Por: Eduardo Sadot-Morales Figueroa – @eduardosadot – sadot16@hotmail.com

Votar es el reflejo de la cultura y educación de un pueblo, no votar, en México representó durante mucho tiempo ausencia de conciencia, de cultura y preparación, pero comenzar a hacerlo sin convicción sin un mayor y profundo análisis también es ignorancia.

Existen diversos perfiles de electores que votarán este primero de julio, electores tan diversos, de información e ideología, pero también distintos por su capacidad de análisis, de desarrollo cultural, profesional de formación educativa o simplemente ignorantes.

Ello de ninguna manera quiere decir, que por no tener estudios no sepan, Sócrates clasificaba a los individuos entre: los que no saben que no saben, estos son los más grandes ignorantes que llenos de arrogancia ni siquiera se dan cuenta de que no saben nada y piensan que todo lo saben, esos son los más peligrosos, son los insolentes, los cargados de vanidad fundada en su egocentrismo que no han superado, por tanto son incapaces de aceptar sus errores, distinguirlos y mucho menos corregirlos; los que no saben que saben y saben algo o mucho, Sócrates colocaba en esta clasificación a los campesinos, a los trabajadores que creen y están convencidos en su inmensa humildad que no saben nada, pero sin embargo cuando se les pregunta, afloran sus conocimientos incipientes o elementales pero útiles, trascendentes y efectivos; en tercer lugar están los que saben que no saben, entre ellos se consideraba el mismo Sócrates, al afirmar  “yo solo sé que no se nada” así declaraba la magnitud de su propia ignorancia manifestaba la escases de conocimiento frente al universo del saber y el tamaño de lo que ignoraba o le faltaba por saber. Y en cuarto lugar los que saben que saben y que lo saben todo, de esos – decía Sócrates – no he conocido a ninguno.

Votar es el reflejo de la cultura y educación de un pueblo, no votar, en México representó durante mucho tiempo ausencia de conciencia, de cultura y preparación, pero comenzar a hacerlo sin convicción sin un mayor y profundo análisis también es ignorancia.

En México aún no estamos acostumbrados al ejercicio de la democracia, hemos llegado tarde a la cultura del ejercicio del voto, nuestros más grandes próceres, llegados al poder desde Guadalupe Victoria o el mismo Juárez en un país con escasa cultura, difícilmente podría decirse que ascendieron al poder por elecciones pulcras. También, hay que reconocer que las elecciones se calificaban en función de la cantidad de personas que asistían a votar y el recuento de los votos definía al ganador.

Las primeras elecciones de México, no tuvieron la vigilancia que garantizara claridad del resultado, apenas hasta finales del siglo pasado los mexicanos ejercimos plenamente la democracia. Quienes votaban elegían pero con toda seguridad ni eran todos los que fueron, ni fueron todos los que eran, el principal cuestionamiento es sin duda que el porcentaje de los votos daban ganador por abrumadora mayoría, pero de quienes votaban y como tampoco votaban todos los electores que tenían derecho a hacerlo, el resultado era que el abstencionismo fuera superior en márgenes que la historia no registró.

A pesar de lo que se diga, México es un país mayoritariamente inculto, en cualquier caso, hacer una elección sobre cualquier tema entre diversas opciones requiere conocimiento, información mínima, contar con elementos de juicio que normen y orienten la decisión que se vaya a tomar.

Es fundamental contar con buena y verás información, profundos conocimientos que permiten forjarse un criterio que se nutra de todos los elementos necesarios para tomar decisiones. No obstante la manera de analizar la información tiene el riesgo de que el tomador de decisiones sin cultura o conocimientos sea manipulable o pueda dejarse manipular en la decisión, la manipulación es un riesgo que imperceptiblemente determina voluntades, solo se detecta con cultura, educación, preparación o experiencia.

Los electores en México tienen varias opciones, por una parte elegir por la fuerza de la venganza o el rencor, sin considerar cualidades o defectos personales, votar así, equivale a darse un tiro en el pie, si desde luego desbordar toda la frustración y agravios que afligen a la sociedad, pero sin considerar las capacidades, preparación y habilidades. Es como querer correr a la cocinera por su pésimo carácter y suplirla por otra que cocine sin higiene poniendo en riesgo la salud. Es no superar el pasado y exponerse a la incertidumbre de un futuro solo por la rabia del rencor.

México está en la encrucijada por la que pasó Inglaterra con el Brexit al tomar la decisión de excluirse de la comunidad europea, Francia al decidir entre Marine Le Pen y Emmanuel Macrom, donde ganó este último. Trump frente a Hillary Clinton a pesar de que las encuestas favorecían a esta última.

Valdría la pena reflexionar seriamente no solo en proyectos sino quizá más, en capacidades independientemente de los partidos y seleccionar al más preparado y competente.

La elección de México develará finalmente como decidimos los mexicanos, con rencor, reflexión o en un volado. Pero en el fondo veremos si somos un pueblo educado, crítico, inculto, rencoroso, analítico o manipulable pronto lo sabremos.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.