Por: Javier Díaz Brassetti.

El prestigiado sitio de noticias Business Insidser publicó recientemente que en Corea del Sur se introdujo una ley que prohíbe a los funcionarios pagar comidas que cuesten por encima de los 27 dólares. Los que violan el precepto pueden tener hasta 3 años de prisión.

En México, siempre a la vanguardia en materia legislativa, se promulgaron en julio pasado las leyes del Sistema Nacional Anticorrupción de las que destaca la conocida como la Ley 3 de 3 que obliga a los funcionarios a presentar una declaración patrimonial, y a discreción, una de intereses y otra de impuestos. Se fortalecen los órganos fiscalizadores y se aumentan las penas para el incumplimiento y la falsedad de declaraciones.

En Corea son prácticos, afrontan el problema desde donde se nota, porque la impunidad puede verse; aquí, afrontamos el asunto de la corrupción desde donde no puede apreciarse. Allá se fijan en quien gasta sin tener recursos que lo justifiquen; aquí, nos importa lo que declaran sin tomar en cuenta el ostensible despilfarro.

No hace mucho, el político tabasqueño Andrés Manuel publicó su tres de tres, y digamos que en números redondos pues no puede alcanzarle y, o vive de los sablazos que les pega a sus cuates o de la beneficencia pública. Su aparente ritmo de vida (salidas, comidas, ropa, imagen, etc.) parece ser muy superior a lo que declaró que ganaba, a lo que declaró que tenía.

Y no es Andrés, voltee usted a todos lados, ¿de dónde saca un funcionario para comer todos los días en la calle, y no en fondas ¿eh?, ¿de dónde saca para que su esposa traiga una Cadillac, para vivir en Las Lomas y para que sus hijos estudien en el Edron y se vayan a un camp en el verano?; ¿de dónde para que su mamá se atienda en el Inglés o en Houston, para construirse una biblioteca con incunables y Picassos?

Y no es Andrés, todos los obligados tienen lista su tres de tres ¿y? Aunque, como escribió Luis Carlos Ugalde en el Financiero, es un gran progreso, la verdad, la neta es que la legislatura sigue apareciendo a modo para no acabar con nada, para no castigar lo que sí se sabe, lo que si se nota, lo que indigna de verdad a los ciudadanos.

Ya que resultan ineficientes los mecanismos para rastrear el origen de los ingresos, es indispensable entonces acotar el despilfarro. Un modelo preventivo anticorrupción debiera comenzar por castigar el gasto e imponer a los funcionarios preceptos que superpongan el servicio público a la ventaja personal.

Carambola de tres bandas, ley tres de tres para comenzar, pero en serio: 1. Es servir y no servirse; 2. Es estar igual para ser igual, y 3. Es mejoramos juntos y no mejorar sólo nosotros.

Adoptar medidas prácticas que reorienten el cauce de la corrupción, faciliten su persecución y provoquen mejoras sensibles y sustanciales en la prestación de los servicios que el Estado está obligado a ofrecer; para comenzar:

En Educación y Salud,

Todos los funcionarios del Gobierno Federal, desde Subdirectores hasta el Presidente de la República debieran estar obligados a inscribir a sus hijos menores de 18 años en las instituciones educativas del Estado. Asimismo, deberían estar obligados a solicitar atención médica para ellos y sus familiares en la red de instituciones de salud de la República.

En condiciones de vivienda.

Ningún funcionario del Gobierno Federal ni sus familiares, deberían habitar en viviendas de un monto superior a cinco millones de pesos, y sólo podrán ser dueños de una.

En materia de transporte,

Ningún funcionario del gobierno federal ni sus familiares, debería ser dueño de vehículos que excedan un precio de doscientos mil pesos y sólo podrán ser dueños de uno.

Claro, se van a vaciar los colegios particulares y los hospitales privados, se verán despoblados el Pedregal y Bosques, los hospitales Ángeles y los Médica Sur, pero ganaremos todos.

Porque a ver, ahora sí. Que te hiciste de una lanita por un contratito que le diste a tu compadre, ¿en qué te lo vas a gastar? Que la revista vehicular te dejó cien pesitos por ciento quince mil taxis, a ver ¿te los vas a comer?, dirás: bueno, en viajes, joyas, obras de arte, tal vez, pero Educación, Salud, Vivienda y Transporte, por de pronto, van a mejorar.

No es Andrés, es la tres de tres que con todo el conjunto de leyes anticorrupción no llega a ninguna parte.

Servicio, Igualdad y Equidad es lo que reclamamos; perdamos de una vez la ingenuidad, seamos prácticos y exijamos la respuesta diferente que millones de mexicanos esperamos con ansiedad.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.