Por: Javier Díaz Brassetti | @Javierexpresion | FB/Javier Díaz Brassetti

A veces se piensa que no es la corrupción ni la negligencia lo que nos hace intuir que todo antes era mejor, sino tal vez que necesitamos aumentar nuestro cociente intelectual para no anima a personajes como Miguel Mancera, Margarita Zavala o Andrés Manuel para aventurarse a querernos presidir.

El sismo nada tuvo que ver, son leyes planeadas, diseñadas, aprobadas y ahora ejercidas por personas muy parecidas a nosotros.

Cuentan que aquella tarde llegó y le ofrecieron café, no lo aceptó porque le quitaba el sueño; pasaron tres semanas, regresó y pidió un café. ¿No que le quitaba el sueño?, lo lamento, dijo, no era el café.  Cuántas cosas se quieren disculpar usando como pretexto al sismo del 19 de septiembre, pero mucho cuidado, eras omisiones, elusiones, errores, descuidos… previos al desafortunado incidente… Cómo a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor…, así escribió Jorge Manrique en las coplas por la muerte de su padre, pero cuidado otra vez, aquí no.

 

Se autorizaron obras, y se siguen autorizando, con la complicidad de dueños y funcionarios, obras fuera de ubicación, con planos mal hechos y materiales de tercera; se colocaron postes de luz llenos de cables incómodos y cables de telefonía, TV por cable que si se caen por lo que fuera, iban a causar una desgracia.

 

Las salidas de emergencia de las súper vías ya eran y siguen siendo un riesgo; los metrobuses, en todas sus rutas ya se arriesgaban y se siguen arriesgando con sus vialidades y sus paraderos. Nada de que después de, era antes y sigue siendo.

 

Los baches, las coladeras fuera de su sitio, las intempestivas entradas y salidas al periférico y al viaducto, ya eran y siguen siendo; los postecitos azules que desviaban la circulación y desconciertan a propios y extraños; los inmensos camiones de basura que pasaban y pasan a las 4 de la tarde, llenos de atropellables asistentes, cuidado, ya eran. Las inundaciones y sus secuelas de humedad y podredumbre; la prepotencia de los patrulleros gordos todos, que acostumbran pasarse los altos, eso ya era y sigue siendo, después del terremoto.

 

¿Cómo se cae una escuela, un hospital en una zona sísmica? Pues de la misma manera que sabiendo que 77 millones 800 mil personas pueden votar, se le pide a cada candidato independiente que recaude 866,593 firmas; fíjese, si se inscribieron 74 y todos obtienen la cifra mágica, pues que será de los que no son independientes.

 

El sismo nada tuvo que ver, son leyes planeadas, diseñadas, aprobadas y ahora ejercidas por personas muy parecidas a nosotros. El Statistic Brain Research Institut, acaba de publicar una lista de países con la media más elevada de cociente intelectual, y dónde que no aparecemos.

 

En realidad las razones por las que no aparece México, poco tienen que ver con incompetencia o con falta de creatividad o iniciativa, todos sabemos que estos estudios se hacen a modo, pero vale considerarlos.

 

Hong Kong, el CI 107, Corea de Sur 106, Japón 105, Taiwán 104, Singapur 103, Austria, Alemania Italia y Holanda 102, Suecia 101, Suecia, Suiza, Nueva Zelanda y Reino Unido con 100; Hungría, Polonia, España; con 99: Australia, Dinamarca, Francia, Mongolia, Noruega y Estado Unidos 98; Y Canadá, 97, son los protagonistas.

 

A veces se piensa que no es la corrupción ni la negligencia lo que nos hace intuir que todo antes era mejor, sino tal vez que necesitamos aumentar nuestro cociente intelectual para no anima a personajes como Miguel Mancera, Margarita Zavala o Andrés Manuel para aventurarse a querernos presidir.

 

De supervisar y haber prevenido en lugar de organizar maratones, apoyar el aborto y las leyes en protección de las minorías, Mancera no hubiera tenido que esforzarse tanto para apoyar a quienes confiaban en su trabajo; de haber luchado por las mujeres, por los pobres, Margarita no tendría que lanzarse por un proyecto imposible; de haberse dedicado a gobernar y acabar con la impunidad de estacionamientos y empleadores de costureras, Andrés Manuel no lucharía por tercera vez para ser electo.

 

Ahí el dilema, aunque otros aparezcan en las listas de inteligencia, somo más inteligentes que ellos, pero hay detalles que se nos pasan. Antes era igual y sigue siendo, un poco mágico y surrealista; a lo mejor lo permitimos o nos lo imponen, pero poco tiene que ver el sismo con tanta dejadez, con tanto conflicto diario y con tanta desfachatez.

 

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.