Por Juan Torres Velázquez

En el Museo Nacional de San Carlos (Puente de Alvarado 50, Colonia Tabacalera) se presenta hasta el mes de febrero un par de exposiciones que cualquier creador y amante de la pintura no se debe perder. “Lucas Cranach: Sagrada Emoción” y “Francisco de Goya: “Único y Eterno” se suman a la oferta cultural presente en la ciudad de México.

Este hermoso recinto neoclásico que data del siglo XVIII, y cuya arquitectura se atribuye a Manuel Tolsá, ha sido desde hace años uno de los sitios ideales para admirar el arte clásico europeo de los siglos XIV al XX y sus influencias en la pintura mexicana.

Antiguo Palacio del Conde de Buenavista y sede de la colección de arte de la Academia de San Carlos, una de las más importantes del continente, aquí el visitante no sólo podrá visitar las exposiciones temporales a las cuales hacemos referencia, sino además una muestra permanente del arte europeo y mexicano sin desperdicio alguno.

Sobre la autoría de las obras de Cranach existen ciertas confusiones. Lucas Cranach El Viejo fue padre de Lucas Cranach El Joven y Hans Cranach; ferviente promotor y retratista de Lutero, fue un artista alemán del siglo XV en cuyo taller él y sus hijos cultivaron un estilo único y reconocible, caracterizado por óleos con formas naturalistas y paisajes de abundante vegetación, así como retratos con un erotismo o dramatismo insuperable con un toque oscuro cuya autoría hoy es difícil atribuir ya que, a la muerte de El Viejo, sus hijos comenzaron a emplear como firma el sello de la casa: una serpiente alada que representa el escudo de armas concedido en su paso por la corte de Federico el Sabio.

 Sagrada Emoción está integrada por alrededor de 20 obras entre óleos y grabados de Cranach y sus contemporáneos (entre ellos Alberto Durero), pertenecientes a diversas colecciones de las cuales destacan las del Museo de Arte de la Habana y del Museo de Arte de Filadelfia así como de los museos mexicanos Franz Mayer, Soumaya y el propio San Carlos y obras pertenecientes a las colecciones privadas de Pérez Simón e Hilario Galguera.

De esta exposición destacan San Jerónimo y Caridad, un par de óleos de la colección Pérez Simón, obras que no habían sido vistas antes en México y las cuales son muestra representativa de la obra de este gran pintor alemán: personajes emotivos con una estética corporal precisa y delicada, integrados a ambientes naturales exuberantes y con elementos simbólicos que el espectador podrá reconocer fácilmente, para mirar absorto y perderse en sus formas y detalles o entablar un diálogo en silencio con la obra y el autor.

Por su parte “Francisco de Goya: único y eterno”, reúne más de cien pinturas y grabados de este español del tránsito en los siglos XVIII – XIX que ha sido una gran referencia e influencia internacional para creadores hasta la actualidad, y cuya obra marca un antes y después en la historia del arte, al grado que hay quienes afirman que, con él, inicia la expresión plástica del Romanticismo.

Con obras pertenecientes al Museo Nacional del Prado, el Hammer Museum, los mexicanos Museo Soumaya, Franz Mayer y Museo de la Basílica de Guadalupe así como colecciones particulares, en esta muestra podemos encontrarnos obras conocidas por los mexicanos amantes del arte: las series de grabados Caprichos, Tauromaquia y Disparates, que ya hemos visto en otras exposiciones, particulares y colectivas, en años anteriores.

Sin duda alguna destaca el retrato de Leocadia Zorilla, quien se dice fue ama de llaves y amante del pintor, obra perteneciente a la colección del Museo del Prado, así como Estudiantes de la Academia Pestalozzi, que muestra una faceta de luz y color ciertamente poco conocida en la paleta del autor.

Tal vez una de las características más peculiares de la obra de Goya son sus temas y personajes un tanto grotescos, en medio de ambientes oscuros y deprimentes que, ciertamente, son reflejo de sus tiempos pero además del cambio estético que él mismo y otros autores impusieron en la estética: el abordaje de tópicos de los cuales antes no se ocupaba el arte por parecer poco bellos a creadores y críticos, tales como los excesos y vicios humanos vistos sin filtro o condescendencia, decadencia social, impudicia, vagancia, los crudos efectos de la guerra, la soledad y el sufrimiento que, al ser retratadas y exhibidas por el autor representan una crítica a la sociedad de sus tiempos.

Al término del recorrido se instaló una sala interactiva donde los pequeños pueden jugar serpientes y escaleras y al mismo tiempo conocer de manera divertida la obra de Cranach, y en otra sala los personajes de Goya cobran vida al tiempo que se proyectan videos.

En suma, ésta es una excelente oportunidad para conocer y admirar obras representativas en la historia del arte poco vistas en México, y otras recurrentes pero que bien vale la pena revisitar. Sin embargo, es justo señalar que la iluminación de las salas no siempre es la ideal: se extraña aquellos tiempos donde dar luz a una exposición era una disciplina en sí de la curaduría, realizada por profesionales de la materia y, sobre todo, amantes de las propias obras.

 Espora

 Con la llegada de Cristina García Cepeda a la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal éste apuesta por la continuidad en la gestión y política cultural nacional, al designar a una cercana colaboradora del fallecido Rafael Tovar y de Teresa.

El anuncio de la designación de García Zepeda fue muy discreto, en una ceremonia donde el regreso de Luis Videgaray al gabinete federal se llevó la nota, y más aún la mención del titular del Ejecutivo sobre su “comprensión” a la molestia generalizada de la población mexicana sobre el gasolinazo: esperamos que, como en esa ocasión, el tema cultural nacional no pase a segundo plano y pronto se logren avances en los grandes pendientes de la gestión cultural, algunos de ellos señalados en la anterior entrega de esta columna.

 Entre las credenciales de la primera Secretaria de Cultura en México se encuentran haber fungido como funcionaria pública durante más de 30 años, Secretaria Ejecutiva del FONCA al crearse el Sistema Nacional de Creadores y presentada como Doctora por el entonces secretario de Educación Emilio Chuayffet en el año 2012, grado que tuvo que ser retirado de su presentación curricular al no contar con tal título académico. A últimas fechas, Garcia Zepeda fungió como Directora General del INBA, entre cuyas polémicas decisiones estuvo la de aprobar la presentación de Mijares en el Palacio de Bellas Artes. Sólo como referencia.

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