Por Manuel Herrera Vega, Presidente de CONCAMIN

Los industriales en México hemos expresado nuestro respaldo a los principios y objetivos planteados por el Gobierno de la República para una posible renegociación del Tratado de Libre Comercio de América de Norte. Sin embargo, también hemos insistido en la necesidad de establecer un blindaje productivo en todo el territorio mexicano para enfrentar este proceso.

México necesita profundizar el trabajo para priorizar las acciones que deriven en un blindaje productivo, otorgando especial atención a la integración de mayor contenido nacional y la modernización e integración de las pequeñas y medianas empresas a los encadenamientos productivos.

Acciones como la creación del Comité para el Fortalecimiento del Mercado Interno, que impulsamos en conjunto con nuestra confederación hermana representante de los comerciantes en el país para promover el consumo de los productos hechos en México, van en este sentido, pero consideramos que es necesario el impulso a políticas públicas coincidentes para aprovechar al máximo el potencial creativo y productivo de todos los mexicanos.

Este blindaje productivo debe fortalecer la capacidad de los propios mexicanos para impulsar el desarrollo nacional, así como buscar una mayor competitividad y fortalecimiento de las actividades productivas en cada región y sector del país, a través de elevar el contenido nacional en los proyectos productivos de infraestructura y en las compras gubernamentales, incremento a fuentes de financiamiento y garantías de la banca de desarrollo hacia las pymes, y una reducción regulatoria real de hasta 30% en los costos administrativos que las empresas enfrentan.

Estas condiciones nos permitirían enfrentar con firmeza una posible renegociación. Los lazos económicos y productivos entre México y Estados Unidos son indisolubles; la industria manufacturera de México y EU es una sola y está fuertemente integrada; no sólo intercambiamos bienes y servicios en conjunto, también los producimos: un ejemplo de la relevancia y consolidación de las cadenas regionales de valor es que las autopartes cruzan la frontera común hasta ocho veces, en promedio, antes de que un vehículo esté terminado. De ese tamaño es nuestra integración.

Si bien, en caso de que se dé, ésta será una negociación distinta, desde 1994 venimos trabajando de manera coordinada los organismos representantes del sector privado con el gobierno mexicano; en este particular, desde el día de las elecciones en Estados Unidos hemos trabajado para planear escenarios en esta renegociación, así como cotejar información de nuestros sectores y regiones productivos para ofrecer propuestas viables y de valor para las empresas mexicanas.

 Los diversos sectores y regiones productivos en México estamos listos para cualquier posible renegociación, pues estamos convencidos de los beneficios para ambas partes en la relación económica con Estados Unidos, pero siempre y cuando ésta se dé en los términos y objetivos planteados por los sectores industriales representados en sus cámaras y asociaciones.

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