Por: Javier Díaz Brassetti.

Bla, Bla, Bla…, qué bueno atrapar criminales, pero más bueno sería atender, dar servicio a la población.

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La molestia ciudadana es no tener el poder de vivir una vida sin tropezones, de oir un Bla, bla, bla en el que ya nada sorprende: Calderón ridiculizando a López Obrador; Moreira advirtiendo a calderón de que no escriba tuits cuando está tomado; Barbosa cambiándose de candidato; una diputada, como en su momento Bejarano y Ponce, recibiendo dinero frente a una cámara…

Pasatiempo en vez de hobby; asesoría en vez de coaching; compras en vez de shopping; compras en vez de outfit; apariencia en lugar de look; registro de entrada en lugar de check Inn; respaldo o apoyo en lugar de backup; contraseña en lugar de password. Fecha límite en lugar de deadline; experiencia en lugar de knowhow. Estas sugerencias las hacen en un whatsapp escrito por el “Placer de Escribir Bien”.

¡Qué buenas sugerencias!, pero el verdadero problema no se resuelve, lo que viene detrás no se depura y todo queda en bla, bla, bla.

Vaya usted a un Ministerio Público, al Registro Civil; trate de calcular en cuánto tiempo llega una carta; vaya a que le resuelvan un predial; haga la cola de la basura, intente comprar leche de Liconsa; por las noches cuente cuántos camiones traen sus faros encendidos; suponga cuándo llegará una ambulancia; pida informes por teléfono…

Bla, bla, bla…, en estas pequeñísimas cositas está nuestra relación con el gobierno, en todo aquello que debemos y podemos hacer las personas libres que siquiera pagamos el IVA. Postes y alumbrado, patrulleros que no extorsionen, alguien que detenga a quien se pasa un alto, alguien que fije el porte perfecto para hacer un envío de correo…

Bla, bla, bla…, y no vamos a más como quererse cambiar el nombre o modificar una letra en un acta de nacimiento, liberar a un detenido circunstancial, conseguir que poden un árbol o cambiar una terminal de luz o regularizar un predio o denunciar un vecino revoltoso…, bla, bla, bla…

Qué bueno que ya encontraron a Yarrington, a Duarte y que reapresaron al Chapo, pero de verdad eso no tiene la importancia que para uno tiene el que Correos de México sirva, el que Hacienda tenga sus equipos funcionando; el que no haya coyotes fuera de juzgados y MP’s, el no ser atropellados por un RTP…

Es un sufragio, sí sufragio, una promesa, una proeza vivir en un mundo en el que cada quien hace lo que se le da la gana, en el que no hay formalidad ni plazo; un mundo en el que se siente uno afortunado cuando la forma está llena, no hay nadie que se toma el derecho de meterse en la cola del verificentro. Bla, Bla, Bla…, qué bueno atrapar criminales, pero más bueno sería atender, dar servicio a la población.

No estamos hartos de los piratas corruptos, eso queda por descontado, desde hace décadas sabemos de políticos multimillonarios, pero hasta hace poco pagamos, lo que se les ocurre, por una autopista interurbana que ya ahorra muy poco tiempo, de un transporte cada vez más viejo y obsoleto para la cantidad de gente que lo ocupa, de eso sí estamos hartos.

De que hoy no llegó la señorita, de que de cada cinco cajas, sirvan sólo dos; de los desórdenes urbanos que causan flotillas de trabajadores que nunca acaban de adoquinar, de pavimentar, del camión que recógela basura a las seis de la tarde, de sus abusaditos jardineros que podan el pasto en horas pico, Bla, bla, bla.

De Cicerón: la libertad sólo reside en los Estados en los que el pueblo tiene el poder supremo. ¡Cuidado!, no es lo que nos viene en gana mientras algunos se enriquecen, no, es poder caminar por sendas sin abrojos, es poder tramitar sin desengaños, es vivir con la genuina esperanza de un futuro mejor.

La molestia ciudadana es no tener el poder de vivir una vida sin tropezones, de oir un Bla, bla, bla en el que ya nada sorprende: Calderón ridiculizando a López Obrador; Moreira advirtiendo a calderón de que no escriba tuits cuando está tomado; Barbosa cambiándose de candidato; una diputada, como en su momento Bejarano y Ponce, recibiendo dinero frente a una cámara…

La molestia ciudadana, el enojo en contra de los Partidos, es más de todos los días, más de lo que sí nos sucede en la marabunta de corrupción e incapacidad de gobernar lo cotidiano; en los veinte, cien o cien mil pesos que tenemos que proponer para ser cuidados, apoyados, ayudados por gobiernos que sólo Bla…, Bla…, Bla.

Tal vez sería bueno ponerse a pensar en una buena frase de la gestión Porfirista: Poca política y mucha administración. Va siendo el momento de que el poder entienda que no es un asunto de mejorar su lenguaje, sino de hacer que los ciudadanos gocemos día con día de ese pequeño poder de vivir en paz.

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