Lo que está sucediendo en el estado de México con el feliz pretexto del proceso electoral es una colección para el asombro, la tristeza, la decepción o la risa, muy probablemente todo junto.

A estas alturas Usted ya sabe que la parrilla de salida a la gubernatura está representada por Josefina Eugenia Vázquez Mota (PAN), Alfredo del Mazo Maza (PRI), Juan Manuel Zepeda Hernández (PRD), Óscar González Yáñez (PT), Delfina Gómez Álvarez (MORENA), y María Teresa Castell de Oro Palacios (Independiente), y seguramente les habrá oído, visto o hasta saludado, ya que andan muy activos con sus respectivas campañas.

¿Qué le parecen los lemas de algunos de esos candidatos? Mire, son curiosos, algo dicen de lo que realmente traen en la cabeza, o no.

Josefina, la excandidata panista a la Presidencia de la República en 2012, dejó de ser “diferente”, para prometer “Más que un cambio”, literalmente colgándose de que a la franquicia blanquiazul los mexiquenses (y millones de mexicanos) ya no la reconocen como la marca del “cambio”, quizás por sus acuerdos con el gobierno de Enrique Peña en el Pacto por México. Suena realmente curioso que como el cambio ya no vende, entonces ahora sea algo más, vaya, como un Smartphone grandote.

Del Mazo proclama “Fuerte y con todo”, y subraya su supuesta fortaleza con su imagen enseñando el puño derecho, igualmente repite ese puño en el logotipo de su apellido para la campaña; peligrosa declaración de intenciones, tanto si gana como si pierde, porque en el primer caso asistiremos a un ejercicio autoritario del poder, o en el segundo a comprobar que la debacle del PRI es un hecho que le impedirá retener la Presidencia en 2018, pues si lo que saque Del Mazo es literalmente lo más fuerte o todo lo que tiene el régimen, pues ya está frito.

Juan Zepeda juega con el sonido de su nombre, asegura que “Sí puede”, no queda claro qué es lo que puede don Juan, pero sería buena cosa saberlo, ya que todo lo demás le está vedado; como sea el PRD está en una lenta agonía de la que aún pudiendo alguien, es temerario afirmar que saldrá; un partido literalmente desecho por las luchas intestinas, despedazado por la guerra de egos, y por la peligrosa cercanía con el presidente Enrique Peña Nieto.

Para el candidato del PT, Óscar González, lo importante es generalizar su propuesta dando la certeza a los votantes, reza su lema “Estoy de tu lado”, cosa curiosa porque siendo como es cofundador de su partido allá por 1990 nunca estuvo al lado de alguien más que del PRD, ¿y ahora? Tal parece que algo se resquebrajó para siempre en la larga relación entre esas expresiones de la izquierda mexicana; quizás el Partido del Trabajo está velando sus armas, midiéndose cuidadosamente, para poder negociar con certeza en 2018, sea con el PRI y sus aliados, o sea con MORENA, ya para entonces van a saber con exactitud cuánto realmente pesa el partido de González Yáñez.

Para Delfina “La esperanza se vota”, encriptado mensaje, aunque entiendo que pretende volcar la esperanza de la gente en votos para su candidatura, una variante del lema de su partido “La esperanza de México”, acude la expresidenta municipal de Texcoco al cliché de la femeneidad al incorporar un corazoncito en la segunda vocal de su nombre, quizás sea estrategia para el futuro, de que en lugar de poner los puntos sobre las íes, pongan corazoncitos para proclamar la República del Amor.

La maestra Delfina trae como principal activo a Andrés Manuel López Obrador, y si algo golpea a AMLO, la golpea a ella con la misma o mayor intensidad, lo mismo le pasa a Del Mazo, su primo, el Presidente Enrique Peña Nieto le zarandea al mismo son que él baila.

Doña Teresa Castell tiene muchos lemas, muchas proclamas, haga de cuenta Usted como si fuera una millenian, “Somos ciudadanos, decidimos nosotros”, “Juntos lo haremos posible”, “El poder al ciudadano”, y hasta un hashtag “#LaIndependiente”; sin embargo no luce mal, parece empática, propositiva, usa los colores que ya usó el Bronco en Nuevo León, ha colgado hasta fotos con el disminuido gobernante norteño, y todo parece indicar que incluso padece del mismo problema esencial, que no es independiente, sino priista, ya que abundan las fotografías con los hombres del poder mexiquense.

El fenómeno del actual gobernador de Nuevo León no se explica sino con el apoyo decidido de las grandes fortunas de esa entidad, de los medios impresos como El Norte, cuya influencia es enorme, y claro, del hartazgo de la ciudadanía con el gobierno de Rodrigo Medina, cuyos casos de corrupción han ido saliendo uno tras otro, con decenas de personajes de la vida pública implicados de la manera más descarada.

El estado de México es una realidad aparte, su cercanía geográfica con la Ciudad de México es sólo uno de los factores a tomar en cuenta cuando la cascada de votos se decante por MORENA, sea o no sea la maestra Delfina Gómez la mejor opción de entre los postulados.

Porque esa es la otra realidad, la candidata puntera mexiquense no es la política más versada de entre los postulados, y los cuestionamientos a la manera en que gobernó el municipio de Texcoco indican que puede no tener la independencia personal que requiere este momento tan grave de la vida pública de la entidad más poblada del país.

Si recabó dinero de los empleados municipales para un proyecto político es lícito, por así ordenarlo el estatuto de su partido, eso es el mal menor; lo que verdaderamente puede significarle un lastre es su falta de tamaño ante los líderes de la izquierda que representa, no sólo de Andrés Manuel López Obrador, sino sobre todo de los que hacen política en el estado de México, que sin duda no son la mejor carta de presentación.

Anticipo que la lid será cruenta, sin cuartel, y que ganará MORENA, aún cuando no logre obtener el triunfo electoral.

 

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