Por: Juan Torres Velázquez| Escritor Mexicano con formación en la UNAM | @yotencatl

La Residencia Oficial de los Pinos fue habitada desde 1934 y hasta el año pasado por el Presidente de la República en turno y sus familias; el primero de ellos fue Lázaro Cárdenas, quien no quiso habitar un castillo – en este caso el de Chapultepec, como era habitual – siendo el suyo un gobierno de ideología social, mudándose a un rancho dentro del mismo bosque que desde entonces se convertiría en el lugar donde habitaron los mandatarios mexicanos, pasando por toda la dictadura priista y la docena panista hasta ochenta y cinco años después en que, con la llegada de otro gobierno de ideología social fuera abierto al público como complejo cultural, en un acto simbólico donde los haya.

Dentro del complejo de construcciones de Los Pinos, la casa Miguel Alemán representa uno, sino es que el más emblemático de sus espacios, ideada por el mandatario del cual lleva su nombre con el objetivo de recibir visitantes distinguidos. Usada por Fox y Calderón como oficina y que además del propio Miguel Alemán fuera habitada por Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo, De la Madrid, Salinas, Zedillo y Peña Nieto como casa habitación, esta construcción albergó durante años una importante y emblemática muestra del arte en México, que hasta ahora puede ser vista por el público en general.

Fue en el año 1993, con la idea de integrar un acervo artístico propio, que el gobierno solicita obras a 33 pintores en México de los más destacados entonces “con la mayor pluralidad posible y el único denominador común de su calidad artística”, logrando valiosos aportes que son una excelente muestra representativa de la plástica mexicana contemporánea.

Con la llegada del nuevo gobierno a finales de 2018, las autoridades de la Secretaría de Cultura se dieron a la tarea de buscar dicha colección, misma que se reportó como desaparecida al inicio de la administración y posteriormente encontrada en su integridad en una bodega; las obras fueron halladas íntegras y en bien estado, más o menos empolvadas algunas ya que según se sabe eran colgadas en las paredes unas u otras al arbitrio vaya usted a saber si de los presidentes o sus esposas; se dicen que sólo hubo unanimidad en una, la de Coronel nunca gustó a Salinas, Zedillo, Fox, Calderón ni Peña por aquello de la sangre y decapitados.

“De lo perdido lo que aparezca. 33 visiones de la pintura en México”, está integrada por Suave Patria de Manuel Felguérez, una combinación abstracción y formas intuidas de colores patrios con reminiscencias indígenas antiguas en los personajes sugeridos y al fondo un volcán con fumarola de tubería. “Murciélago” del artista recientemente fallecido Francisco Toledo en formato vertical, la paleta y texturas características del autor, en tela con texturas o propiamente de amate: originalmente los curadores la ubicaron en la sala del presidente, pero ante el suceso de días pasados fue reubicada y ahora aparece en el vestíbulo del recinto.

También podemos ver “Los Volcanes” de Luis Nishizawa, un enorme y bello paisaje de los eternos vigilantes del Valle de México, que se inserta en la tradición italiana traída por Eugenio Landesio y consolidada por su alumno José María Velasco. De Gunther Gerzso un paisaje abstracto en colores cálidos y fuertes llamado “Huitzo”; “La violencia y la intolerancia” de Rafael Coronel, una obra desconcertante como las suyas por la imagen de un cadáver y bajo su cabeza un decapitado y su sangre apenas brotando, condenada a los sitios más discretos o de plano ser embodegada.

Se suman a la muestra una obra inquietante de José Luis Cuevas, que retrata a una pareja entrelazada y sujetada de las manos; una mesa con florero de Vicente Gandía al estilo fauvista, con esos colores planos recargados y formas apenas definidas; del maestro Luis López Loza se incluye “Cayendo al Vacío”, un óleo sobre tela de colores fuertes, azules y rojos, y una figura blanca en el centro que se suspende de manera etérea y desconcertante, así como unas aves azules en una atmósfera color pastel de Juan Soriano.

También hay obra de Sergio Hernández, Vicente Rojo, Beatriz Ezbán, Alejandro Colunga, Roberto Cortázar, Luis García Guerrero, Gustavo Aceves, Eduardo Tamariz, José Chávez Morado, Susana Sierra, Rafael Cauduro y Miguel Castro Leñero, entre otros. Martes a domingo, de 10 a 17 hrs.

 

 

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