Científicos de la UNAM adaptan una planta para procesar residuos orgánicos y producir biogás, combustible que sirve para generar energía eléctrica

Investigadores de las facultades de Química, Ingeniería y del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), adaptaron una planta para procesar residuos sólidos urbanos, de tipo orgánico, para producir biogás, un biocombustible con el que se puede generar energía eléctrica.

A través de un comunicado, la UNAM informó que con esta tecnología pueden atender dos necesidades inaplazables en la nación: solucionar el problema de los residuos sólidos urbanos (precursores de metano y CO2, de impacto en la salud y en el calentamiento global) y cubrir la creciente demanda de energía.

Alfonso Durán Moreno, coordinador del proyecto, afirmó que este proyecto es una respuesta a dos problemas urgentes: la carencia de sitios para el depósito de residuos y la demanda de energía.

“Actualmente es la única planta en México que trata residuos sólidos urbanos con dos tipos de tecnología: la que utiliza agua, llamada de ‘digestión húmeda’ y la ‘seca’, en la cual prácticamente no se adiciona agua y funciona con la humedad de los mismos residuos”, dijo Durán Moreno.

De acuerdo al documento, al día, en la CDMX se generan aproximadamente 13 mil toneladas de residuos; de éstos, los orgánicos representan el 50%, con el agravante de que se reducen los sitios cercanos para disponer de ellos y su tratamiento es tan precario que con frecuencia en algunas partes de la urbe se respira el olor a basura.

Con una planta de digestión anaerobia de desechos orgánicos, éstos podrán procesarse sin que se degraden en el ambiente, abundó Durán Moreno. “El gas que producen dentro del reactor se transforma en biogás y el resto puede utilizarse para mejorar suelos”.

Una planta de biodigestión puede ser de gran utilidad en las industrias procesadoras de alimentos, en empresas tequileras o en aquellas que desechen cantidades significativas de biomasa. “Esta tecnología es útil en industrias que originen alrededor de 20 toneladas diarias. El ideal son 50 toneladas, mínimo, por día”, recomendó.

Recientemente, se ha proyectado una planta de 50 toneladas en Capulhuac, Estado de México, y se estima que con esa cantidad de residuos la producción de energía eléctrica sería de 0.5 megawatts, es decir 500 kilowatts hora/día.

En referencia a la planta piloto que opera normalmente en la Facultad de Estudios Superiores (FES), el investigador destacó su viabilidad desde cualquier punto de vista, pues podría abastecer, en condiciones estándar, a cinco casas de cuatro habitantes.

Desde la perspectiva de David Fragoso y Arturo Moreno, responsables de los procesos de control, automatización y operación de la planta piloto, una experiencia adicional del proyecto fue formar recursos humanos altamente calificados: “preparamos cuadros profesionales en ingeniería química que se incorporaron a la generación de proyectos de industria limpia (sustentabilidad y aprovechamiento de energía)”, entre otras disciplinas.

Esta planta se ubica en el predio de la Clínica Universitaria de Salud Integral-Almaraz (CUSI-A)  de esa FES, en Cuautitlán Izcalli, y está diseñada para ser visitada por todo público con el propósito de contribuir a la divulgación de la ciencia; además, científicos y estudiantes de otras universidades o centros de investigación pueden sumarse a sus proyectos.

De acuerdo con los investigadores, se incorporará a un proyecto de largo aliento para crear centros mexicanos de innovación en energía, específicamente en biogás.

La planta piloto se construyó con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y con las aportaciones del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (Comecyt) y de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (Seciti) del gobierno capitalino.

Fuente: noticieros.televisa.com

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