Por: Gustavo Adolfo Arballo Luján | Presidente de la CMIC

El pasado 12 de octubre nuestra Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción cerró con el séptimo y último foro de consulta 2030 dedicado a identificar la problemática que enfrentan las zonas metropolitanas, así como las mejores prácticas de atención y desarrollo de infraestructura, considerando aspectos de sustentabilidad, resilencia y tecnología.

Estos Foros los hemos venido realizando desde octubre de 2016 con la finalidad de preparar un Programa Nacional de Infraestructura Sostenible con Visión 2030, es decir, con un objetivo fundamental, generar un plan que no responda a compromisos de campañas políticas o tiempos electorales, al contrario. Que se convierta en una ruta y una plataforma para los siguientes 20 o 30 años para que México cuente con una infraestructura competitiva, una visión de largo plazo.

El último foro sobre infraestructura en las zonas metropolitanas se realizó ante la presencia de funcionarios públicos, legisladores, colegios de profesionistas, academia, investigadores, organismos de la sociedad civil e invitados especiales.

En los trabajos de este último foro sobre infraestructura en las zonas metropolitanas pudimos analizar con mayor profundidad el desarrollo integral y lo que se requiere en su infraestructura para responder a los retos de crecimiento planificado pero con una visión innovadora y de futuro.

 

En México existen 59 Zonas Metropolitanas de acuerdo a datos del INEGI y cerca del 57 por ciento de los mexicanos viven en estas zonas que se conforman por 367 municipios a lo largo de 29 entidades federativas.

 

La concentración de población es evidente ya que 28% de la población total, se ubica en tres zonas metropolitanas, es decir, en la del Valle de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla-Tlaxcala.

 

La mayoría de las entidades federativas tienen zonas metropolitanas en su interior, excepto Baja California Sur, Sinaloa y Campeche.

 

Desde una perspectiva económica y demográfica las zonas metropolitanas del país son muy importantes, ya que concentran 73 de cada 100 personas ocupadas y generan 77 de cada 100 pesos producidos.

 

La Zona Metropolitana más importante del país es la del Valle de México pues en ella cohabitan diariamente cerca 20 millones 116 mil 842 personas. Además, en esta zona laboraron 5 millones 83 mil 414 personas (23.6%) y se generó 26.3% de la producción bruta total del país.

 

Estos y otros temas, se abordaron. Pero uno de los asuntos que a todos nos ocupa ahora mismo, es la atención de la emergencia y la reconstrucción luego de los desastres naturales que hemos tenido en las últimas semanas.

 

Estos fenómenos, tanto los ciclones que nos pegaron a todo el país con intensas lluvias, así como los terremotos del 7 y 19 de septiembre se recordarán como parte de la historia de nuestro país y al que hemos tenido que enfrentarnos en unidad toda la sociedad mexicana.

 

Nuestro Protocolo de Emergencia fue activado de inmediato para atender a la población damnificada por las lluvias en entidades como Veracruz, Puebla, Oaxaca, Chiapas, Baja California Sur, entre otras.

 

Posteriormente vinieron los dos sismos que terminaron por darnos un escenario de catástrofe pocas veces visto en nuestro país, al menos en la historia reciente de México.

 

El terremoto del 7 de septiembre afectando principalmente a Chiapas, Oaxaca, Tlaxcala y Guerrero fue el inicio de una situación que se ha venido agravando con el sismo del 19 de septiembre donde la Ciudad de México, Puebla, Morelos y otra vez: Chiapas, Oaxaca y Guerrero volvieron a ser víctimas de este embate de la naturaleza.

 

Pero todo ello, nos ha puesto a prueba como sociedad para reaccionar, no solamente para atender la emergencia el desastre, sino ahora para tener la capacidad de desarrollar una visión integral para la reconstrucción de nuestras zonas afectadas.

 

Desde nuestra Cámara hemos hecho lo que nos corresponde con todo el amor y cariño a nuestros hermanos afectados. Activamos  un Centro de Acopio en prácticamente cada una de nuestras 44 delegaciones en todo el país, y nos dimos a la tarea de ayudar de inmediato a Chiapas y Oaxaca, las entidades más afectadas.

 

Ahora entramos en la fase más compleja y difícil que es la reconstrucción, pero me atrevería a decir que nos enfrentamos a una nueva reconfiguración de lo que deben ser nuestras ciudades, desde la más pequeña comunidad hasta las grandes ciudades como la capital del país que integran precisamente estas Zonas Metropolitanas.

 

La vulnerabilidad de una y otra, quedó evidenciada y por ello, es tiempo de que el sector de la construcción unido y con una visión compartida podamos aportar creatividad para resolver a la mayor brevedad la necesidad que tienen miles de personas de contar nuevamente con un hogar, con retomar sus actividades económicas y en la medida de lo posible volver a tener una vida normal.

 

Lo estamos haciendo como sector empresarial al implementar de la mano del Consejo Coordinador Empresarial y de todos los que formamos parte, el Fideicomiso Fuerza México, enfocado a poner nuestro granito de arena para ayudar.

 

Es en todo este contexto que la Cámara mexicana de la Industria de la Construcción participará activamente en el programa de reconstrucción en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Tlaxcala, Ciudad de México y Estado de México.

 

Y para generar un círculo virtuoso promoveremos que la reconstrucción de viviendas, escuelas, hospitales, infraestructura, se tomen en cuenta estrictamente las normas actuales pero al mismo tiempo generemos los estudios y análisis con esta nueva realidad de la que tenemos que ser concientes todos.

 

Nuestras empresas del sector de la construcción tienen la capacidad para dar respuesta a estas necesidades y estar al nivel de la reacción que tuvo la sociedad en el momento del desastre.

 

Los sismos pusieron en evidencia en la Ciudad de México nuevamente el flagelo de la corrupción por ello, es imprescindible que se deslinden responsabilidades de las empresas que por actos de corrupción u omisiones, o complicidades con los malos funcionarios públicos de todos los niveles no se respetaron las normas para la construcción con las consecuencias que todos conocemos.

 

Es momento de reconfigurar  nuestra visión de cómo queremos construir a las ciudades, a las zonas metropolitanas, a nuestras regiones más olvidadas.

 

Es momento de romper con esta inercia de seguir haciendo las cosas del mismo modo. Es momento de involucrarnos y participar de las decisiones importantes en este país.

 

México merece que todos sigamos haciendo nuestro mejor esfuerzo y conjuntando nuestra visión de la solidaridad y aprovechemos esta amarga experiencia para visualizar una reconfiguración social, política y económica.

 

La historia nos está dando esta oportunidad. Hay que aprovecharla.

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