Por: Javier Díaz Brassetti | @Javierexpresion | FB/Javier Díaz Brassetti

Un amigo tiene una gatita que se llama Flora, y ¡ay pobrecita!, si la acaricias, chilla, y si le pegas, llora. No hay forma de tenerla contenta… Como a muchos.

En todas partes se oye: corrupción, asesinatos; en todas partes se vive la corrupción, en muchas partes se sufren los asesinatos y los secuestros y los asaltos, de pronto llega un tipo y plantea una idea para descender los índices de la una y de los otros… y personas de medios y bienhechores de los derechos humanos y adalides de la sociedad civil se asustan, se espantan y se enojan.

¡Qué terrible situación!, no están contentos con nada.

Está claro que el nuevo gobierno ha ido cometiendo errores de principiante. Con el afán de acabar con un sistema definitivamente corrupto se ha llevado en el camino a cientos de buenas personas que nada tenían que ver con los cochupos y arbitrariedades de una serie de canallas que se enriquecían haciéndose de la vista gorda con asuntos y contratos que desviaban un dinero que sacaría de la pobreza a millones.

Errores de inexpertos que no revisan currículums, que generalizan sin explorar caso por caso, que resolviendo el presente se olvidan de las consecuencias; principiantes e inexpertos que todavía pagan caro, que no encuentran papeles ni llaves -pues sí-, pero que tienen el ánimo y la voluntad de acabar con la inseguridad y con la corrupción.

La situación de México es muy grave, Bankinter publicó en julio 4 de 2018 el índice de la Paz (Global Peace Index o GPI, por sus siglas en inglés) que realizan un grupo de expertos del Institute for Economics and Peace (IEP), con sede en Sídney Australia. En este índice que incluye variables internas como violencia y criminalidad, nuestro país ocupa el lugar 140 de 163 naciones estudiadas.

La eficientísima Policía Federal -De acuerdo con declaraciones de su exdirector Manelich Castilla- no pudo con el paquete, ¿quién entonces?

La gendarmería, los ministerios públicos, la Corte no pudieron con el paquete, ¿quién entonces? El ejército en las calles de algunas ciudades ni redujo ni acabó, ¿quién entonces?

Millones de mexicanos claman por una fuerza capaz de contener, detener y acabar con un estrado de 40000 desaparecidos, cientos de fosas clandestinas y la inminente posibilidad de un asalto en el micro, una hija violada… ¿Quién entonces?

La ONU, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, los especialistas, le tienen miedo a una fuerza capaz de poner orden, pero ellos nada más opinan, tal vez se ven perseguidos, captados; temen una militarización con mando militar, una cierta supresión de derechos fundamentales, pero, y aquí viene la pregunta: de morir, ¿quién quiero que me mate, un militar por un error o un delincuente que quiere mi dinero?

De ser privado de la libertad, ¿prefiero un cuartel o la casa de seguridad de unos maleantes que torturan a mi familia? Es cierto que lo único que queremos es paz y vivir tranquilos, pero habiéndose abierto el debate, es necesario decidir si empeño parte de mi libertad por conservar mi vida y mis cosas o sigo igual, atenido a una realidad cada vez más peligrosa.

Ha llegado el momento de salir del síndrome de la Gata Flora y escoger. Y escoger también si quiere uno vivir en un país en el que con dinero todo se puede, o buscar una vida más justa, más igual. En materia de corrupción somos el país 135 de 180 analizados, lejísimos de Canadá, República Checa, Singapur, Japón, Irlanda, Eslovenia, Suiza y Australia, los que se aprecian como los más honrados.

Para donde se vea, actas de nacimiento, permisos, registros, impuestos, desarrollo de negocios, empresas; compra de medicinas, proyectos de construcción, guarderías, estancias infantiles, adjudicación de terrenos, órganos reguladores. Por donde se vea, se sabe y se vive la corrupción.

¿Qué siga la impunidad? Después de sexenios de recibir dinero por debajo de la mesa, de participar indiscriminadamente en conflictos de interés, de darle la vuelta o de burlarse de la ley, de llevar al país a lo más bajo de los índices internacionales…Por supuesto y aunque el costo sea elevado, no más.

Los principiantes inexpertos seguirán metiendo la pata porque son la evidencia de siglos de rezago educativo, pero hay que darles la oportunidad de acertar. La guardia nacional, en esto el pueblo está de acuerdo, como la quieran, pero que acabe con la masacre.

El fin de la impunidad para los corruptos, como la quieran, pero que nadie tome lo que no es suyo. Llegó el momento de decidir, de dejar de inconformarse por todo, de comenzar a estar de acuerdo con aquello y con aquellos que tienen la posibilidad de mejorar nuestra forma de vivir.

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