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domingo, noviembre 27, 2022

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CARTA ABIERTA A LOS MEXICANOS EN EE.UU.  

ColumnasCARTA ABIERTA A LOS MEXICANOS EN EE.UU.  

 

Por: Manuel Herrera Vega, Presidente de CONCAMIN. 

Escribo estas líneas pensando en todos los mexicanos que están en Estados Unidos y que gracias a estas elecciones han estado en el centro de la opinión pública internacional al ser objeto de las declaraciones racistas de un candidato a la presidencia del país donde viven. Como mexicanos, los entiendo, sabemos que les dolió dejar a sus familias y amigos para empezar una nueva vida en otro lugar. También sabemos que no fue fácil llegar, adaptarse y encontrar trabajo.

Somos conscientes que no lo hicieron por gusto, sino por necesidad, y que muchos de ustedes hoy siguen apoyando económicamente a sus familiares que viven en México. Sabemos que trabajan duro y que contribuyen a que el país que los adoptó crezca y sea más próspero.

Sabemos que son gente comprometida, alegre, trabajadora y leal. Tenemos defectos, como todo ser humano, pero son muchas más las virtudes, las ganas y el valor por mejorar.

Sabemos que existen personas que quieren agredir a otras, que quieren robarlas, que venden armas o drogas ilegales, que son ladrones, asesinos, defraudadores o violadores. La nacionalidad es independiente a los actos de estas personas: son delincuentes y cualquier gobierno debe aplicar el Estado de Derecho para combatirlas.

Aquellos que asocian la delincuencia a una etnia o nación crean xenofobia y racismo; corrompen uno de los cimientos de la civilización, que es la confianza entre las personas. Envenenan las relaciones sociales y las internacionales.

Un político puede ganar una elección sembrando odio, pero ningún país sobrevive como si nada a la cosecha del resentimiento. Para solucionar los problemas sociales que nos aquejan se debe de construir, pero no muros que dividan, ciudadanía.

El gran tema de uno de los candidatos es construir un “gran, alto y bello muro” de 2000 km y 80,000 mdd que separe a México de Estados Unidos y “que lo paguen los mexicanos”. La construcción de muros, a lo largo de la historia, ha sido de dudosa utilidad y de mucha vergüenza.

En el siglo XXI nos toca cuestionar su existencia. Los más grandes criminales no atraviesan fronteras terrestres, por el contrario, acostumbran a viajar en aviones privados. Las ideas fluyen a través de la red y las fronteras son cada vez más permeables y difusas.

Por nuestra parte sólo les queremos compartir que, desde este lado de la frontera, no queremos muros que nos separen y que no hay forma lícita, moral y humana de lograr que a los mexicanos de aquí o allá nos obliguen a pagar algo que no deseamos. Si un político afirma que otro país va a pagar la construcción de un puesto fronterizo propio está engañando descaradamente a sus votantes y no merece ninguna credibilidad.

En el adn de Estados Unidos hay dos factores clave que hoy un discurso político quiere romper. Primero, Estados Unidos es y será país de migrantes y esa es en parte la razón de su grandeza, un país de acogida que promete prosperidad a quien se esfuerza. El segundo es el sentido común, que además de ser una característica de los americanos, fue un texto fundamental en su proceso de independencia. Si Estados Unidos se queda sin migración y sin sentido común difícilmente puede ser grande “otra vez”.

También queremos recordarles que ustedes, en realidad no son extranjeros en tierra extraña. En la biografía de Estados Unidos, la presencia de México es un elemento insoslayable. En los nombres de lo que hoy son sus ciudades está la marca indeleble de que fueron territorio mexicano. En los apellidos de sus políticos está presente la carga genética latina. En la gastronomía, las tradiciones y los ascendentes de la mayoría de su población.

Insultar a los migrantes mexicanos es escupir al cielo, es burlarse de su propia herencia, es ignorar la historia, es matar el espíritu nacional estadounidense. Alejarse de México es imposible, porque México está en sus venas, en sus casas, en sus negocios, en su arte y en sus productos. Las economías de México y de EE.UU. cooperan más que compiten. Las estrategias de colaboración regional empresarial han logrado hacernos crecer y enfrentar los retos de la economía mundial.

Les quiero transmitir, como empresario y mexicano, nuestra solidaridad y apoyo en este momento, nuestro recuerdo y cariño y, lo más importante: nuestro compromiso con México, con ustedes, con nosotros mismos de lograr un mejor país que les ofrezca nuevamente las mejores condiciones de vida para que regresen con sus familias y sus amigos, si así lo desean.

El momento de nuestro país es complejo, pero sabemos que grandes países y grandes economías se han construido en menos de tres generaciones. México es mucho más que sus políticos. México es mucho más que sus problemas. México es muy diferente a la imagen que muchos tienen de delincuencia, narcotráfico y corrupción. En realidad México es un país tan grande como los mexicanos queramos que sea. Y queremos que lo sea.

Por eso esta carta abierta, para recordarles que creemos en ustedes y que estamos orgullosos de su esfuerzo. Para recordarles que sea lo que sea que decidan en noviembre, sean conscientes que, de nuestro trabajo en conjunto seguiremos logrando crear mucha más prosperidad que de cualquier otra manera.

Para recordarles que los malos políticos no deberían tener capacidad de condenar a los buenos ciudadanos que creemos en el poder de transformar. Para recordarles que, con nuestras decisiones, transformamos el mundo y que México necesita de toda nuestra capacidad para lograr las mejores decisiones. Que podemos lograr un mejor México con mejores mexicanos.

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