ERICK GUERRERO ROSAS | Presidente de Consejo Editorial y Director General | @ericktvazteca

Muchos desacreditaron las encuestas. No creían en el triunfo de AMLO y mucho menos que se diera de manera tan contundente, alcanzando un porcentaje de votación histórico. “Va a pasar lo mismo que con el Brexit en el Reino Unido, esos ejercicios estadísticos no sirven, son un engaño, habrá una sorpresa y vamos a ganar”, decían en el cuarto de guerra de Ricardo Anaya de la coalición PAN-PRD-Movimiento Ciudadano.

El escepticismo en algunos sectores era grande. Recuerdo muy bien una reunión que tuve para asesorar sobre el tipo de cambio a un inversionista del sector inmobiliario en septiembre del año pasado. Me pidió invitar a un Senador del PRI, amigo suyo, que era en ese momento importante operador político del gobernador en funciones.

Cuando preguntaron mi expectativa sobre la elección presidencial y les dije que si López Obrador lograba despertar el entusiasmo de las masas tal y como lo habían hecho otros líderes populistas en América Latina arrasaría en las elecciones y nadie lo iba a lograr parar, el ingeniero electoral del gobernador prácticamente brincó de su asiento y en tono solemne me dijo: “Mira mi Erick, yo te respeto y admiro mucho como analista económico. Reconozco tus aciertos y perdón por lo que voy a decir, pero como analista político no sabes nada”.

Enseguida pasó a describirme la genial estrategia que tenían en marcha para impedir que el popular “Peje” llegara a Los Pinos:

  1. Con los escándalos de lavado de dinero, Ricardo Anaya se vería severamente afectado en su imagen y bajaría en las encuestas. 2. Margarita Zavala, con su campaña también le restaría votos a Anaya y dividiría el voto panista. 3. “El Bronco” con su buena mercadotecnia y estilo populachero, le restaría votos a AMLO porque cada punto que él subiera en las encuestas, sería un punto menos para el Peje con lo que ayudaría a cerrar la brecha. 4. José Antonio Meade, su candidato, al haber sido funcionario en el gobierno de Felipe Calderón, lograría atraer el voto útil panista y 5. Aunque ningún partido podría ganar solo ni confiando exclusivamente en sus bases, aún así el PRI seguía teniendo, por mucho, la mejor maquinaria electoral, territorial y el voto duro, fiel, amarrado, más alto que cualquier otro partido político.

Yo le respondí que hace tiempo estudié con lupa el perfil de 100 líderes populistas a nivel mundial tanto de derecha como de izquierda para escribir un libro, y que lo que estaba viendo en México a nivel de cancha, sobre el terreno de juego por todo el país, más allá de los análisis, las cifras y las encuestas, me recordaba lo que había sucedido con Alberto Fujimori en el Perú, Evo Morales en Bolivia, Lula Da Sila en Brasil ó con “El loco” de Bucaram en Ecuador, entre otros casos: que cuando un candidato de este perfil estaba por llegar al poder, normalmente las élites son incrédulas y subestiman su probable victoria electoral.

“Esta película ya me la contaron. Ya la vi en otras partes”, le dije. Aún así la respuesta del legislador priísta fue contundente: “Vamos a replicar a nivel nacional el triunfo que obtuvimos en el Estado de México”. Ya para cerrar la discusión le comenté que había un pequeño detalle: “López Obrador no es la maestra Delfina. Es un candidato mucho más poderoso. No creo que les funcione su estrategia Senador”.

Para mí esto no era nuevo: se lo había dicho a la cadena de televisión de Colombia NTN 24 en una entrevista que me hizo justo un año antes, en el mes de julio de 2017 y en múltiples conferencias por todo el país. De hecho tan convencidos estábamos del triunfo de AMLO que los directivos y el Comité Editorial de Círculo Rojo que decidimos adelantarlo en el número del pasado mes de junio con la leyenda “Ya nadie lo para”, en portada.

Por eso podemos decirle amigo lector que “pronóstico cumplido”.

El Dólar

Pero ese no fue el único. Con el dólar sucedió algo parecido. La incertidumbre, el temor entre los inversionistas era grande: casi todos preveían que el tipo de cambio, la cotización peso dólar se dispararía a las nubes en caso de que Andrés Manuel López Obrador lograra la victoria.

Hubo casos extremos: algunos colegas analistas aseguraron que en dado caso podría irse o incluso rebasar los 25 pesos por dólar. Mi expectativa siempre fue que si la victoria de Andrés Manuel López Obrador era inminente, el viernes 29 de junio de 2018 el tipo de cambio podría rebasar, por un momento, los 22 pesos por dólar.

En todo momento descarté que llegara a los 25 ó 30 pesos como decían algunos. Le recomendé al público en cada foro donde me presentaba no dejarse llevar por los rumores y mucho menos cometer el error de comprar dolares caros, porque podrían sufrir pérdidas, salir muy raspados.

Sin embargo (decía en las conferencias desde hace un año y en el número anterior de Círculo Rojo del mes de junio), contra todos los pronósticos, el tipo de cambio empezará a apreciarse y podría regresar a niveles de 18 pesos por dólar en la segunda quincena de agosto. Así, textual, también lo ponía en una gráfica en pantalla a los asistentes de las conferencias con el título “fechas sensibles”

Pues bien, el dólar al mayoreo alcanzó un máximo de $20.82 el 14 de junio y de ahí a la fecha empezó a bajar. La pregunta es: ¿porqué estábamos tan seguros de esa baja cuando la mayoría opinaba lo contrario? ¿Porqué se adelantó si la esperábamos pasando la elección presidencial y no antes? Son varios los factores, pero el más importante es que AMLO y su equipo tratarían de tranquilizar a los inversionistas. Pactar con las élites pues, como también titulamos y se lo adelantamos aquí en Círculo Rojo el pasado mes de diciembre de 2017, hace prácticamente ocho meses.

AMLO y su equipo no se esperaron a la votación. Semana antes de la elección se reunieron a puerta cerrada con la crema y nata de la élite empresarial, incluyendo a algunos directivos de bancos, fondos de inversión y corporativos extranjeros porque a ningún candidato le conviene llegar al poder con fuga de capitales y crisis económica.

Una fuente de alto nivel, confiable para mí, que pidió mantenerse en el anonimato y que trabaja en el corporativo de un banco extranjero instalado en nuestro país, me dijo que el equipo de López Obrador solicitó una reunión a puerta cerrada con miembros del Consejo de Administración de México.

Me aseguró que en cuánto ellos, a su vez, solicitaron autorización al corporativo internacional, el director a nivel global les dijo que primero quería él y su equipo más cercano de asesores tener una reunión con AMLO para lo cuál volaron a la CDMX. Después de ese par de encuentros, el departamento de estudios económicos del banco empezó a manejar el mismo escenario que yo traía en las conferencias desde hace un año: que la cotización peso-dólar empezaría a desinflarse pasando la elección aún con la victoria de López Obrador y podría regresar a niveles cercanos a los 18 pesos por dólar.

Carlos Urzúa, el próximo Secretario de Hacienda, en una entrevista que dio a  Carlos Loret de Mola en Televisa la mañana del 4 de julio, le dijo al conductor del noticiero exactamente lo mismo: que esperaban que el tipo de cambio siguiera revalúandose para llegar probablemente a un nivel “de 18 y tantos” y reconoció haber mantenido reuniones previas a la votación con las élites.

Por eso aquí también podemos decirle, amigo lector, tal y como se lo adelantamos en Círculo Rojo que “pronóstico cumplido”.

¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué podemos esperar con el PIB, inflación, tipo de cambio y para el país más adelante? ¿Cuáles son los riesgos? Esos son algunos de los temas de los que nos ocuparemos en los siguiente números.

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