Por: José Manuel Urreta Ortega | Presidente del CCE en el Estado de Veracruz y Coordinador de CONCAMIN para la Zona Oriente de México | @ManuelUrreta

Las últimas semanas estuvieron marcadas por una serie de acontecimientos que parecieron enrarecer el ambiente para la economía mexicana así como la llegada y establecimiento de nuevas inversiones. Ya lo decíamos en la entrega anterior: México tiene la capacidad para crecer y ser una de las economías más sólidas del mundo, pero para lograrlo es necesario que exista confianza en las decisiones asumidas, tomar en cuenta la opinión de los diferentes sectores de la sociedad, que haya avances en materia de seguridad así como la implementación de proyectos productivos viables y ambiciosos que deriven en una mayor actividad de las empresas mexicanas.

Ciertamente, en estos meses pareciera que no se ha logrado mantener la certidumbre en el rumbo nacional, lo cual llevó a una reducción en el grado de inversión nacional por parte de las principales calificadoras internacionales. Esto responde a diversas variables, entre las cuales existe la situación tan comprometida que mantienen las finanzas de Petróleos Mexicanos, alimentada por los amagos y medidas económicas del gobierno estadounidense para responder a una situación de orden migratorio.

Según datos de INEGI, durante el primer trimestre del año nuestra economía se contrajo 0.2% respecto al periodo previo y apenas 0.1% frente al primer trimestre de 2018; por actividad, el sector primario avanzó 2.6%, el industrial se redujo 0.6% y el comercial también se vio afectado por un 0.2 por ciento a la baja. En materia de empleo la situación es similar, ya que durante abril el número de desocupados aumentó frente al mismo mes de 2018, de 3.4% a 3.5% de la población económicamente activa; sin embargo, la cifra se redujo respecto al mes de marzo de 2019, cuando los desempleados representaban el 3.6% del total.

Esta feria de cifras nos indica que, si bien los datos disponibles aún no reflejan las acciones de un gobierno que lleva apenas seis meses de haber asumido y es muy precipitado hablar de una recesión económica, con otras voces de la sociedad coincidimos que sí son motivo para estar alertas y hacer desde ahora los ajustes necesarios.

En el caso de la inversión la situación es más preocupante: descendieron 3.0% en marzo respecto a febrero y 5.9% respecto al mismo mes de 2018. Si en los próximos meses continúa bajando este indicador, es muy probable que arrastre al comportamiento económico y la generación de empleos para lo que resta del año, lo cual sin duda constituiría el inicio de una tendencia recesiva que a nadie conviene.

Por ello es que hoy más que nunca debemos continuar trabajando para que exista más confianza por parte de inversionistas, que haya decisiones gubernamentales consensadas y efectivas e ir dando pasos sólidos en la construcción de una economía muy dinámica y de orientación social: eso sólo será posible si creamos un ambiente propicio para ello, señalar de manera constructiva nuestras opiniones y necesidades pero sin promover ningún tipo de polarización social o alarmismo que pudieran inhibir la llegada y el establecimiento de esas inversiones.

El acuerdo para promover las inversiones y el desarrollo incluyente firmado entre el CCE y el Gobierno de México se da en el momento más oportuno para garantizar la estabilidad y el crecimiento económico mexicanos, y estoy convencido que con la efectiva implementación de las acciones convenidas regresará la confianza de los inversionistas a nuestro país. Nosotros creemos que la firma de este acuerdo es el inicio de una ruta ascendente de certidumbre y productividad para el desarrollo que todos los mexicanos buscamos.

Respecto al tema del desarrollo de la zona sur sureste mexicano como una de las áreas prioritarias del convenio firmado, trabajaremos desde la cúpulas nacionales con el gobierno federal y confío que de la misma manera se pueda implementar con el gobierno local, para eslabonar en la región a las cadenas productivas de valor con la participación de los empresarios veracruzanos así como respaldar su vocación productiva atendiendo las principales áreas de oportunidad identificadas por sus cámaras y asociaciones representantes.

Ante algunas versiones sobre despidos de personal por la situación económica del país, empresarios e industriales tanto veracruzanos como nacionales mantenemos hoy firme nuestro compromiso hacia empleados y colaboradores, pues antes de ello realizaríamos ajustes en costos de operación y otros rubros para ser más eficientes, velando siempre por la fuente de ingresos y ocupación de nuestros trabajadores, que son el espíritu de las empresas y quienes las mantienen vivas.

El momento nacional exige responsabilidad compartida, diálogo y entendimiento entre todos los sectores de la sociedad para lograr aquellos avances que todos los mexicanos merecemos. Confiamos que los distintos sectores de la sociedad sabremos asumir un papel proactivo en esta coyuntura, y avanzar juntos hacia los objetivos que nos hemos planteado.

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