Por: Armando Guzmán | @Armandoreporta | guzmanmediagroup@aol.com

Houston y Puerto Rico necesitan reconstruirse

Obviamente la economía americana será siempre una magneto para gente de países con economías más pobres.  ¿Qué trabajo cuesta emitir leyes y reglamentos que le permitan a extranjeros venir a hacer el trabajo que nadie quiere hacer aquí? Veremos que explicación les da Trump a los habitantes de Houston cuando le exijan que su ciudad vuelva ser lo que fue.

Primer hecho:

Para cada trabajador que entra en la construcción 5 se están retirando.

Segundo:

Se necesitan más de 1,5 millones de trabajadores de la construcción.

Tercero:

Las cosas van a ser peores, no mejores.

 

En los EE.UU. hemos estado hablando de llenar las escuelas públicas con más programas de alta tecnología y ciencia, pero hasta ahora ha sido sólo hablar y muy poca acción.

 

El primer problema que cada uno de los distritos escolares del país ha encontrado para convertir sus currículos en el nuevo mundo de la alta tecnología del siglo XXI es que no todos los estudiantes están hechos para la alta tecnología y la ciencia, y eso no es todo el problema.

 

En el proceso de actualización de sus métodos educativos, los distritos escolares de los cuatro rincones del país también se ven obligados a afrontar una realidad muy triste. Nuestros currículos actuales son viejos, inadecuados y francamente; realmente, realmente aburridos para nuestros jóvenes estudiantes. Cualquiera de ellos a través de la escala económica y social a las 8:30 de la mañana han utilizado más tecnología en sus teléfonos y computadoras, que la tecnología que van a utilizar en todo su día académico.

 

Esto nos lleva al título de este artículo; nos enfrentamos a la “Hercúlea tarea” de reconstruir pueblos, distritos y condados enteros sin los trabajadores hábiles en las nuevas técnicas de construcción, fontanería y electricidad.

 

Sí, es increíble. Simplemente no hay suficientes técnicos calificados capacitados ni profesionalmente y certificados. No hay suficientes especialistas para llevar a cabo la tarea de reconstrucción, casi la mitad de los edificios en la cuarta ciudad más poblada e importante del país.

 

Este problema es difícil de resolver porque no es nuevo, EE.UU. no tiene el número de fontaneros, carpinteros, albañiles y electricistas especializados en reconstrucción y reconstrucción. Estos profesionales por el tamaño de la reconstrucción planeada servirían como capitanes, de las numerosas brigadas de construcción, que harán el trabajo.

 

Y eso no es todo el problema, porque no tenemos a los soldados para hacerlo. Sabe usted porque, por las absurdas leyes migratorias del estado de Texas, que han expulsado a cientos de miles de trabajadores mexicanos que pudieron haber hecho estas tareas de construcción, pero que tuvieron que emigrar a otros estados para evitarse problemas con inmigración y evitarse también ser deportados.

 

Es cierto que todos los problemas estructurales que usted va a encontrar en este artículo no son todos causados por la estupidez institucional traída a Washington por el Sr. Trump, pero hay mucho del pensamiento egoísta y miserable que hoy le está pegando a Estados Unidos por falta de visión.

 

Ahora en cuanto a los problemas de estructura aquí le voy a contar de varios para que usted vea como el primer mundo… está perdiendo eso de ser el primero. Las escuelas están empujando a los estudiantes a programas de capacitación manuales para trabajar en fontanería, carpintería, electricidad y construcción de edificios en general.

 

Mike Rowe, anfitrión de “Dirty Jobs”, el programa de televisión dice que no todo el mundo tiene que ir a la universidad y cuando alguien le criticó por atacar la educación superior, respondió con hechos: En primer lugar, en promedio, los estudiantes dejan colegios americanos con un deuda promedio de $ 37,000.00.

 

En segundo lugar, muchos se gradúan con diplomas que no son muy útiles en el mercado laboral actual. En tercer lugar, muchos estudiantes que se gradúan de los colegios y universidades de 4 años terminan trabajando en campos totalmente diferentes de lo que pretendían tener como profesión cuando ingresaron a las escuelas profesionales.

 

Ejemplo:

 

Conozco a alguien muy cercano a mí, que durante 4 años estudió arqueología y por 4 años más participó  en muchos proyectos de excavación en el suroeste y el oeste del país.

 

Al final su historia es como la de millones de otros jóvenes profesionales que cambian de rumbo profesional y terminan frustrados trabajando para el gobierno en alguna área profesional o aun peor… terminan trabajando para el comercio en algún negocio improvisado.

 

En el caso de la persona que le cuento, de los estudios de arqueología término trabajando para el Departamento de Seguridad Nacional en áreas relacionadas con la frontera con México y con asuntos de inmigración.

 

¿Se imagina usted lo que siente esta joven mujer cada vez que tiene que hacer pagos a sus préstamos estudiantiles?

 

Y como mi sobrina de quien le hablo, hay millones de otros profesionales que después de la universidad terminan haciendo trabajos a los que nunca sonaron integrarse.  Esos  trabajos que nunca soñaron, no solo los hacen profesionales frustrados, sino profesionales desperdiciados.

 

Y esto no es nuevo. Esto sucedía hace 30 años cuando mi esposa y yo terminamos nuestra educación y eso hace a los Estados Unidos uno de los países más desarrollados del planeta con mayores números de población profesional fracasada.

 

¡Ouch! duele decirlo.

 

Los educadores y los responsables de evitar estos fracasos se preguntan porque casi el 30 % de la población termina en una profesión o en un trabajo, “por accidente”. Y hay otros problemas igual de grandes en otras áreas.

 

Muchos han abandonado sus campos profesionales, porque eso campos han cambiado.  La situación es seria porque lo que antes era un trabajo con una garantía de un salario cómodo ya no existe, o simplemente, ya no paga bien, porque hay mucha competencia, o lo puede hacer un robot por menos dinero.

 

El cuarto problema es más una recopilación de todo el resto.

 

Debido a la falta de actualización de nuestros sistemas educativos estamos presentando a muchos en nuestra población joven con las mismas alternativas con las que el mundo profesional les presentaba hace 40 años.

 

Al mismo tiempo, las escuelas que ofrecen calificaciones profesionales que solían producir técnicos calificados han sido pasadas por alto y aún son vistas como inferiores porque involucran trabajar con las manos… y con la mente.

 

En algún lugar en todos estos cambios de educación trabajo y carreras surgió la idea de que los trabajos de cuello azul son para gente estúpida, incapaz de trabajar solo con la mente.

 

La consecuencia nos lleva a porque no hay quien pueda reconstruir Houston y o Puerto Rico. Hoy mismo al final del año 2017 en los Estados Unidos de América 2017, no hay trabajadores de la construcción calificados para reconstruir las ciudades destruidas por una temporada de huracanes que al final de Octubre continua abatiendo zonas de miles de acres por todo el país… en zonas costaras y en zonas no costeras.

 

“Irma”, el huracán que a mediados de septiembre destruyó al menos el 40% de los edificios y casas en Houston, la cuarta ciudad más poblada y más extensa del país.

 

¡Las universidades y los consejeros de la universidad han ganado su competencia contra las escuelas técnicas de quien han perpetuando la idea de que preparan a gente de cocientes de inteligencia bajos. Si es tan absurdo como decir que los trabajos de cuelo azul son para gente estúpida!

 

Y ahora no hay ni carpinteros, ni electricistas, ni técnicos en aire acondicionado y plomería que son cruciales para reconstruir una ciudad devastada y destruida.

 

Porque los jóvenes prefieren buscar lo incierto de un carrera universitaria frente a las escuelas técnicas vocacionales.

 

En el estado de Oregón, tomando totalmente al azar el salario promedio de un plomero es de $ 76,430.00 dólares anuales.  Estos trabajos empiezan en 43 mil dólares anuales y  sobrepasan los 150 mil dólares por año en el décimo año de práctica.

 

Compárelo con alguien que trabaja en un almacén de ropa atendiendo al público y cuyo salario nunca pasará de unos 50 mil al año.  Y este empleado de almacén puedo asegurarle se quemó las pestanas 4 años para obtener un BA- o un BS (Bachelor of Arts, o Bachelor of Sciences) que son el equivalente de una licenciatura y que solo le garantizaron una educación más o menos adecuada… pero no una forma de vida más o menos adecuada.

 

Sabe usted que es lo peor es que nadie habla de estas cosas, y deja que los errores de un sistema inadecuado y viejo, perpetúen las mentiras de Trump de que toda esta gente está fracasada porque los mexicanos vinieron a quitarles los empleos.

 

Ahora si de mentiras fracasos y estupidez pública se trata hay un punto más para mostrarle a usted porque Houston no tiene quien la reconstruya. Exacto le estoy hablando de la mano de obra que si no dejo a EE.UU, ya dejo a Texas hace varios meses debido a sus absurdas leyes de hostigamiento a los trabajadores migrantes de México y del mundo entero.

 

El no tener mano de obra industria de la construcción se debe a nunca haber buscado una solución a darle a Estados Unidos que es un país con una economía altamente desarrollada, programas de trabajadores huéspedes que ayuden a que Estados Unidos siga siendo un país rico.

 

Obviamente la economía americana será siempre una magneto para gente de países con economías más pobres.  ¿Qué trabajo cuesta emitir leyes y reglamentos que le permitan a extranjeros venir a hacer el trabajo que nadie quiere hacer aquí?

 

Veremos que explicación les da Trump a los habitantes de Houston cuando le exijan que su ciudad vuelva ser lo que fue.

 

 

 

 

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