Estados Unidos no hará deportaciones masivas y las repatriaciones que se hagan serán conforme a los derechos humanos y el sistema jurídico vigente, dijo ayer John Kelly, secretario de Seguridad Interior del país vecino, al destacar que no se utilizarán fuerzas militares en operaciones migratorias.

Los señalamientos del funcionario estadounidense se registraron al término de una reunión en la que sus pares mexicanos de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray; Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y Hacienda, José Antonio Meade, pidieron mantener los esquemas de repatriación ordenada y garantizar el respeto a los derechos humanos de los migrantes.

Aunado a ello, externaron su preocupación por un incremento de las deportaciones y la posibilidad de que ciudadanos de otros países pudieran ser retornados a territorio nacional, en espera de resolver su situación jurídica.

‘‘Hemos puntualizado que toda acción que nuestros países decidan en materia de seguridad regional o migración tiene efectos que trascienden fronteras, por lo que deben ser dialogadas y en la medida de lo posible consensuadas, como hasta ahora ha sido’’, subrayó Osorio Chong en un mensaje a medios.

Luis Videgaray insistió al respecto en la imposibilidad jurídica de que un gobierno tome decisiones que afecten a otro de manera unilateral. Con ello aludió a las medidas migratorias anunciadas por Washington, que prevén la repatriación a México de indocumentados sin importar su nación de origen.

Los integrantes del gobierno mexicano y de Estados Unidos –también estuvo el secretario de Estado, Rex Tillerson– se presentaron ante la prensa luego de dialogar a puerta cerrada más de dos horas y media en un salón de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Kelly respondió a las quejas de sus contrapartes que las deportaciones se concentrarán en elementos delictivos, y se van a hacer en estrecha coordinación con México y respetando la dignidad humana.

Los dos funcionarios estadunidenses se manifestaron comprometidos a trabajar con la administración peñista y los países centroamericanos en los problemas que generan la migración, como son la falta de condiciones económicas y la existencia de situaciones peligrosas.

‘‘Hay que concentrarnos en América Central para cambiar el entorno que hace que tantas personas realicen el peligroso viaje’’ a Estados Unidos, subrayó el secretario de Seguridad Interior, quien externó su interés de laborar con la administración de Enrique Peña Nieto para que los dos países sean más seguros. ‘‘Es un privilegio trabajar mano a mano con mis hermanos mexicanos’’, puntualizó.

Parar flujo de armas

La parte mexicana insistió en su demanda de que las autoridades estadounidenses detengan el flujo de armas y de dinero hacia México. Al respecto, los funcionarios visitantes no sólo se dijeron comprometidos a detener potenciales terroristas y desmantelar redes criminales que transportan drogas y personas, sino también parar el flujo de armamento y efectivo. ‘‘No es equivocado que la procuración de justicia importa en los dos lados de la frontera’’, subrayaron.

Al terminar el cónclave, el segundo que tuvieron los funcionarios de Washington –ya que la noche del miércoles se reunieron con los secretarios de Marina, Vidal Francisco Soberón, y de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, en la residencia de la embajadora de Estados Unidos, Roberta Jacobson–, el canciller mexicano dijo que las diferencias entre los dos gobiernos subsisten, pero ‘‘habremos de trabajar’’ para llegar a acuerdos que sean de interés mutuo.

Para superar los agravios y los sentimientos negativos, que sin duda prevalecen, más que palabras lo que habrá de importar son los hechos y ‘‘hoy hemos empezado a trazar una ruta a través de hechos, que habrá de consolidar la relación bilateral’’, precisó el canciller mexicano.

Videgaray añadió que en el encuentro bilateral se abordaron diferentes temas, sabiendo que este es un proceso que será largo y no necesariamente sencillo. Lo importante, sin embargo, es dar pasos en la dirección correcta y hoy se han dado pasos muy importantes, insistió.

También dijo que se acordó seguir trabajando de manera ininterrumpida para intercambiar puntos de vista e ir logrando acuerdos. Eso sí, expuso, el diálogo entre ambas naciones debe tener un enfoque integral.

Por lo demás, dijo que México y Estados Unidos asumieron tener una responsabilidad compartida en el problema de la migración que se genera en Centroamérica, y ante ello en los próximos meses se efectuará una cumbre con otros estados de la región para tomar medidas que promuevan el desarrollo, entendiendo que por medio del crecimiento socioeconómico se pueden atender las causas de la migración hacia el país vecino.

Al término de la visita de trabajo de Tillerson y Kelly, las autoridades mexicanas emitieron una declaración en la que destacaron la voluntad de los dos gobiernos de avanzar en termas de interés mutuo y resolver diferencias con pleno respeto a la soberanía de ambos países.

Calificaron de productivas las reuniones con los secretarios estadounidenses e informaron que el próximo encuentro se celebrará en la ciudad de Washington.

La visita de los dos integrantes del equipo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump a México se realizó en un momento en el que la relación bilateral se encuentra en la mayor tensión, debido a las medidas anunciadas por la Casa Blanca en materia migratoria.

.Fuente: La Jornada

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