Por: Julio César Silva Cetina

Son muchas las voces que se han alzado para llamar a la autocrítica, a la reorganización, pero en los hechos nada se ha aterrizado. Sin embargo, parece que algo empieza a moverse, pues ya se convocaron a reuniones en las dirigencias municipales que estaban sumidas en la inactividad.

 

Hidroponía maya ya tiene acta de defunción.

El multimillonario megaproyecto diseñado en el Gobierno de Joaquín Hendricks Díaz para potenciar el desarrollo económico de la zona maya de Quintana Roo fue liquidado, extinguido en términos jurídicos, luego de navegar en aguas procelosas y estar permanentemente en la polémica por el barril sin fondo que representó para el erario quintanarroense.

A la actual legislatura local solo le tocó la semana pasada extender el acta de defunción, declarar la extinción, pues desde febrero del año pasado la empresa como tal dejó de operar al venderse la mitad de las 100 hectáreas y la infraestructura de la que contaba a una empresa del consorcio hotelero grupo Chapur.

En el Gobierno de Joaquín Hendricks el proyecto recibió más de $300 millones de pesos, la administración de Félix González Canto también le inyectó importante suma, al igual que con Roberto Borge, solo que en ese último gobierno, como ocurre en este país con todas las empresas públicas destinadas a la venta, la empresa fue depreciada y al final se vendió en poco más de 80 millones de pesos.

La operación de venta la hizo el Gobierno de Roberto Borge y, por lo que dijeron a los diputados los responsables interinos del Órgano Superior de Fiscalización, todo se hizo en orden, lo que contrasta con el mar de acusaciones de corrupción que hay sobre el gobierno anterior.

Desde el año pasado la empresa del grupo Chapur que adquirió lo que quedaba de la empresa registra números positivos, da empleo y registra utilidades, lo que no pudo hacer hidroponía maya en los dos sexenios y medio que estuvo en manos del gobierno.

Zapatero a tus zapatos, dicen por allí.

 

Platea. Se cumple un año desde que el PRI perdió las elecciones de gobernador en Quintana Roo y todavía no hay una reorganización a la vista.

Son muchas las voces que se han alzado para llamar a la autocrítica, a la reorganización, pero en los hechos nada se ha aterrizado. Sin embargo, parece que algo empieza a moverse, pues ya se convocaron a reuniones en las dirigencias municipales que estaban sumidas en la inactividad.

 

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