Y es natural concluir que, sí hay una enorme variedad de metodologías y de muestreos, también habrá una amplia gama de resultados.

La pregunta más importante que se me ocurre aquí es; ¿Si en este año y en esta elección presidencial hay más fluctuaciones que las que hemos visto en otras elecciones menos controvertidas?

Elecciones como la de hace 4 años entre Barack Obama y Mitt Romney  ¿se acuerda?

La respuesta es un rotundo ¡sí!   

Las fluctuaciones han sido mayores, y esto incluye un elemento más:  Mucha gente que aun en el anonimato no quiere admitir, por vergüenza, que favorecen a Trump.   Y otro segmento igual de importante que miente también por vergüenza de aceptar que votaría por Hillary.

Algo que si es consistente es el promedio de votación.  Esto es, quien más encuestas gane entre hoy y el día de la elección será  quien se convierta en el próximo presidente americano.

Ahora, aquí debo advertirle que los promedios de votación favorecen a quien esta en las noticias en un ambiente favorable.  No es extraño ver que Hillary ha sido afectada negativamente por su escandalito de los correos electrónicos y por  la negativa del FBI y del Departamento de Justicia a presentar cargos criminales contra ella.  Esto a la gente le cae muy gordo.

Cuando usted lea estas líneas, la Convención Nacional Republicana estará terminando y usted verá que en medio de todo ese ruido  Donald Trump aparecerá arriba en todas las encuestas.  Esto es normal.

La semana siguiente será la Convención Nacional Demócrata en Filadelfia y Hillary se beneficiaria tremendamente de toda esa publicidad.

Lo mejor está aun por llegar. Agosto, y sobre todo Septiembre y Octubre en la que veremos desarrollarse la mayor y más notoria pelea callejera en la historia americana reciente.

Trump es muy bueno peleando sucio, lo bueno para Hillary es que entre ella y Bill, hay suficiente talento como para enfrentarse al más inusual candidato presidencial en toda la historia de Estados Unidos.

Es curioso ver que cuando analizamos todos los elementos de las encuestas, nos damos cuenta que no estamos ni siquiera cerca de afirmar quién ganará. Así que, si usted se quiere acostumbrar a decir Presidente Trump o Presidente Hillary tiene usted toda la libertad de hacerlo, al menos por 4 meses más.

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