Por Alejandro Buenavad Madrigal

 

En el año 2010 se desató un boom en contra de las empresas que se dedicaron a utilizar figuras de subcontratación laboral que el SAT denominó como “agresivas”, debido a que utilizaban fachadas como la sociedad cooperativa o figuras como las Sociedades Universales, ambas buscaban tratar a los trabajadores como “socios” y a sus ingresos como “alimentos” o “ganancias” las cuales no se sujetaban al pago del Impuesto Sobre la Renta. Durante ese año se presentó una acción sin precedente por parte de la autoridad fiscal que concluyó con la intervención al interior de los despachos que llevaban el control de este tipo de operaciones, especialmente en el sur del país. El SAT intervino las oficinas de algunos despachos que asesoraban a las empresas a llevar este tipo de estrategias y al ingresar a los despachos se llevaron información de los clientes a los que estaban asesorando. Esto causó mucha incertidumbre y muchísima desconfianza por parte del empresario que al utilizar esquemas de subcontratación se veía amenazado de que la autoridad pudiera ejercer acciones en contra de la empresa.

Todo esto se podía hacer porque el tema de la subcontratación no estaba regulado y la Ley del Impuesto Sobre la Renta tenía extensas lagunas legales que permitían a muchas empresas aprovecharse para no pagar impuestos y de paso perjudicar a los trabajadores al no cotizar directamente al Seguro Social. Este tipo de acciones, desalentó al empresario a utilizar esquemas de subcontratación cuando a nivel mundial era una tendencia a utilizarlos porque genera beneficios directos a la empresa, haciéndola más productiva al enfocarse medularmente en su experiencia de negocios.

A partir de 2012 se presenta una reforma a la Ley Federal del Trabajo, la cual permite al empresario contar con certeza jurídica con respecto a la subcontratación laboral y desmitificar que el outsourcing es malo. Muchos tienen la creencia de que al utilizar esquemas de subcontratación están violentando la Ley o están evadiendo el pago de impuestos; sin embargo el uso del outsourcing está enfocado en aplicar las mejores prácticas del derecho corporativo en las empresas, le ayuda a ser más eficientes, capaces de reaccionar a situaciones de riesgo por motivos del negocio y no por cuestiones de relaciones laborales. La mayoría de las empresas cuenta al interior con un área de recursos humanos, en donde generalmente recaen todos los problemas relacionados con el personal, desde el registro de incidencias, hasta la terminación de la relación laboral. Debido a que son las mismas personas que conviven a diario en las mismas instalaciones, las relaciones personales suelen en ocasiones generar conflictos al interior entre el personal de recursos humanos y plantilla en general de la empresa, por lo que no es raro escuchar que la mayoría de las quejas entre el personal sea hacia el área de recursos humanos. El área de recursos humanos debería estar enfocada a generar más valor a mediano o largo plazo a través de estrategias de desarrollo profesional por ejemplo.

El outsourcing como lo menciona el artículo 15-A de la Ley Federal del Trabajo, es aquel por medio del cual un patrón denominado contratista ejecuta obras o presta servicios con sus trabajadores bajo su dependencia, a favor de un contratante, persona física o moral, la cual fija las tareas del contratista y lo supervisa en el desarrollo de los servicios o la ejecución de las obras contratadas. Este razonamiento jurídico permite entender que la propia Ley reconoce el trabajo bajo subcontratación y empieza a regularlo, de tal suerte que busca salvaguardar los derechos de los trabajadores, pero también le otorga certeza plena al empresario para poder utilizar estos esquemas que puedan hacer más productiva a la empresa.

Las ventajas que podríamos señalar de primera instancia, se refieren a las cargas administrativas. Al ser personal contratado bajo este esquema, las cargas administrativas de los recibos de nómina, su timbrado, su impresión y entrega por ejemplo, deben quedar en manos de quien presta el servicio y ser solo supervisado por el contratante. Otra de las ventajas que se pueden apreciar de primera mano es en la cuestión fiscal, sin duda el que pueda hacerse enteramente deducible el gasto para efectos del ISR es una ventaja de un 57% con respecto al valor de la nómina, y en materia de IVA, poder inclusive absorber el acreditable para efectos de aplicación contra el impuesto causado.

El mantener al personal dado de alta en el seguro social es una de las condiciones fundamentales para que el empresario tenga la certeza de que esto no representa ningún riesgo, pero sobre todo que los intereses de los trabajadores no se vean afectados por llevar a cabo un proceso de subcontratación de personal que pueda llevarlo a alguna demanda laboral ante la autoridad competente. Esta de las ventajas que está asociada a la calidad de la empresa que presta el servicio y que inclusive podría generar valor agregado al ofrecer atractivos incentivos al trabajador como por ejemplo un seguro de gastos médicos menores, o un seguro de vida que no se contempla en la mayoría de las empresas cotidianas. Tener tranquilidad en el aspecto fiscal incluyendo al SAT, al IMSS y al INFONAVIT, son de las cosas que el empresario debe valorar al contratar el servicio.

El mito de que el personal pudiera perder la antigüedad en su empresa al acceder a este tipo de servicios es un tema que también preocupa al empresario. Este tema se convierte en algo crucial en el manejo de la contratación pues hay que dejar garantías plenas al empresario y al trabajador, para poder demostrar que se reconocerán los años de antigüedad que lleva en su empresa y con ello hacer una transición plena hacia el nuevo esquema. Muchas empresas no cuidan este aspecto, dejando al empresario a expensas de generarle un conflicto laboral.

Estamos atrasados como país en el uso de este tipo de instrumentos que permite hacer a la empresa más eficiente y productiva. Las tendencias mundiales apuntan a un uso reiterado de este tipo de estrategias que hoy en día están reconocidas por las leyes fiscales incluyendo la Ley del Seguro Social y la Ley Federal del Trabajo. Si va a contratar servicios especializados de personal, escuche las mejores opciones que puedan garantizar a futuro un seguro de paz y salvo por cuenta de quien presta el servicio.

Comentarios: @abuenavad, www.losfiscalistas.com.mx

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