Por: Luis Alfonso González Pozo – Director Regional de Evercorp en Aguascalientes y Mazatlán.

Hoy en día en las organizaciones nos encontramos topados con un tema que para muchos es la piedra en el zapato del día con día, el compromiso laboral; como lo platicamos en el capítulo anterior, motivar a los colaboradores a participar en la toma de decisiones que son de vital importancia para lograr la productividad requerida aumenta el compromiso laboral, los colaboradores se sienten orgullosos cuando se ven involucrados en proyectos que generan grandes cambios sin embargo, el compromiso es una decisión personal, va más allá de cumplir con una obligación laboral.

 

El compromiso nace del interior de cada colaborador y aporta un extra que conduce a la excelencia en su trabajo y hacia su entorno. Un empleado comprometido proyecta sus energías para conseguir su propósito, aquello que tiene significado para él, lucha por cumplir sus metas y desarrollar sus labores en tiempo y con la calidad requerida. Las personas comprometidas son generosas, ayudan a los demás y contribuyen a crear un clima positivo. Promueven el compromiso de otros.

 

No podemos obligar a nuestros empleados a comprometerse ni a permanecer en la empresa contra su voluntad, pero sí podemos facilitar el entorno apropiado para que el compromiso se produzca y se cree un sentimiento a largo plazo. Los empleados que se destacan por su compromiso son los que están motivados y buscan ser los mejores dando el máximo en su trabajo. Son aquellos que van hacia la misma dirección en las metas organizacionales. La motivación se manifiesta a través de la conducta, es una fuerza (interna o externa), que nos mueve en una dirección para lograr un objetivo determinado.

 

La principal preocupación y orientación de todo dirigente debe ser la de crear el marco adecuado para que el propio trabajador sea quien busque su propia motivación  que le lleve a actuar para alcanzar los objetivos de la empresa y a la vez satisfacer los objetivos personales.

 

Para lograr el compromiso de los colaboradores antes que nada es importante conocer y compartir los objetivos de la empresa, conocer perfectamente cuál es la función principal que se le tiene encomendada, sus responsabilidades y autoridades en la compañía y la importancia de su papel en ella, de igual forma es muy importante conocer sus necesidades, preocupaciones y motivaciones personales, el tener ese grado de empatía con los colaboradores los hace sentir que son importantes para los demás.

 

El sentido común indica que si tratas bien a alguien tienes más posibilidades de crear un impacto positivo y que esa persona quiera permanecer contigo. Una persona motivada tienen una actividad profesional que le resulta atractiva y estimulante, percibe un salario que le permite vivir con dignidad, tiene condiciones laborales que considera razonables, recibe el reconocimiento y un trato correcto por parte de sus superiores además se desarrolla profesionalmente para hacer mejor su trabajo y para ser mejor persona.

 

En muchas ocasiones creemos que la motivación principal de los trabajadores gira en torno al dinero, la realidad de la cosas es que el dinero no tiene el mismo valor para todas las personas. El dinero actúa como incentivo para trabajar con mayor intensidad cuando se trata de satisfacer las necesidades del orden inferior, pero no es suficiente para las personas que quieren satisfacer sus necesidades motivadoras, además del dinero los colaboradores quieren ser útiles, desarrollar un trabajo interesante así como un desarrollo personal, conseguir prestigio y respeto, mantener sus relaciones personales. Con dinero podemos comprar o alquilar el tiempo de nuestros colaboradores pero nunca su voluntad, su lealtad y entusiasmo.

Como lo hemos comentado con anterioridad la comunicación es uno de los motivadores principales, debemos hablar con nuestra gente. Cuando los líderes de las empresas crean un entorno que alienta a los empleados a compartir ideas y participar en las decisiones a menudo se obtiene una mejor perspectiva de lo que los clientes quieren.

 

Algunas herramientas prácticas para hacer crecer a los colaboradores son:

 

Evaluando su trabajo, el proceso formativo debe centrarse en las competencias que necesita cada puesto.

Llevar a cabo evaluaciones individuales, es preciso determinar los puntos fuertes y débiles de los individuos para identificar aquellos que debe mejorar.

Proporcionar retroalimentación, haciéndolo de manera respetuosa, comentando con el interesado las competencias que debe mejorar.

Evaluar la predisposición, cuando una persona no está predispuesta es muy posible que el proceso de formación resulte una pérdida de tiempo y dinero.

Motivación, Las personas aprenden en la medida en que se sienten motivadas.

Fomentar el cambio auto gestionado, es mucho más eficaz que las personas elijan los objetivos que deben desarrollar y forjen sus propios planes para alcanzarlos.

Centrarse en objetivos claros y manejables, explicar claramente los detalles concretos de la competencia requerida y elaborar un plan sensato para desarrollarla.

Prevenir recaídas, los hábitos cambiarán lentamente y los tropiezos y recaídas no suponen necesariamente el fracaso.

Alentar la práctica, el cambio duradero requiere una práctica sostenida tanto dentro como fuera del entorno laboral.

Disponer de un apoyo adecuado, es necesario establecer una red de apoyo y aliento.

Proporcionar modelos, las personas de alto status que desarrollen la competencia que se enseña puede ser un modelo idóneo para los aprendices.

Ser animoso, el cambio suele ser mayor cuando el entorno de la empresa lo fomenta.

Reforzar el cambio, las personas necesitan un reconocimiento que les haga ver que el esfuerzo ha merecido la pena.

Evaluación, establecer fórmulas para evaluar el progreso del empleado y determinar las diferencias entre el antes y el después del proceso formativo.

 

El compromiso laboral de los empleados no es algo que debemos tomar a la ligera, debemos tener un objetivo claro para lograrlo, crear un entorno de trabajo en el cual los trabajadores se sientan motivados a levantarse cada mañana dispuestos a cumplir el propósito que se tiene  en mente

 

Cuando engañamos a nuestros colaboradores nunca conseguiremos el compromiso laboral, ellos saben perfectamente cuando les estamos mintiendo, es por eso la importancia de mantener un entorno saludable para mantenernos enfocados en las metas de la organización.

 

Cuando nos comprometemos, el reconocimiento y recompensas por nuestro esfuerzo será lo que nos merecemos.

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