Por: Julio César Silva Cetina

Cancun tiene todo como para convertirse en un nuevo refugio para los narcos, afirma Ulloa. Es un lugar estratégico para huir por distintas vías en caso de una persecución.

La captura de Dámaso López Núñez, “El Licenciado”, sucesor de Joaquín “Chapo” Guzmán en el Cártel de Sinaloa, ocurrida en una zona residencial de la Ciudad de México, hizo ver a los capos que la capital del país dejo de ser un “santuario”.

De acuerdo con analistas especializados en el tema del narcotráfico, el reacomodo de los cárteles y la violencia en varias ciudades importantes del país obliga a los capos a buscar nuevos lugares dónde moverse con tranquilidad.

Y en ese sentido, tienen en la mira a cinco regiones con gran dinamismo económico y con un desarrollo en infraestructura que supera a la media nacional, entre ellas Cancún. Junto con el principal destino turístico de México aparecen Querétaro, Puebla, Cuernavaca y el corredor León-Celaya.

Desde siempre los gobernantes de la Ciudad de México han negado la presencia del crimen organizado en la capital del país, principalmente porque no se registran allí hechos violentos relacionados con su actividad como sucede en otras zonas.

Sin embargo, organismos como la DEA han documentado la presencia de, al menos cinco de los principales cárteles en la Ciudad de México. Sus líderes y familias residen sin mayor problema allí. Los especialistas afirman que los capos ya entendieron que ellos y sus familias no pueden vivir en estas metrópolis porque ya son muy visibles, por lo que ahora se espera que emigren a ciudades medias que tengan buena calidad de vida, estén bien ubicadas, cuenten con zonas residenciales y estén más alejadas del foco nacional.

Y Cancún no escapa de ese objetivo. Está dentro de su catálogo. Actualmente solo es un centro de operaciones para el crimen organizado, pero pronto, afirman especialistas, se convertirá en un “santuario”. En la Ciudad de México “El licenciado” usaba un automóvil modesto que conducía el mismo, sin guardaespaldas.

Conocedores del tema aseguran que eso es lo que están buscando ahora precisamente, pasar inadvertidos, camuflaje, y solo lo pueden hacer en ciudades medianas.

Cancun tiene todo como para convertirse en un nuevo refugio para los narcos, afirma Ulloa. Es un lugar estratégico para huir por distintas vías en caso de una persecución.

Independiente de lo “seguras” que puedan resultar estas ciudades para los capos y sus familias, los expertos concluyeron que cuando se rompe el acuerdo de no violencia en esta especie de santuarios, “se rompe todo”, por lo que también será necesario que cambien las reglas de convivencia entre los distintos cárteles para mantener seguras a sus familias.

 

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