2018 es un año clave para el país, es un tiempo en el que elegiremos a nuestras nuevas autoridades federales y también a los legisladores que integraran al Congreso de la Unión.

Las condiciones que debe ofrecer la política pública para que en cada rincón de México se reactive la inversión en obra pública es de mayor relevancia, confiamos en que al arranque de este 2018, la visión de los Gobiernos estatales y municipales sea la de enfocarse a la obra pública en el presupuesto que así fue delineado por la Cámara de Diputados.

La industria de la construcción en México siempre ha sido un sector estratégico para el desarrollo y la economía nacional, no solamente mueve múltiples ramas industriales, cerca de 75 actividades económicas que se dinamizan cuando hay construcción sino que este 2018 deberá ser uno de los que impulsen la economía en su conjunto, por ello, la importancia de apostarle a la inversión en infraestructura en todos los órdenes pues es un eje toral para el mercado interno.

Arrancamos 2018 con grandes expectativas y retos, que no solamente pasan por el tema económico, global y electoral. También pasan por la capacidad que tengan las autoridades para combatir la corrupción y la inseguridad que vive nuestro país.

Hay preocupación en la sociedad por estos factores que pueden inhibir la inversión privada nacional y extranjera y todo ello repercute en todos los sectores, pero el de la construcción no está ajeno a estos elementos.

Por eso precisamente que el sector privado, los empresarios y los que tenemos bajo nuestro encargo el liderazgo de una actividad económica, hagamos un frente común para impulsar y promover  la reactivación del mercado interno con una visión integral, siempre con la claridad de que la industria mexicana y el mercado interno es la principal salida ante la incertidumbre económica que provoca bajas expectativas.

Nuestro sector cerró el 2017, con los datos disponibles hasta octubre, con un ligero crecimiento de 2%, sin embargo, los cálculos que estamos haciendo es que cuando ya tengamos los números definitivos podamos tener entre un 0.5% y apenas 1 por ciento para el año pasado y aunque 2018 pudiéramos visualizarlo con optimismo, lo cierto es que el potencial de nuestra industria es de un crecimiento de al menos 4 a 6 por ciento.

El año 2017, igual que el anterior, resintió los ajustes de un presupuesto  federal afectado por diversos factores pero que en obra pública se vio mermado y eso desafortunadamente no ayudó al crecimiento.

Un dato que refleja esta situación es la baja en la generación de empleo del sector de la construcción.

Sin embargo, la inversión privada en construcción creció y sigue con esa tendencia para este año. A pesar de la incertidumbre que puede generar la renegociación  del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, los incrementos que se han dado en las tasas de interés, que le pega al crédito; el incremento que se ha dado en insumos y materiales de construcción; aunado también al factor de la reforma fiscal en Estados Unidos que pudiera inhibir inversiones.

Por ello, las condiciones que debe ofrecer la política pública para que en cada rincón de México se reactive la inversión en obra pública es de mayor relevancia, confiamos en que al arranque de este 2018, la visión de los Gobiernos estatales y municipales sea la de enfocarse a la obra pública en el presupuesto que así fue delineado por la Cámara de Diputados.

En este contexto y con un Presupuesto de Egresos de la Federación para 2018 de poco más de 588 mil millones de pesos, con una baja del 1.8% nos llevaría, con la consideración de la inversión del sector privado y la construcción de vivienda a tener números también muy modestos de alrededor del 1%.

México necesita crecer teniendo como meta que siga siendo un país competitivo para poder lograr un crecimiento nosotros vemos que las inversiones en el Nuevo Aeropuerto Internacional de México deben continuar, la ampliación de los Puertos, la red carretera y estatal  pero no solamente hablando de nuevos ejes carretero; sino  hablar del mantenimiento de lo que ya tenemos.

Al mismo tiempo, nuestra industria sigue atenta a los pendientes para fijar un marco legal adecuado y ya completo respecto al Sistema Nacional Anticorrupción, para que ya podamos contar con el Fiscal y los magistrados respectivos, lo que dará mayor certeza a las inversiones.

Hemos vivido los últimos meses en medio de muchos escándalos de corrupción y sigue siendo uno de los pendientes que más nos ocupan y preocupan a los empresarios de la construcción.

En suma, 2018 es un año clave para el país, es un tiempo en el que elegiremos a nuestras nuevas autoridades federales y también a los legisladores que integraran al Congreso de la Unión.

Al mismo tiempo un reto grande de la industria en su conjunto es seguir en unidad para impulsar el desarrollo de nuevas empresas, más empleo, mejores salarios y más calidad de vida para los mexicanos. Reactivar la industria mexicana se vuelve un factor que nos ayudará resolver muchos de los problemas que ocasionan la incertidumbre que viene del exterior.

Por ello, estoy participando en la contienda interna de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN) para presidir este importante organismo empresarial para el periodo 2018-2019.

 

 

 

 

 

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