Es increíble ver cómo poco más de la mitad del país, de acuerdo con la última encuesta de AMLO Tracking Poll, está en contra de las desiciones tomadas por el Gobierno Federal, y no hay oposición política que sepa encabezar la voz de este malestar. Tal parece como si en nuestro país la oposición política estuviera en manos de las cámaras empresariales, es mejor representante de la voz de la mitad de los mexicanos el presidente de Coparmex, Gustavo de Hoyos, que cualquiera de los partidos políticos en México.
Y esto tiene una explicación muy sencilla, para tener la boca larga hay que tener la cola corta. Como cualquier otro gobierno, el que encabeza Andrés Manuel López Obtafor tiene aciertos y desaciertos. Precisamente por esa razón el sistema democrático mexicano está formado con pesos y contrapesos. Pero la estrategia política de nuestro presidente está encaminada a la polarización y la división. El mensaje es muy sencillo, quien no está conmigo, está contra mí. En medio de la que el Fondo Monetario Internacional considera ya como la peor crisis económica de la historia, el gobierno federal ha decidido que el plan para salvar la economía de nuestro país, es precisamente que no hay plan. El presidente montado en un discurso por demás sectario, populista, lleno de buenos deseos en la superficie, pero completamente hueco y vacío en el fondo, propone recetas que la realidad nos dice son imposibles de sostener. Parece que no se dan cuenta de lo que viene, el 80% de los empleos en el país lo general las pequeñas y medianas empresas, y las estimaciones calculan que un 40% de estas irán a la quiebra. Estamos hablando entonces de un desempleo del 30%. En Estados Unidos en las últimas semanas se han registrado ya 6,000,000 de trabajadores que se acogen al seguro de desempleo. ¿Qué creen que pasará en México? Por si fuera poco, esta pandemia mundial que nos ha enseñado que cualquier lección del pasado en materia de salud pública o economía, es obsoleta para resolver con viejas recetas este nuevo problema. Éste coronavirus viene cambiando las reglas del juego permanentemente. Creían en un inicio que las personas que se enfermaban y sanaban, quedaban inmunes. Ahora la información que da Corea del Sur es que hay 91 enfermos que se habían recuperado ya del coronavirus, y volvieron a contraer la enfermedad. Bill Gates advirtió esta semana en una entrevista a la televisión norteamericana que de acuerdo con sus cálculos, y vaya que sabe hacerlos, habrán 2 millones de muertos en el mundo y la vida podrá regresar a su relativa normalidad en los Estados Unidos para el otoño de 2021.
Estamos hablando pues de una pandemia que sería iluso creer que la podremos resolver en el corto plazo de los próximos seis meses. En consecuencia habría que preguntarnos: el aislamiento social impuesto en la mayoría del mundo ¿cuánto tiempo durará y en consecuencia cuánto tiempo podremos aguantar en México con nuestra planta productiva detenida y sin un plan de activación económica? Sin ser alarmista, con la información con la que contamos podemos ver que en México, si no nos morimos víctimas de la pandemia de coronavirus, podemos llegar a morir de hambre, o de una de las consecuencias que vienen con ella. Y mientras todo esto ocurre, la oposición política en México está ausente, agazapada, encabezada por personajes como el gobernador Enrique Alfaro o el Senador Samuel García, ambos en posiciones políticas que no necesariamente representan la voz de los partidos políticos, sino la de ellos mismos con sus propios intereses cada uno. Es desilusionante ver como la ciudadanía y los empresarios son los únicos que con sus acciones reflejan su verdadero amor por México. Más desilusionante aún es pensar que muchos de estos empresarios que están hoy en pie de lucha, en unas semanas más ya no tendrán dinero para pagar las nóminas, los trabajadores dejarán de recibir su sueldo, el país no tiene plan económico ¿ que hará la gente cuando tenga hambre? Es casi un hecho que levantar el aislamiento social para el próximo 30 de abril se ve ya imposible. Y muy probablemente tampoco sea durante mayo ni junio. ¿Ya pensaste tú que vas a hacer?

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