Por: Alejandro Buenavad Madrigal | @abuenavad | www.losfiscalistas.com.mx

“Los paraísos fiscales, son también paraísos terrenales, en ellos la pobreza no se alcanza a ver, pues el nivel económico de sus pobladores es alto.”

Por alguna razón los más ricos y poderosos utilizan figuras altamente complejas para poder llevarse buena parte de sus ganancias a otros países y buscar reducir el pago de impuestos. Cuando hablamos de millones de dólares en nuestras cuentas, las estrategias fiscales aplicables en nuestro país resultan insuficientes, y es donde los grandes empresarios caen en la tentación de mover, legalmente, recursos a otros países, pasa en todo el mundo, no nos asombremos, sucede con frecuencia y a lo largo de muchos años. Esto ha permitido que países muy pequeñitos subsistan y sea prácticamente la única economía que generan para sus habitantes, tal es el caso de la isla Bermudas, con una población apenas de 65 mil habitantes, y un PIB de 5,715 millones de dólares (114 mil millones de pesos). Su principal fuente de ingresos se considera el turismo y las empresas multinacionales dedicadas a los seguros.

Los paraísos fiscales, son también paraísos terrenales, en ellos la pobreza no se alcanza a ver, pues el nivel económico de sus pobladores es alto, entre ellos están las mencionadas Bermudas, Islas Caimán, Panamá, Malta, San Marino, entre las más conocidas, que nos pueden dar una idea de que tener el dinero invertido en esos paraísos, conviene por muchas razones. Los países asociados a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), entre ellos México, trabajan de manera permanente para buscar mitigar los efectos de la evasión de impuestos a nivel internacional, sin embargo estos territorios que en México se denominan Regímenes Fiscales Preferentes (REFIPES), no se ha podido controlar de manera efectiva, aun y cuando en la legislación fiscal vigente, se encuentra la obligación de los contribuyentes de pagar el impuesto por aquellas inversiones que le generen ingresos en esos territorios.

El problema es justamente que quien tiene inversiones en paraísos fiscales, generalmente no hace la declaración de dichos ingresos, aun y cuando la Ley es clara y exige su cumplimiento, y es que, el atractivo de esos paraísos fiscales es que se comprometen a no generar información financiera que puedan compartir con otros países y que pongan en evidencia las ganancias que los inversionistas tienen en los mencionados territorios. Si el país a donde voy a poner el dinero se compromete conmigo a guardar el secreto, para que le voy a decir al país en donde vivo que allá tengo el dinero guardado, sería financieramente un absurdo, pues lo que se busca en esos casos, es ocultar el dinero para no pagar los impuestos.

La autoridad fiscal señala que no es delito tener dinero en el extranjero, así como lo señaló con los Panamá Pappers; que el delito más bien es no declararlo en el país de residencia, pues teniendo la autoridad información que le permita arribar a la conclusión de que se dejaron de pagar impuestos, podría equipararse en este caso a una evasión fiscal, delito que se castiga con penas de los 3 a los 6 años de prisión. El tema con los Panamá Pappers es muy diferente a este; por un lado  el SAT conoce de esas operaciones porque se entera a través de las filtraciones en medios de lo que está ocurriendo, de inmediato fija su postura y emite un comunicado en abril de 2016 señalando que abrirá auditorías a los implicados en dicho caso, lo cual concluyó en cartas invitación a los involucrados pues abrir una auditoría representaría prácticamente lo mismo, pues la información con la que cuenta la autoridad no es suficiente. Así que a través de las cartas invitación logró recaudar al cierre de 2016 poco más de 453 millones de pesos, y solo se abrieron revisiones completas, es decir auditorías a 76 contribuyentes. La gran diferencia entre este caso y los Paradise Pappers, es que seguramente el número de personas que aparezcan sea mayor y se trate en la mayoría de ellos, de figuras públicas como el caso de los futbolistas, que dicho sea de paso, pudieran librar ese tema aquí en México pues su residencia para efectos fiscales podrían estarla ejerciendo en los países en los que actualmente se encuentran jugando.

La otra gran diferencia y que sin duda será la más importante, es que México en 2017 firmó un convenio de intercambio de información financiera para efectos fiscales con Panamá, el cual empezará a funcionar en 2018 y que, ahora sí, le brindará información certera al SAT para ejercer facultades en contra de quienes, teniendo la posibilidad de corregirse por la vía de la “Repatriación de capitales”, no lo hicieron y prefirieron que la autoridad les llegara a cobrar.

En el caso de los Paradise Pappers, va a estar difícil el intercambio de información financiera, esa es la gran apuesta de los inversionistas, si a la fecha México no ha logrado firmar acuerdos con esos países difícilmente se puedan concretar ahora, así que las cartas invitación que se generen posiblemente no le ayuden mucho a las autoridades para que ocurra lo mismo que con el caso anterior, sin embargo habrá que estar atentos a observar como ante el cuestionamiento de la ciudadanía responden aquellos que se dicen ejemplo a seguir y ocultan sus riquezas para dejar de pagar en su país lo que por derecho les corresponde, haciendo que los ricos cada vez sean más ricos y los pobres sigan en su misma condición.

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