Los palestinos empezaron ayer una huelga general en solidaridad con los mil 500 detenidos en huelga de hambre desde hace 12 días en las cárceles israelíes.

En el centro de Ramalá, en la Cisjordania ocupada, las calles estaban vacías, los transportes en huelga y las tiendas cerradas.

El movimiento fue convocado por Marwan Barghuti, el líder encarcelado del partido Fatah del presidente Mahmud Abbas.

“Esta huelga general no tiene precedentes desde hace años”, aseguró Jalil Rizeq, que dirige la unión de cámaras de comercio palestinas, y detalló que “todos los sectores palestinos” participan en el movimiento.

La mayoría de las tiendas, bancos, fábricas, colegios y universidades de los territorios palestinos cerraron, acción que tuvo un inusual seguimiento en Jerusalén oriental, incluida la Ciudad Vieja, donde no siempre son secundadas ese tipo de convocatorias.

El transporte público también paró y se redujeron las rutas que conectan los territorios palestinos y Jerusalén.

Las personas levantaron tiendas de campaña en apoyo a los prisioneros en Jericó, Ramalá, Hebrón y Gaza, y cientos de simpatizantes iniciaron en el enclave costero una huelga de hambre de un día, en el que solo tomarán agua y sal como los prisioneros.

Los presos palestinos, organizados por Barghuti, llevan a cabo una huelga de hambre para protestar por las condiciones de detención y para pedir mejor atención sanitaria y acceso a la comunicación telefónica.

Los responsables y observadores palestinos advierten que puede producirse una “explosión” en caso de muerte de uno de los líderes del movimiento, así como del riesgo de una nueva Intifada (sublevación contra la ocupación israelí).

 

 

 

Fuente: Excélsior.

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