Un error que han venido cometiendo en encuestas y sondeos de opinión, donde se subestima a quienes ni son activistas, ni pertenecen a ningún partido político, es ignorar a esa población silenciosa, que no participa en política, pero cuando se deciden ir a votar, modifican cuantitativa y cualitativamente los resultados de la elección.

Las opiniones sobre los candidatos a la presidencia de la República despiertan discusiones acaloradas y división de opiniones. Cuántas veces hemos escuchado, que por lo desprestigiado de la clase política todos son iguales o que al menos solo se salva, quien se pueda excluir de la clasificación de políticos, para considerarlos ciudadanos, como si ello les hiciera más puros o más honestos y menos rateros, hoy político es sinónimo de ratero y, nos han bombardeado de información hasta lavarnos el cerebro, tanto, que llegamos a creer que no hay excepciones, que basta con pertenecer o simpatizar con algún partido les hace rateros a todos, no importa que nunca hayan ocupado un cargo ya sea por elección o solo por haber pertenecido a la burocracia encabezada por un Partido, no se hacen excepciones y son catalogados por igual en una actitud errática que cancela otras apreciaciones. Quien así se exprese, la mayoría de las veces encuentra el respaldo popular, pero también incurre en el error de ignorar o descalificar excepciones, que no obstante pudieran ser pocos casos, pero no reconocerlas es caer en irracionalidad, fatalista, pesimista y maniquea, ello va contra toda lógica, que sería tanto como darle la razón a Trump, al hablar mal de todos los mexicanos, como si no hubiera honestos y respetables, evidencia poco conocimiento producto de un análisis superficial, descartando a una gran parte de los mexicanos.

Un error que han venido cometiendo en encuestas y sondeos de opinión, donde se subestima a quienes ni son activistas, ni pertenecen a ningún partido político, es ignorar a esa población silenciosa, que no participa en política, pero cuando se deciden ir a votar, modifican cuantitativa y cualitativamente los resultados de la elección.

Frecuentemente escuchamos que de todos los candidatos tendremos que votar con el menos peor, si los evaluamos refiriéndonos solamente a considerar como único elemento a valorar la honestidad. En una etapa de México, donde han proliferado casos de corrupción, que enardecen al resto de la población, que entra dócilmente en el análisis parcial de las cualidades que debe reunir un candidato a la presidencia, es evidente que todos estarán de acuerdo que uno de los requisitos para ser presidente de la república es ser honesto, pero dejarnos llevar por la dinámica de una campaña donde nos hacen creer que ese es el único requisito o la única cualidad necesaria que debe tener quien gobierne, es ignorar otras cualidades indispensables para ser presidente, no quiere decir con ello, que pretendamos ignorar que es un requisito importante, necesario e indispensable, pero pretender ver y hacernos creer que no robar es una virtud, más que una obligación, hacernos creer que es una cualidad o virtud única y exclusiva de un solo candidato – mientras no se pruebe lo contrario o probándose lo contrario la inercia de una campaña basada en ese supuesto obliga a pensar que solo hay uno – cuando es una obligación de todos los candidatos, obligarnos creer que solamente con eso basta para ser buen presidente ¡que barato nos sale pensar así! Dónde quedan las demás cualidades o requisitos necesarios, no menos indispensables, que debemos exigir a los aspirantes, porque si esa fuera solo la cualidad necesaria, entonces, Doña Mechita, que tiene fama entre su comunidad de ser honesta – muchísimo más honesta que todos los candidatos juntos y gran parte de los mexicanos – que es servicial, honrada, que resuelve los problemas de todos sus vecinos, que lo mismo cuida a los niños, que limpia casas, hace mandados, que cubre las ausencias de los trabajadores de las tiendas del vecindario y que vive modestamente sin lujos, con dignidad mucho más modesta que la del mismo Juárez, pues ella sería un gran presidente, si los calificamos solo y nada más por esa conducta, muchos mexicanos honrados debieran ser candidatos, pero, dónde quedan otras cualidades que debe tener un jefe de Estado, un presidente de la república, que hábilmente la propaganda y mercadotecnia nos han distraído de las cualidades indispensables de un aspirante a gobernar a México, nos han vendido el cuento de qué ser honesto, es una virtud, es una cualidad cuando es y debe ser una obligación, cualidad que se pierde y se cuestiona con solo pertenecer a cualquier Partido y que se pueda expiar de toda culpa tan solo disimular el pasado perteneciendo a un nuevo Partido, que disfraza o disimula el pecado de pertenecer a cualquier Partido que ya haya gobernado. Igual que en los divorcios, hay padres que argumentan que mantienen económicamente a su familia, lo presumen y presentan como mérito y virtud, cuando es su obligación.

Si hiciéramos el ejercicio de elaborar una escala comparativa de cualidades y defectos de cada uno de los candidatos, donde se pueda apreciar, comparar y calificar su conducta, sus capacidades como personas, sin el cuento aquel de que si son o estuvieron o están o pertenecen a un partido o a otro, si es de derecha o de izquierda o si son de una ideología o de otra, cuando muchos electores ni siquiera saben dónde se ubican ideológicamente ellos mismos.

Debemos evaluar sus cualidades por su: Capacidad de Dirección para: coordinar, vigilar y controlar a sus subordinados;  su capacidad de liderazgo, sinceridad y veracidad; Capacidad de dialogo de debate; Capacidad para aceptar cuando se equivoca y corrige; Habla idiomas; Preparado y Estudioso; Tolerante, trabajador, Tenaz, Honesto, valiente.

Y también calificar sus defectos, donde se observe si es: Autoritario,  Belicoso, Impulsivo, Deshonesto, Obsesivo, Resentido, Impredecible, Impreciso, Necio, Insensible, Deshonesto.

La evaluación con paloma, cruz y la “N” se usará en los casos en que usted no se sepa esa información del candidato. El resultado será la suma de los aciertos (palomas) menos las cruces. Por otro lado, la suma de las “N” dará el nivel de desconocimiento de cada candidato, ojalá sea de utilidad.

Porque claro, hay de liderazgos a liderazgos, que los hay en todas las actividades, algunos fáciles otros más difíciles, cada uno con su grado de complejidad o dificultad, si hacemos el ejercicio de evaluar personalidades. Encontraríamos muchas sorpresas y veríamos quien puede con la responsabilidad. Porque no es lo mismo ser líder de intelectuales y tener el reconocimiento de sus pares y contar con el reconocimiento que se conquista con el trabajo diario y su conducta, en cualquier profesión, que ser líder de cárteles donde los liderazgos se basan en la capacidad de matar o de grupos sociales de pocos o escasos conocimientos – que nada tiene que ver con ser pobres o ricos – que son fácilmente manipulables, no es igual ser líder y contar con el reconocimiento de tus pares, que de quienes no son sus pares y acusan una clara desventaja, de conocimientos o información. Asumamos que el costo y la desventaja de la democracia es precisamente la desigualdad de información y conocimientos que norman el criterio y recordemos el significado de las raíces de la palabra. Criterio del griego Kriterion – norma para conocer la verdad, de krinein – separar decidir que con el sufijo “io” instrumento o resultado. Cómo puede haber democracia con electores sin conocimientos e información veraz indispensables para construir su criterio.

CUADRO EVALUACIÓN CANDIDATOS ESADOT
 

CUALIDADES

 

RICARDO ANAYA CORTÉS

 

 

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

 

JOSÉ ANTONIO MEADE

 

ÁRMANDO RÍOS PITER

 

JAIME HELIODORO RODRÍGUEZ CALDERÓN

 

MARGARITA ZAVALA GÓMEZ

Capacidad de Dirección para: coordinar, vigilar y controlar a sus subordinados.
Capacidad de liderazgo, sinceridad y veracidad.
Capacidad de dialogo de debate.
Tolerante con capacidad para aceptar errores y corrige.
Bilingüe.
Preparado y estudioso.
Trabajador.
Tenaz.
Honesto.
Valiente.
DEFECTOS
Autoritario.
Belicoso.
Impulsivo.
Deshonesto.
Obsesivo.
Resentido.
Incongruente se contradice.
Necio.
Insensible.
Deshonesto.
Nota de evaluación:

La evaluación con paloma, cruz y la “N” se usará en los casos en que usted no se sepa esa información del candidato. El resultado será la suma de los aciertos (palomas) menos las cruces. Por otro lado, la suma de las “N” dará el nivel de desconocimiento de cada candidato, ojalá sea de utilidad.

 

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