Cuando se da el caso de no tener productos, o cuando los productos son muy caros o cuando los productos pasaron de moda o son demasiado innovadores o cuando la calidad no puede competir con una mejor calidad y los productos no pueden ni ser vendidos ni ser comprados, entonces, en estricto sentido, está uno fuera del mercado.

Esto no es sólo así con un coche o con un sándwich, no, la vida entera es así, y para un sistema de gobierno, para una visión de Estado, ocurre ahora, con mucha frecuencia.

 Si el neoliberalismo es el mercado apoteósico en el que todo se compra y todo se vende, pero no se tiene qué y cómo comprar, o qué y cómo vender, es conveniente entonces ya pensar en una etapa posterior, así en exclusiva para este medio damos la bienvenida a la nueva política económica y social, el después del no mercado: El Postneoliberalismo.

 Cuatro años y dos meses dan muestra suficiente de lo que la historia registrará como una promesa frecuente, como la dinámica de la promesa, como la dialéctica de la promesa, intención y fantasía, matices de una, matices de otra.

El Postneoliberalismo que ya avisa para los científicos de la economía, cuál será su estructura teórica:

Promesa de intención, v;gr: Cuando los agarre, los meteré a la cárcel. Y újule, Borge, Duarte, Duarte, Medina, Moreira, y más y más…, nomás los tenga de cerca y también hasta los de  Odebrecht, la van a pagar.

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Intención de promesa, v;gr: Ora verán. Y se destapa como en Perú una persecución anticorrupción, eso sí, sin poder encontrar funcionarios incólumes que puedan encabezarla.

  Promesa de promesa, v;gr: Con la ley en la mano, cumpliré la ley. Pero si la ley ya existe, ahí está el IFAI, la PGR, la PF, ya qué más.

Intención de intención, v;g: Quiero cruzar el rió, aunque me muevan el agua. Dicen que Trump sigue en campaña, pero sólo lleva un mes: Peña lleva cuatro años y sigue con la intención de hacer grandes inversiones.

 Bueno, promesas e intenciones, pero hay que recordar que  no habiendo mercado interno, es decir, con un Congreso gordo y gastalón, con un Gabinete con poca personalidad; con apoyo popular comprado, pues no hay salida, sólo mostrar intenciones, prometer.

     Menos pobres, más ricos, menos impuestos, más puestos…

No habiendo mercado externo, es decir, no queriendo los gringos el petróleo ni la energía eléctrica, ni la mano de obra barata, ni la democracia, no hay salida, sólo prometer, mostrar intenciones.

 El Postneoliberalismo puro, promesa, intención, promesa, intención, al que no puede faltarle su cereza, una efectiva ley de transparencia, lujo de ingenio o ingenuo que tiene la intención de ofrecer a la luz pública todo lo que se requiera saber en torno a la gestión pública.

Promesa de ver a través de, el sueño del charlatán, el preámbulo del vidente, la antonomasia de la promesa, la ley de transparencia. Promete ver lo que no se veía, óptica Devlyn de la gestión pública; promete exhibir en aparador el proyecto, el desarrollo y la evaluación.

  Ficción o realidad, tanta ley, ¿para qué? Si lo que se necesitas es vender ideas, ideales, ,ley de la productividad, el dejar de excusarse para otro rato.

Los neoliberales lo vendieron todo, los postneoliberales ya no tienen que vender; los liberales lo compraron todo, ya no tienen qué comprar. Un mundo raro en el que la verdad es el único bien que cuesta trabajo, entre tanto leamos un trozo de La Guerra de Galio de Héctor Aguilar Camín:

…Nada puede hacerle más daño a este país que la verdad.  Porque nuestro reino es el reino de la calamidad real, nadie lo ha inventado. Las miserias, las limitaciones horrendas que son nuestra verdad, no son cositas que puedan arreglarse con buena voluntad, con políticos serios o periódicos deslenguados…

 Nada puede dañar tanto la ida hacia lo que debemos ser, como la tentación de los atajos, la simulación del absoluto que no ha traído para nosotros sino jorobas adicionales, prisas sin destino, carreras que dan a precipicios, redentores que vuelven a sumirnos en la mierda, independencias que acrecientan nuestra esclavitud, paraísos que desembocan en el infierno…

Olvidar la verdad y seguir Prometiendo, Intentando; Cuando ya no hay mercado no nos quedará más que la violencia, y si no comienza ya la era de la verdad, terminaremos perdiendo. todos

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