López Obrador y su equipo generan altas expectativas entre la población. En términos económicos reciben un país con muchos retos, entre ellos están: el bajo crecimiento económico, tasas altas de precariedad laboral, presiones en el precio de los energéticos, desigualdad regional y altos índices de violencia e inseguridad.

Andrés Manuel López Obrador recibirá un panorama económico de contrastes. Los indicadores muestran números positivos, pero insuficientes para vislumbrar un dinamismo económico en el corto plazo. Enrique Peña Nieto entrega un México con una tasa de desocupación históricamente baja, precios al consumidor relativamente estables y capacidad de hacer frente a las responsabilidades financieras. Por otro lado, se registra una fuerte precarización laboral, una inflación presionada por los energéticos y un nivel muy alto de la deuda pública.

¿Cómo deja el país Peña Nieto?

López Obrador y su equipo de transición, quienes asumen el mandato presidencial a partir del 1 de diciembre, tienen la tarea de mantener las cifras positivas y mejorar los resultados, en términos cuantitativos y especialmente en términos cualitativos.

Algunas variables muestran tendencias desfavorables y significarán un reto mayor para la gestión lopezobradorista, como  lo son la persistencia de la pobreza y los altos índices de violencia e inseguridad en México.

Otras de las variables monetarias en las que se centra la atención son el tipo de cambio y la tasa de interés de referencia del Banco de México (Banxico). Hasta el cierre del jueves 29 de noviembre del 2018 el peso cerró cotizando en más de 20.21 unidades por dólar y la tasa de interés se colocó en 8.0% en el último informe de política monetaria del Banxico.

Uno de los aspectos importantes a resaltar es la relación entre el crecimiento de los precios en relación con el poder adquisitivo laboral. De acuerdo con cifras del Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo Social) a partir del 2005 la brecha entre estas variables comenzó a ampliarse de manera pronunciada. Esto implica que mientras la inflación acelera, la capacidad de adquirir bienes y servicios de los trabajadores disminuye.

El comportamiento de los indicadores macroeconómicos evidencia los resultados que tienen las políticas públicas en el país. Algunas cifras relevantes de en dónde se encuentra la economía mexicana son:

En materia de crecimiento económico

El tamaño de la economía mexicana y su expansión medidas a través del Producto Interno Bruto (PIB) y sus variaciones anuales son el agregado macroeconómico más exacto para comparar el desarrollo económico entre países. Durante el tercer trimestre del 2018, la economía mexicana creció 2.6 por ciento a tasa anual. Las actividades primarias (agropecuarias) aportan 3% al PIB, las secundarias (industrias) 29% y las terciarias (comercio y servicios) 63 por ciento. El resto proviene de los impuestos.

El reto en materia de PIB es superar la barrera de nivel de crecimiento de 2%anual, que se registra desde 2015, y diversificar el desarrollo para disminuir la alta dependencia de los servicios y el comercio.

En materia de empleo

Para el tercer trimestre del 2018 la Tasa de Desocupación se ubicó en 3.2%, la Tasa de Informalidad Laboral, en 55.3%, y la Tasa de Subocupación, en 6.6 por ciento. El salario mínimo diario es de 88.36 pesos, 80% de los trabajadores en el país perciben como máximo tres salarios mínimos (7,953 pesos mensuales).

El desempleo disminuyó en el sexenio de Peña Nieto, pero disminuyó la calidad de los empleos. Hay menos personas sin trabajo, pero las que trabajan lo hacen con remuneraciones bajas. También es relevante el dato de que 6 de cada 100 trabajadores deben buscar una segunda fuente de ingresos para completar el costo de sus necesidades básicas.

En materia de inclusión financiera

El acceso a los productos financieros es otra de las variables importantes para el dinamismo de las economías. El nivel de bancarización —la proporción de mexicanos que cuenta con al menos un servicio financiero— es de 68 por ciento. Un dato que ha permanecido estático desde 2015.

Existe una brecha regional significativamente amplia en materia de acceso al sector financiero. En Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango o Sinaloa, el nivel de bancarización es de 82%, pero en Hidalgo, Tlaxcala, Estado de México, Morelos, Puebla o Veracruz, esa cifra no supera el 60 por ciento.

En materia de deuda pública

Hasta septiembre del 2018 la deuda total del sector público fue equivalente a 46% de PIB. El total las obligaciones con acreedores externos fue de 18% del producto total, mientras que la deuda interna asciende a 28 por ciento.

La deuda pública de las empresas paraestatales, como Pemex y la CFE, representa 50% del crédito total contraído por el sector público.

En materia de pobreza

La población que se encuentra por debajo de la línea del bienestar, que tiene ingresos insuficientes para adquirir los bienes y servicios básicos, representa 50.6% del total en México. Se trata de 62.0 millones de personas. La línea de bienestar en zonas urbanas es de XX y en zonas rurales, de XX. Estos valores conciernen a una persona individual.

Durante 2016 se registró que al menos 19.6% de los habitantes en México padece pobreza alimentaria. Esto es, 24 millones de personas tienen ingresos insuficientes para ingerir los nutrientes alimentarios mínimos al día.

En materia de inseguridad y violencia

En el país 7 de cada 10 mexicanos se sienten inseguros en su lugar de residencia. La cifra para las mujeres es 8 de cada 10; los espacios públicos como el transporte y las calles son los lugares donde más temor se tiene de ser víctimas de algún acto de violencia o delincuencia.

Los hombres son las víctimas más comunes de los delitos de robo de cualquier tipo, fraudes y lesiones físicas. Las mujeres son el blanco de los delitos sexuales; la diferencia de género es mucho más significativa en este rubro que en los otros. En delitos como la extorsión y las amenazas verbales la distribución de víctimas es igualitaria.

AMLO asume la Presidencia el sábado 1 de diciembre por un periodo de seis años. Las expectativas de cambio son bastante altas entre la población. Esto se ha visto reflejado desde las Elecciones 2018 del 1 de julio, cuando 53% de los votos emitidos fueron para López Obrador. Además, hubo una ola político electoral a favor de su partido, Morena, en todo el país y alcanzó la mayoría en el Congreso de la Unión.

Acciones anunciadas durante el periodo de transición han generado turbulencia en los mercados y entre los inversionistas. Y falta quizá lo más decisivo de este momento histórico de México: la presentación de la ley de presupuesto para 2019, que reflejará las prioridades del próximo gobierno. La tarea no será sencilla.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.