Por: Luis Alfonso González Pozo – Director Regional de Evercorp en Aguascalientes y Mazatlán.

Durante el trayecto de mi carrera he tenido la oportunidad de visitar varias empresas y organizaciones, he platicado con el staff encargado de los principales puestos directivos sobre las preocupaciones y conflictos que tienen para desempeñar cada vez mejor su trabajo; los resultados son muy marcados, existe una gran rotación de personal en las empresas, cada vez existe menos compromiso del personal hacia la empresa y debo reconocer que también he encontrado la falta de compromiso de la empresa hacia su personal.

 

Hace algunos años la estabilidad de las personas en las empresas era un punto básico como referencia para buscar un nuevo trabajo, ahora lo que menos quiere el personal es comprometerse con las organizaciones, trabajan mientras les hablan de otra empresa, si no les agrada el trabajo buscan ser despedidos para que los liquiden, de cualquier forma ya se sienten seguros de poder conseguir un nuevo trabajo. Bajo otro esquema, las empresas prometen cosas a sus colaboradores que no van a poder cumplir, el entorno de trabajo es cada vez más difícil; aquí es donde me pregunto ¿en dónde está el error?

 

Muchas veces en las organizaciones buscamos realizar cambios dramáticos, existe personal en el área operativa con mucha capacidad y talento para realizar sus operaciones e inmediatamente lo convertimos en supervisor, sin embargo, con el paso del tiempo nos damos cuenta que la persona no tiene la competencia para ser supervisor y por lo tanto, dejamos de tener un gran operador para convertirlo en un supervisor mediocre, su favoritismo será con los operadores que se encontraban en su entorno, pero no podrá cumplir con los compromisos que le fueron asignados, no por que no tenga la capacidad, sino porque no tiene la preparación adecuada para el puesto que le fue encomendado. La persona se empieza a sentir decepcionada ya que sus compañeros de trabajo no lo apoyan y prefiere retirarse de la organización. Los directivos entonces buscarán a otro operador que para convertirlo en supervisor y volvemos a empezar.

 

Cuando en la organización queremos hacer un cambio dramático es necesario que hagamos lo que regularmente hacemos de manera diferente, no podemos esperar cambios haciendo lo mismo. Es imperativo, inteligente y valiente que aceptemos que lo único que efectivamente podemos cambiar es a nosotros mismos y que los cambios que consigamos inducir en nosotros cambiarán nuestra vida ya que influimos poderosamente en nuestro entorno y siempre que cambiemos modificaremos nuestro alrededor. Para lograr los cambios esperados hay cuatro preguntas clave que debemos hacernos: ¿Qué cambiar?, ¿Qué no debe cambiar?, ¿A qué cambiar?, ¿Cómo provocar el cambio?

 

En la organización para comprometer a los colaboradores utilizamos diferentes tipos de motivadores, otro gran error que cometemos es querer premiarlos al personal por todo, si llegan temprano hay que premiarlos, cuando la realidad de las cosas es que la puntualidad debe ser un compromiso de la persona hacia la empresa, no un motivador; si cumplieron sus metas hay que premiarlos, los métricos para lo que fueron contratados deben quedar establecidos y ser claros para el personal, hacer el trabajo que nos corresponde sigue siendo un compromiso entre el trabajador y la empresa. Es muy importante cuidar los motivadores que daremos al personal y si se lo ganan hay que cumplirles.

 

 

La palabra compromiso se utiliza para describir a una obligación que se ha contraído o a una palabra ya dada. El compromiso hace referencia a un tipo de obligación o acuerdo que tiene un ser humano con otros ante un hecho o situación. Es una obligación que debe cumplirse por la persona que lo tiene y lo tomó.

 

La persona que adquiere un compromiso debe tomar conciencia de la importancia que tiene el cumplir con los acuerdos pactados, los dirigentes en las organizaciones cuando establecen un compromiso hacia sus colaboradores generan un impacto muy grande que conlleva al bienestar de los demás, la actitud que se toma ante el compromiso establecido es el vínculo más poderoso en sus interrelaciones laborales.

 

Entonces, ¿por qué hay tantos dirigentes que, siendo técnicamente muy competentes y unos excelentes profesionales fracasan en su misión de lograr objetivos a través de otros?, quizás sea por desconocimiento de los mecanismos que mueven a las personas, o por la insensibilidad al tema de personal o quizás por la falta de habilidad y tacto en las relaciones personales.

 

Un directivo tiene habilidad para motivar cuando hace o dice cosas que tienen la propiedad de lograr que la persona a quien se dirige se sienta bien y satisfecha, mejore su autoestima y se sienta comprometida en lo que hace.

 

Tenemos que aceptar que ya no podemos tratar al personal de la misma forma que lo habíamos hecho siempre. Ahora requerimos una mayor formación y preparación, mayores expectativas sobre el trabajo, mayor información, innovación tecnológica y mejora en los sistemas de comunicación y, ante todo, un mayor compromiso.

 

Cuando una persona se compromete significa que está tomando un cierto grado de responsabilidad sobre algo específico. Un compromiso puede ser visto como el objetivo de una o más personas a realizar; cada una de estas personas va desarrollando diferentes acciones para poder concretarlo. Cuando alguien pone en compromiso a otra persona quiere decir que éste le brinda la suficiente confianza como para esperar una respuesta responsable de esa persona.

 

El compromiso de los trabajadores refleja la implicación intelectual y emocional de éstos para con la empresa y con ello su contribución personal al éxito de la misma.

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