Por: Leonel Serrato Sánchez | |Analísta Político

Saben los perredistas  y los panistas que MORENA ganará la CDMX, pero su esfuerzo es por hacer que esa victoria sea de menor cuantía, que puedan rescatar no sólo votos, sino espacios, lo que les permitiría sobrevivir a un eventual triunfo nacional de Andrés Manuel López Obrador, hasta el momento el puntero en todas las encuestas.

El convertir a Ricardo Anaya –a quien el Senador Ernesto Cordero llama “el cerillo”, porque todo lo que toca lo incendia y explota– en candidato presidencial en agravio de su jefe Mancera, le pasará a doña Alejandra una factura enorme, después de pagar la cual quizás poco o nada le quede en su hucha política.

El tejido fino que el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México CDMX, Miguel Ángel Mancera Rodríguez, hizo para construir lo que hoy se llama Por México al Frente pudiera considerarse infructuoso, dado que él no resultó designado candidato presidencial, y al tenor de ese resultado es que se acomidió de tiempo completo a intentar salvar sus naves en el territorio que administra.

 

Parecía cantado que la candidatura principal en la CDMX sería para la expresidenta nacional del Partido de la Revolución Democrática PRD, la señora María Alejandra Barrales Magdaleno, parecía.

 

Los dos aliados del PRD le remuneraron así sus esfuerzos en pro del frente y de la segura candidatura presidencial de Ricardo Anaya Cortés, pero al interior de su partido, como el Cronos mitológico, iniciaron a devorarla, se le atravesaron el muy sensato y diligente doctor José Armando Ahued Ortega, uno de los más eficientes funcionarios del gobierno de la CDMX, y el polémico pero muy calificado Maestro Salomón Chertorivski Woldenberg, quien fuera Secretario de Salud de Felipe Calderón y mediático Secretario de Desarrollo Económico del Doctor Mancera.

 

No puede uno imaginarse que los dos mejores funcionarios del gobierno perredista hubieran tomado la decisión de plantearle batalla a Barrales Magdaleno sin haber por lo menos comentado sus aspiraciones con su jefe, al contrario, todo indica que ambos han marchado contra la exsenadora bajo el auspicio de Mancera.

 

Con el paso de los días la lucha interna por la candidatura de Por México al Frente a la jefatura de gobierno de la CDMX se vio con claridad influida por la mano del aún gobernante capitalino, y aunque nadie lo dice, es un claro castigo a los malos oficios de la exdirigente en las negociaciones para la coalición electoral del Partido Acción Nacional PAN, el PRD y el Movimiento Ciudadano MC.

 

Frente al Doctor Ahued y el Maestro Chertorivski la también maestra Barrales luce pequeñita, no sólo por sus escasas calificaciones profesionales –en comparación con las de sus adversarios– sino también porque su carrera política es genuinamente partidista dentro del PRD y en varios gobiernos de ese signo, como el Lázaro Cárdenas Batel, en donde fue la fundadora de la Secretaría de Desarrollo Social, apenas un poco antes de afiliarse al partido.

 

Las tablas y dimensión de los dos funcionarios de Mancera son deslumbrantes frente a los pobres posicionamientos, sólo de grilla, de la exdirigente sindical; queda francamente disminuida en la lucha interna; Alejandra Barrales luce poco capacitada, apenas informada y sin propuestas del nivel de las de sus rivales, y aunque no se arredra, la venganza de Mancera es cruel y despiadada, la puso a competir con especialistas, con estrellas del servicio público, y en el caso de Chertorivski, con una estrella mediática con fama bien ganada de economista lúcido y audaz, basta recordar sus constantes llamados a aumentar el salario mínimo como medida de reactivación económica interna y toda la exposición nacional que eso le acarreó; un par de estrellas frente a un asteroide yermo.

 

La luz de Alejandra Barrales no la despedía ella misma, sino que era el reflejo de su protector e impulsor, el Jefe de Gobierno Mancera Rodríguez, ahora ella lo está sintiendo.

 

A los partidos del frente por México la suerte de Alejandra Barrales les da lo mismo, porque incluso a estas alturas les parecen mejor opción cualquiera de los propuestos e impulsados por Mancera, porque tendría, cualquiera de entre ambos, un nivel acorde a los que serán sus rivales en la elección constitucional, mire Usted si no:

 

Por la coalición “Juntos haremos historia” que forman MORENA, el Partido del Trabajo PT y Encuentro Social ES, la candidata no sólo es una política estelar del partido de Andrés Manuel López Obrador, sino una académica–es licenciada en Física, y maestra y doctora en ingeniería energética– que además hizo su acceso a la política por esa vía, la de ser especialista y científica notable.

 

El Partido Revolucionario Institucional y sus aliados postularán a Mikel Andoni Arriola Peñalosa, de cuyas luces jurídicas –es abogado y maestro en derecho– y eficiencia administrativa ha dado cuenta su paso por las diversas dependencias en las que se ha desempeñado de manera notable, señaladamente el Instituto Mexicano del Seguro Social al que sacó literalmente de la quiebra y lo puso en números negros. También es un estudioso de la política y su paso por instituciones académicas del más alto nivel mundial lo dejan muy bien parado frente a sus competidores.

 

Frente a esos adversarios, sin ánimo de ser discriminatorio o minimizarla, María Alejandra Barrales Magdaleno no tiene mucho qué hacer, y si bien el doctor Mancera no lo percibió de esa manera en un principio, mucho le ayudó darse cuenta cuando la exlíder perredista no le entregó buenas cuentas en sus tortuosas negociaciones para hacerlo candidato presidencial.

 

Saben los perredistas  y los panistas que MORENA ganará la CDMX, pero su esfuerzo es por hacer que esa victoria sea de menor cuantía, que puedan rescatar no sólo votos, sino espacios, lo que les permitiría sobrevivir a un eventual triunfo nacional de Andrés Manuel López Obrador, hasta el momento el puntero en todas las encuestas.

 

Sabedores de la derrota que viene, los que ayer apoyaban entusiastamente a Barrales, ahora alzan las cejas al tiempo que los hombros, porque no sólo sería mala candidata –por el nivel de sus contrincantes– sino ajena del todo al entorno cercano de Mancera.

 

El convertir a Ricardo Anaya –a quien el Senador Ernesto Cordero llama “el cerillo”, porque todo lo que toca lo incendia y explota– en candidato presidencial en agravio de su jefe Mancera, le pasará a doña Alejandra una factura enorme, después de pagar la cual quizás poco o nada le quede en su hucha política.

 

Así, con esas consideraciones, es que el PRD designará al candidato a Jefe de Gobierno que salga derrotado tras 18 años de gobiernos ininterrumpidos, y no lo dude, perder las elecciones llevando de candidato al doctor Ahued o al maestro Chertorivski será mucho menos catastrófico que si lo fuera la otrora dirigente de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación ASSA.

 

 

Leonel Serrato Sánchez

16 de enero de 2018

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