En Estados Unidos nos contó que ya había convencido al Presidente de la Ford para que no se llevara la planta de autos Lincoln a México, tan grande fue el impacto que varias organizaciones de noticias lo reportaron como un hecho y obviamente como el primer logro tangible de las promesas de campaña del presidente electo.  Pero el milagro fue más breve que el mismo santo, y el Presidente del sindicato de automóviles Lincoln, sacó esa misma tarde un comunicado que decía, “Las plantas de autos Lincoln tienen con el sindicato de trabajadores automotrices contratos que no vencerán hasta los años 2018 y 2019, esos contratos evitan su reinstalación en otro país”.

A que Trump tan mentiroso, y tan mañoso.

Días después para distraer el recuento de votos en 3 estados, volvió a mentir. Si no hubiera sido por los millones de votos ilegales, dijo, yo hubiera ganado el voto popular en la elección.

¿Votos ilegales?, ¿cuándo?, ¿dónde?- Otra vez el briboncillo del señor Presidente electo con otra mentirita.  Es bueno irlo conociendo porque lo que viene en la negociación sobre el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica no va a ser un día de campo.

Si usted leyera la totalidad del texto del famoso Tratado que México, Estados Unidos, y Canadá firmaron hace 22 años, se encontraría con que, lo que después de tanto tiempo los 3 países consideraban ya fraguado en cemento, en realidad no lo está hoy, y no lo ha estado nunca.

En el texto en inglés del último capítulo del acuerdo, el número 22, el mismo que aparece debajo de este párrafo, usted puede leer las 34 palabras que los negociadores de los 3 países pusieron al último en el texto como por no dejar.

Una simple cláusula de escape que a millones de habitantes de Norteamérica los tiene hoy diariamente con agruras, y que fue puesta ahí por los negociadores internacionales para darle a cualquiera de los 3 países o a los 3 juntos una salida; en caso de que las cosas salieran mal.

Pero usted puede ver que la intención claramente era la de solo una salida de emergencia.  La intención con estas 34 palabras puestas en el penúltimo artículo nunca fue la que tiene hoy.  La de desbaratarle la economía a los 3 países socios.

En ingles, el artículo 2205 del tratado dice textualmente:

North American Free Trade Agreement

Chapter Twenty-Two: Final Provisions

Article 2205: Withdrawal

A Party may withdraw from this Agreement six months after it provides written notice of withdrawal to the other Parties. If a Party withdraws, the Agreement shall remain in force for the remaining Parties.

Article 2206: Authentic Texts

The English, French and Spanish texts of this Agreement are equally authentic.

IN WITNESS WHEREOF, the undersigned, being duly authorized by their respective Governments, have signed this Agreement.

Tratado De Libre Comercio de América Del Norte

Artículo 2205: Retiro del acuerdo; consideraciones finales.

Cualquiera de las partes puede retirarse de este acuerdo después de 6 meses de que haya notificado por escrito a los otros participantes de su intención. Si una de las partes se retira, este acuerdo permanecerá en efecto para las partes que permanezcan en él. —-

Vea usted la ubicación del artículo 2205, solo uno antes del último artículo, el 2206 que ya al final solamente establece que el texto deberá ser similar en Inglés, Francés o Español.

Le digo;  hoy podemos ver que los negociadores lo  pusieron sin que nadie tuviera idea de que la cláusula de salida la iba a usar uno de los socios, y menos el de la economía más grande de los 3.

Menos el inventor de este mismo acuerdo que había ya firmado con Canadá en 1987, 7 años antes de integrar a México en la sociedad.

Y menos el que intentaba usar su ubicación geográfica para impulsar la alianza comercial más importante del continente.  La norteamericana.

Ahora suponga usted que el futuro presidente Trump, quisiera presumir sus famosas y supuestas habilidades de negociador, y que como le ha dicho a muchos de los que han llegado a explicarle que cancelar NAFTA sería una idiotez, lo que quiere es un mejor pacto comercial que sea más justo para Estados Unidos.  Si es cierto que Trump puede jugar reabriendo las negociaciones y el tratado, la situación no es tan fácil, para decirlo moderadamente es;  “Jugar con fuego”.

Permítame explicarle mis puntos:

Digo que es peligroso porque atraer a la mesa de negociaciones a dos socios como México y Canadá, forzosamente metería en esto al Congreso americano, y eso lleva una posibilidad de cargar la negociación con enormes complicaciones, que sería lo último que necesita.

Justin Trudeau que en este trance defenderá solo a Canadá, dice que está listo a renegociar todo el tratado comercial.  Pero México no lo quiere hacer.

La dinámica de meter al Congreso en una nueva negociación complicaría todo, porque decenas de congresistas y senadores tratarían de inmiscuirse opinando y pontificando, no porque tengan interés en mejorar las economías de todo Norteamérica, sino con la única meta de seguirle la corriente a Trump para quedar bien con los electores de sus distritos

Y no sería solamente la derecha, sino la izquierda más radical también, con los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren tratando de desbaratar no solo NAFTA sino cualquiera de los otros 26 tratados comerciales  que EEUU tiene ya firmados con el resto del planeta.

Vea usted que pasó con el famoso  TPP- El acuerdo Trans-Pacifico que hubiera reunido a más del 40% del producto interno bruto del mundo entero en un acuerdo comercial con las 14 economías más dinámicas, la asiática y la norteamericana.

El TPP murió antes de nacer gracias a la campaña presidencial de EEUU.

Ahora basado en lo anterior las preguntas son

1.- ¿Qué es lo que Trump quisiera cambiar en el TLC?

El Presidente electo quiere primero castigar a las empresas americanas que dejaron desempleados a millones de obreros estadounidenses y que se fueron a buscar mano de obra más barata no solo a México sino a varios países.

Trump necesita:

Detener la migración de empleos, o revertir la situación y hacer que estas empresas regresen a instalarse en EEUU.

México no está dispuesto a dejar que esto ocurra, pero, póngase usted en el papel del negociador

¿Qué es lo que usted haría?

Lo mismo que Trump está haciendo, amenazando con que, o se modifican las cosas para darle mejores consideraciones a Estados Unidos, o el abandona el tratado y punto.

¿Cómo forzaría Trump a las empresas americanas a regresar?

Con aranceles de 35% y más.  Zámpele usted a cualquier producto de importación un sobreprecio de 35%, y esto lo sacaría a usted y a su producto de competir en el mercado americano.

Lo que Trump esconde:

Que su solución está basada en premisas falsas.

Retirar a EEUU de NAFTA no dañaría solamente a las empresas que se fueron o a la economía mexicana.  Dañaría a la economía de EEUU con igual fuerza.

Solo recuerde lo que ocurrió cuando después del 11 de Septiembre Estados Unidos sello su frontera norte y su frontera sur.  En una semana las plantas de autos en Michigan estaban con el grito en el cielo, porque las partes automotrices que se hacen en México y en Canadá, no estaban listas. Esto retrasó la línea de producción por meses, y arrojó pérdidas en la calendarización de los modelos de autos 2002.

Trump sabe de finanzas y de tipos de cambio y de gastos y depreciación y de capacidad instalada.

Él sabe que las empresas no son como los circos que levantan sus carpas y se van al siguiente pueblo con su espectáculo.

¿Cómo saca usted capacidad instalada?, ¿quién pagaría los alquileres en los parques industriales en la frontera y en el interior de México que fueron contratados a 50 y 80 y 99 años?

¿Quién pagaría por las mudanzas de equipo y en cuanto tiempo lo harían las empresas?.  El incremento de operación podría quebrar a muchos negocios que tendrían que cerrar en México más que regresar a Estados Unidos.

Esto anterior elevaría los precios de miles de productos, no para México, sino para los mismos americanos pobres a quienes Trump prometió ayudar.

Y después ¿qué pasaría con las empresas mexicanas que compran sus insumos en EEUU y en Canadá?

Pues tendrían que dejar de comprar esos productos en EEUU, y esos proveedores registrarían pérdidas y despedirían a miles de empleados americanos, quizás los más de 6 millones que dependen en EEUU de los negocios creados por NAFTA.

¿Y México?

México tendría que defenderse y poner tarifas a todo lo que le compra a EEUU. Resultado: Muchas empresas americanas se quedarían sin vender lo mucho que hoy producen para vender en México.

México se vería forzado a buscar estos artículos en otros países a precios más altos o los tendría que fabricar en su territorio, y mientras, más trabajadores americanos se irían a la calle y más empresas en los 3 países que hoy están creciendo y prosperando, tendrían que buscar protecciones de bancarrota… o cerrar.

Trump estaría causando más pobreza, más desempleo más recesión y más incertidumbre laboral que es supuestamente lo que está tratando de evitar renunciando a NAFTA.

Yo nunca había oído de una imbecilidad mayor a la que le acabo de describir. Habría en EEUU algunos nuevos empleos que serían creados, pero no muchos; porque las plantas que regresaran, incluso las automotrices usarían más que empleados viejos recontratados, a los nuevos robots que nunca se enferman y nunca necesitan seguro médico o jubilación.

El público americano tendría que pagar más por todo, y muchos simplemente dejarían de comprar.

Wal-Mart, Target, K-Mart, Cosco y muchos otros, quebrarían. No hay que dejar de reconocer la brillantez política de Trump al usar su cuento de que NAFTA tiene la culpa de todos los males y miserias de los pobres trabajadores blancos sin educación.

Su promesa de hacer a Estados Unidos más grande y más generoso con sus habitantes (blancos), tuvo una enorme resonancia porque los blancos pobres, están cegados de resentimiento porque sus empleos volaron fuera de su país.

Pero ahora cumplir con lo que prometió se antoja imposible.

Las economías han cambiado, Trump va a encontrar imposible salirse del atolladero en que se metió, con las mentiras que contó en una campaña que él mismo nunca pensó ganar.

Cancelar NAFTA es tan caro, tan dañino a las 3 economías, tan dañino a los empleos de millones de personas, que Trump no podrá cumplir con lo que dice.

Sus seguidores se van a decepcionar de él, ¿sabe usted que es lo peor?

Que pronto se darán cuenta de que las promesas fueron solo mentiritas de su recién presidente electo.

 

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