“Los votos deberían pesarse, no contarse”

Q. Roo es uno de los estados turísticos más exitosos que hoy está en la mira y en la preocupación de muchos frente a las elecciones más competidas en su historia. Las encuestas, la guerra sucia y lo que ha surgido en las últimas semanas, sobresalen en la escena electoral.

Estamos a unos días de la elección y conforme se acerca la fecha definitiva la inquietud se percibe, más de dos me han preguntado: ¿si hoy fueran las elecciones, quién crees que gane? mi respuesta se traduce en un balance de lo que tiene cada candidato, tanto a favor como en contra, el tema de los votos se desmenuza en diversas formas: los duros, el del ciudadano, el del resentido, el que se anula y los que no llegan a las urnas.

El escenario para las dos principales alianzas en disputa por la gubernatura (PAN-PRD) y (PRI-
PVEM-PANAL) no se vislumbra fácil, dependerá en mucho de la estrategia que sepan aplicar para defender el voto porque en el resultado de la elección la diferencia será una cosa menor.

Los ánimos se intensifican, es cierto, pero lo que todos esperamos en esta batalla campal es que el 5 de junio la elección llegue a su fin, así tal cual. Que los resultados, gane quien gane, se respeten y prevalezca la madurez política porque habrá sido la voluntad popular.

De minorías…

“Hay momentos en la vida de todo político en que lo mejor que puede hacerse es no despegar los labios”, decía Abraham Lincoln.

Al presidente Enrique Peña Nieto debió haberle ocurrido algo similar, luego de presentar la iniciativa para legalizar la unión entre personas del mismo sexo y la adopción de menores. Quizá no imaginó lo que ello le representaría, un rechazo generalizado y acciones contundentes por parte de la iglesia católica.

La Arquidiócesis Primada de México señaló que la reforma del artículo 4 de la Constitución, con el supuesto fin de “abrir espacios de respeto a la dignidad y de reconocimiento a los derechos de todos los mexicanos” van mucho más allá de este loable fin y plantean un gran equívoco”.

La CEM llamó a estudiar a fondo todas las consecuencias que conllevan esos cambios legislativos y resaltó que ‘‘no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia’’.

En Morelos, en Querétaro y otros estados ya hubo protestas, organismos defensores de la familia también han levantado la voz. En Q. Roo no es la excepción, la prelatura Cancún-Chetumal anunciará en los próximos días las acciones a seguir ante la decisión del presidente de México de privilegiar a minorías “muy ruidosas” a cambio de votos, por lo que el obispo Pedro Pablo Elizondo fue claro y contundente: “a ver a como nos toca”.

Sin duda el número de votos que EPN pensó le daría mayor impulso a los candidatos de su partido, el PRI, bien podría revertirse a tan sólo unos días de la contienda. ¿Será que Peña Nieto carece de asesores? porque el hecho de llamar matrimonio la unión entre personas del mismo sexo, ofende a la iglesia, a los católicos y a las familias, pues es muy clara la definición de esta palabra en el catolicismo: el matrimonio viene del latín mater o madre, es decir, función de la madre y representa una “íntima comunidad de la vida y del amor conyugal, creada por Dios y regida por sus leyes, la alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida.

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