Por: Javier Díaz Brassetti | @Javierexpresion | FB/Javier Díaz Brassetti

Una sociedad educada siempre tiene más posibilidades que aquellas que se van impulsando con ocurrencias. Ser, hacer, buscar y encontrar y vivir con los demás, cuesta un esfuerzo personal y la voluntad común para conseguirlo.

Para todos, implicados o no, vaya con afecto la solidaridad y el pésame por las consecuencias de una catástrofe natural, con el deseo sincero de recuperarnos pronto y de que no vuelva a suceder.

La Organización de Naciones Unidas encargó en la década de los noventas del siglo pasado, a un grupo de connotados especialistas en educación, elaborar un documento que sintetizara cuáles debieran ser las cualidades de una persona para poder desarrollarse con plenitud durante el Siglo XXI.

Rodolfo Stavenhagen, mexicano, Myong WonSuhr, coreano, Zhou Nanzhao, chino y otros cinco expertos, coordinados por el francés Jacques Delors, editaron el libro “La Educación encierra un Tesoro”.

Exponen que un ser humano debe aprender a SER, a HACER, a BUSCAR y ENCONTRAL el CONOCIMIENTO y a VIVIR CON LOS DEMÁS:

Se supuso que la obra normaría los criterios de enseñanza alrededor del mundo, pero en muchos casos su destino fue el olvido. SER, pensar, sentir y actuar sin miedo y sin complejos, tener presencia, manifestarse con certidumbre; HACER, trabajar con responsabilidad y con ánimo creador; BUSCAR Y ENCIONTRAR EL CONOCIMIENTO, siquiera en Google, qué hay, cómo funciona, cómo se puede hacer mejor, y por último, VIVIR CON LOS DEMAS, no obstaculizar al otro, compartir, elegir caminos de convivencia grata, no discriminar ni menospreciar.

Buenas ideas, conceptos adecuados, bonitas intenciones, pero parece ser que hay sectores en el mundo, que ven, que miran las cosas al revés. Educan a los niños llevando la contraria a la ONU, SER, patán, abusivo, grosero, sentirse la cereza en el pastel; HACER para mañana, descontentos, para que no sirva y para que no dure; BUSCAR y ENCONTRAR EL CONOCIMIENTO para saber cómo comprar barato y vender caro, como eludir a la justicia, cómo esconder y cómo escatimar.

VIVIR CON LOS DEMÁS para pasarse el primer alto, ocupar el lugar de minusválidos, tomar lo que no es de uno y reírse de los otros. Vaya forma de educar en algunos sectores de algunos países: el que no tranza, no avanza; el que tiene más saliva come más pinole; el que se fue a la Villa, perdió su silla.. No soy, no hago, no busco, y los demás para lo que sirven.

Una sociedad educada siempre tiene más posibilidades que aquellas que se van impulsando con ocurrencias. Ser, hacer, buscar y encontrar y vivir con los demás, cuesta un esfuerzo personal y la voluntad común para conseguirlo. Miles de personas, como pudieron, han ido ayudando a otras miles que tienen necesidad. Han demostrado, sin reconocimiento, que tienen un gran corazón y una vida que va dando sin recibir.

A lo mejor se está dando el momento de encaminar esa fuerza bondadosa hacia la consecución de actitudes y conductas cotidianas que mejoren el ser, el hacer, el encontrar y el convivir de una manera más adecuada con los demás. El soy tu familiar, tu vecino, tu conciudadano podría servir para no abusar de ti, para no robarme tu lugar, para no tranzarte, para llegar a tiempo, para cumplirte, para no humillarte. Es aquí donde la propaganda del gobierno, donde su implícita fuerza podría sentirse.

Los asesinatos, los secuestros, los robos a mano armada, la trata de blancas, la inconmensurable corrupción, tienen su base en no soy, no hago, no encuentro, no me importan los demás; pero los últimos acontecimientos demuestran que sí hay material humano para ir descubriendo una nueva sociedad. Está en la fuerza de los medios y en la voluntad del gobierno el desear, querer y actuar para poner en práctica la intención de un documento que ha cambiado naciones.

 

 

 

 

 

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