Por: Erick Guerrero Rosas 

Ahora sí que como dicen los clásicos amigo lector: le tenemos una buena y una mala noticia. ¿Podría provocar Donald Trump una crisis económica mundial? La buena noticia, según mi punto de vista es que no, definitivamente no. Donald Trump no va a provocar ninguna crisis. La mala noticia es que más bien la podría agravar. Me explico.

La crisis mundial ya está en marcha desde hace tiempo. Va más allá de las elecciones presidenciales de los EU. Es más: aún suponiendo que hubiese ganado Hillary Clinton, de cualquier forma esa crisis va a estallar y está, por desgracia, cada vez más cerca.

Desde hace años lo he estado advirtiendo. En mi libro anterior (“Entre el Miedo y la Esperanza, la próxima crisis mundial y el despegue de México” de Editorial Panorama), escrito en febrero-marzo de 2013 y publicado en septiembre de ese mismo año, decía que mi principal preocupación respecto a los países desarrollados era que, en determinado momento, “un gran crack de las principales Bolsas de Valores de EU o de la Unión Europea puedan desatar el pánico entre los inversionistas y dar lugar a otra crisis grave” (página 76)

“¿Pánico? Qué exagerado eres”, me reprocharon algunos conocidos, pero usted es testigo, lo ha visto a lo largo del 2016: episodios de fuerte turbulencia que obligaron a gigantes financieros como JP Morgan, Banco Real de Escocia, Goldman Sachs y otros más, a recomendar a sus clientes por momentos, vender ante el más mínimo rebote de las Bolsas.

 “Vendan todo excepto bonos de alta calidad… En una sala concurrida, las puertas de salida son pequeñas”, dijo en febrero de este año Andrew Roberts, Director de Investigación Económica de RBS. “Pánico en los mercados tras la votación del Brexit” (sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea), aseguraba el portal de la cadena de televisión CNN el 24 de junio de este año, o como también señaló Beltrán de la Lastra, director de Bestinver: “la inteligencia no se contagia, el pánico sí”.

A final de cuentas, el pánico no fue ninguna exageración sino más bien una triste realidad en los mercados.

Pero también advertí en relación a China, Brasil y otras economías: “El peligro más grande que corren las economías de países emergentes, es que suban las tasas de interés en EU…con el alza, saldrán una buena cantidad de capitales…los tipos de cambio tenderán a devaluarse, se desplomarán las Bolsas de Valores” (página 82)

“Monedas de mercados emergentes sufren por tensión económica mundial”, fue uno de los titulares de The Financial Times, al compás de fuertes caídas de las Bolsas de Valores, mientras que el Dr. Agustín Carstens, Gobernador del Banco de México también dijo que: “Los mercados emergentes deben prepararse para un golpe potencialmente grave…el ajuste podría ser violento y los dirigentes políticos tienen que estar preparados”.

Ya posteriormente en conferencias, asesorías y en mi libro más reciente “Turbulencia: la crisis financiera internacional y su impacto para México”, publicado en febrero de 2016, señalé que el tipo de cambio podría rebasar los 20 pesos por dólar a partir del mes de septiembre de ese mismo año (páginas 76 y 77). Por eso le digo que esto viene de tiempo atrás y que va más allá de las elecciones presidenciales de los EU.

Ahora bien, ¿cómo podría agravarla? Donald Trump está decidido, según él, a duplicar la tasa de crecimiento en EU. “Vamos a crear un enorme crecimiento económico y ello generará un enorme ingreso personal…EU puede tener un crecimiento sostenido de entre 3 y 4%”, aseguró Steven Mnuchin, el próximo Secretario del Tesoro a la cadena de televisión CNBS el pasado 30 de noviembre.

¿Cómo piensan lograrlo? Aumentando el gasto público en obras de infraestructura y recortando impuestos sobretodo a los grandes corporativos. El anunció disparó las Bolsas de EU (lo que confundió a más de uno), porque aceleró la expectativa de mayores ganancias a futuro, lo que siempre impulsa el valor de las acciones.

El problema es que con este tipo de medidas que sí bien a corto plazo pueden elevar el crecimiento (por eso el magnate Carlos Slim se atrevió a decir que con Donald Trump no todo era malo, que se iban a presentar oportunidades para hacer negocio), es que a la larga al elevar el déficit o pérdidas en el presupuesto del gobierno y aumentar la carga de la deuda para financiar esas obras, también generarán presiones inflacionarias que obligarían a la Reserva Federal a elevar más rápido o en forma más pronunciadas las tasas de interés en el futuro, lo cuál podría hacer caer a EU en recesión y agravar la crisis económica mundial.

Sean peras o sean manzanas, la cuestión es que de cualquier forma, llegado el momento, aunque no haya provocado esa crisis, la opinión pública mundial va a culpar a Donald Trump. Lo van a condenar de manera unánime. En el pecado de su campaña y sus declaraciones populistas, llevará la penitencia.

Ahora sí que si pudiéramos darle un Oscar a Donald Trump por su actuación, ése sería por: “Mi villano favorito”.

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