Por: Enrique Guillén Mondragón | @eguillen_m | Fb/EnriqueGuillenMondragon

El Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TPP11) firmado el pasado 8 de marzo en Chile, donde México y otros diez países se comprometieron a impulsar el acuerdo comercial regional más amplio, es también conocido por ya no incluir a EEUU y, con ello, el panorama cambia al menos en dos dimensiones importantes: ya no representa el 37.4% del PIB global, sino el 14% y del 25% del comercio mundial, ahora representa el 15%. Es claro que la estrategia comercial debe cambiar.

La lectura de diversos expertos es que, con la firma del TPP11, se activa el “plan B” con el que se busca mayor diversificación comercial para México, así como aprovechar la vinculación con los países que impulsan las cadenas de valor global actuales. Sin embargo, para poder hacer uso eficiente de esta plataforma, México debe contar con una agenda estratégica comercial para la industria nacional ya que, al menos con 5 de los países miembros, México tiene balanzas comerciales deficitarias: Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam.

Especialmente para sectores como el textil, el del vestido y el del calzado, la solución no radica en los aranceles ni en el cierre de mercados, sino en fortalecer a nuestras industrias y hacerlas competitivas en su mercado natural y en el de exportación. Actualmente Vietnam y Malasia son de los 5 principales exportadores del sector textil en el mundo y están buscando reducir su dependencia de materias primas con China para seguir escalando. Es inevitable competir con ellos y por ello, hay que apostar a cambiar el paradigma y agregar valor a los productos manufacturados en México en aspectos como la calidad de los insumos y materiales, así como el diseño.

Para Canacintra, la clave para aprovechar el TPP11 está en la productividad interna: la producción requiere de una gran cantidad de bienes intermedios e insumos que se importan porque el rezago tecnológico no permite su producción interna. Este fenómeno se traduce en un déficit de comercio exterior aunque hay crecimiento económico; en consecuencia, hay una carencia de ahorro que impacta en la falta de fondeo para la inversión.

Reducir la brecha del déficit comercial y evitar que la apertura nos tome desprevenidos, evitará vulnerar a los sectores productivos y al mercado interno, al tiempo que se abren las puertas de mercados como el de Japón, Australia, Nueva Zelanda, Chile y Perú para los productos mexicanos. Si bien existen instrumentos como la Alianza del Pacífico, tratados de libre comercio como con Chile y Acuerdos de Asociación Económica como con Japón, en el caso del primero

Finalmente, es importante destacar que el TPP11 es un voto de confianza al multilateralismo, últimamente muy cuestionado por el presidente estadounidense Trump, y nos obliga a pensar en la relación que México debe construir con China, país que se perfila para llenar los vacíos que Estados Unidos ha generado con su vuelta al proteccionismo.  Para los sectores productivos agrupados de CANACINTRA, la agenda estratégica comercial para la industria nacional es el camino para hacer frente a este acuerdo de forma exitosa y aprovechar sus ventajas.

Dicha agenda ya está trazada, pues son las causas que Canacintra junto con otras Cámaras, ha venido impulsando; sin embargo, esta vez el tiempo no juega a nuestro favor, pues el TPP11 puede entrar en vigor 60 días después de que seis de sus socios firmantes lo ratifiquen.

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