Erick Guerrero Rosas

 En  junio de 1987, hace casi 30 años, en plena burbuja especulativa, de euforia y auge bursátil, publiqué uno de mis primeros artículos y lo titulé casi igual a éste, amigo lector: “Altos rendimientos: ¿hasta cuándo?”.

Casi nadie creía en el desplome. Sin embargo, en ese momento advertí: “La tendencia alcista no es indefinida y aunque resulta aventurado predecir cuánto durará, lo único seguro es que no será por mucho tiempo…Ciertos grupos… niegan la posibilidad de un crack en la Bolsa. En el corto plazo, esto es cierto… se vive la ilusión de las grandes ganancias…pero el desplome es inevitable y puede significar la ruina económica para miles de individuos” (puede verificar testimonio e imágenes del artículo original en un video de YouTube que contiene mi currículum:  https://youtu.be/np_YXIvVbVI)

Incluso pocos días antes de aquella caída, el entonces Director de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) aseguró que: “no se vislumbra en el horizonte desplome alguno”. Pero el crack que inició un martes negro a finales de octubre, hizo talco el patrimonio de la mayoría de los inversionistas de la Bolsa.

Viene a colación porque el actual Director de la BMV, José Oriol Bosch, declaró que a pesar de la volatilidad en los mercados financieros derivada del BREXIT (la salida del Reino Unido de la Unión Europea) y de los movimientos que puedan provocar las elecciones presidenciales de Estados Unidos del próximo 8 de noviembre, la BMV seguirá en el mediano y largo plazo reportando resultados positivos para sus inversionistas (“Seguirán máximos históricos en la Bolsa Mexicana de Valores”, El Financiero, julio 21 / 2016).

También, en una nota que apareció al aire en el noticiero Hechos de la Noche de TV Azteca el martes 26 de julio, aseguró que los niveles alcanzados por el principal indicador de la BMV, reflejan expectativas positivas por el desempeño de la economía y las reformas estructurales.

Estoy de acuerdo con el Director de la BMV respecto a que México, sobretodo a raíz de la aprobación de las grandes reformas estructurales, cuenta con una mayor fortaleza macroeconómica y ha logrado diferenciarse de otros países emergentes. Se lo comenté, aquí, en el número anterior de Círculo Rojo cuando hablamos del “Semáforo de Estabilidad Macroeconómica para América Latina”.

Incluso si monitoreamos el desempeño de las principales Bolsas de Valores del continente del 2011 a la fecha, podemos observar que la BMV ha mostrado mayor capacidad de resistencia que las demás (ver el siguiente gráfico del Fondo Monetario Internacional).

Aún así, no pude evitar sentir escalofrío al recordar lo que sucedió hace casi 3 décadas. Las palabras de José Oriol Bosch trajeron en automático esos nubarrones del pasado a mi mente.

Y es que afirmar que a pesar de la volatilidad continuarán las ganancias a mediano y largo plazo, me parece temerario. Muy aventurado animar y darle a entender a los inversionistas que se seguirán alcanzando, por largo tiempo, ganancias extraordinarias, máximos históricos, en un escenario internacional que luce en extremo complicado, porque ningún mercado bursátil está blindado, ninguno es inmune, ninguno está más allá del bien y del mal…ninguno está libre de otro crack.

Entiendo la posición del Director de la BMV. Su obligación es defender el negocio. Si algo demuestra la historia financiera de la humanidad, es que ningún alto directivo de los mercados bursátiles será el primero en advertir los riesgos.

Ningún dueño de Teatro, en plena función abarrotada, saldrá a gritar: “¡Fuego!”, ante los primeros indicios de incendio. Al contrario: hará todo lo posible por tratar de sofocarlo.

Es obvio, evidente, que no estoy de acuerdo con el Sr. Bosch. Los inversionistas deben estar preparados y manejarse con mucha cautela de aquí en adelante, porque viene otro “crack” para las bolsas a nivel mundial.

Si hasta el día de hoy los mercados bursátiles muestran un extraordinario desempeño, es porque los cuatro Bancos Centrales más poderosos del planeta (la Reserva Federal de EU, el de Japón, Inglaterra y la Unión Europea), han inyectado una cantidad impresionante de liquidez. Son millones de dólares, euros, libras, yenes, disponibles para invertir.

También es porque las llamadas “tasas de referencia” (es decir, la tasas de interés que cobran por prestar el dinero recién emitido), están prácticamente en cero o muy cercanas a cero, lo que anima a los inversionistas a asumir mayores riesgos. A buscar rendimientos más atractivos en otro tipo de instrumentos. En este gráfico publicado por The Wall Street Journal, puede apreciar usted cómo, a menor tasa de interés, mayor grado de especulación en Bolsa:

Pero esas condiciones que ahora permiten alcanzar niveles récord, que hacen posible la especulación y la alimentan (exceso de liquidez y tasas cercanas a cero), pronto, dentro de algunos meses, van a desaparecer. Y entonces la caída, por enésima ocasión, será muy dolorosa.

Tal y como lo afirmo en mi libro: “Turbulencia: la crisis financiera internacional y su impacto para México” (disponible sólo a través de internet: www.ericktvazteca.com), la historia de las crisis financieras, es la historia de la estupidez humana: los errores se repiten una y otra vez…una y otra vez.

O como dice la Biblia: “Lo que ha acontecido, volverá a acontecer…Lo que ya se ha hecho, se volverá a hacer…No hay nada oculto bajo el sol” (ECLESIASTÉS, 1:09)

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