Varias ciudades de Estados Unidos vivieron este jueves “un día sin inmigrantes”, una protesta a medio gas, ya que no logró paralizar el país.

La protesta fue convocada en las redes sociales en contra de la política migratoria de Donald Trump, quien durante la campaña electoral prometió construir un muro en la frontera con México y deportar a los 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país. Tras llegar a la Casa Blanca, Trump estableció un veto de entrada a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, que está suspendido temporalmente por los tribunales.

“Señor presidente, sin nosotros y sin nuestro aporte este país se paraliza”, rezaba la convocatoria, en la que se pedía a los inmigrantes indocumentados, residentes permanentes, ciudadanos estadounidenses e inmigrantes legales que no fueran a trabajar ni abrieran sus negocios ni compraran nada en tiendas ni fueran al restaurante ni a clase.

Entre las ciudades que participaron en la protesta destacan Washington, Filadelfia, Boston, Houston, Nueva York y Chicago.

En el centro de Washington, la mayoría de restaurantes y comercios permanecieron abiertos. Algunos restaurantes como los del chef español José Andrés cerraron sus puertas en solidaridad con sus trabajadores inmigrantes.

“En solidaridad con muchos de los inmigrantes en nuestra plantilla apasionados por participar en ‘un día sin inmigrantes’ cerraremos el jueves, 16 de febrero (…) Reanudaremos el servicio el viernes, 17 de febrero. #LosInmigrantesAlimentanEstadosUnidos”, rezaba el cartel colgado en la entrada del restaurante Zaytinya, propiedad de José Andrés.

El cocinero español está enfrentado en los tribunales con Trump, después de que el chef decidiera no abrir un restaurante en el hotel Trump International que el presidente inauguró ese otoño el centro de Washington. José Andrés decidió romper su acuerdo con Trump, después de que el entonces candidato republicano insultara a los inmigrantes indocumentados mexicanos, a los que llamó violadores, criminales y traficantes de droga.

“Apoyamos a nuestros empleados. #UnDíaSinInmigrantes“, decía el cartel que había en la puerta del restaurante SEI en el centro de Washington.

Otros restaurantes pedían disculpas de antemano a sus clientes si el servicio era más lento que lo habitual debido a la falta de trabajadores que participaban en la huelga y otros, como el restaurante Rosa Mexicano, ofrecían un menú limitado a aquellos que ya tuvieran reservas o eventos previstos para ese día.

“Al presidente Trump le mandamos (con esta protesta) el mensaje de que este es el inicio de la resistencia que nosotros vamos a tener en contra del odio y los ataques a nuestra comunidad”, explicó a El Mundo Gustavo Torres, director ejecutivo de CASA, una organización latina que apoyaba la protesta de la comunidad hispana.

Muchos padres inmigrantes decidieron no ir a trabajar ni llevar a sus niños al colegio para protestar contra la política migratoria del presidente Donald Trump.

Manifestaciones contra Trump

Muchos de los inmigrantes participaron en una marcha pro inmigrante que recorrió las calles de Washington. “No odio, no miedo. Todo el mundo es bienvenido aquí”, “Ningún ser humano es ilegal” y “Yo contribuyo a la economía de Estados Unidos” eran algunas de las pancartas que llevaban los inmigrantes en la marcha.

El “día sin inmigrantes” es el aperitivo de la gran movilización a nivel nacional prevista para el 1 de mayo contra las políticas de Trump, cuyos organizadores esperan que paralice el país.

Bajo la premisa de que sin su trabajo “el país se paraliza”, varios establecimientos de Nueva York en los que trabajan inmigrantes o son dirigidos por ellos, apoyaron la iniciativa del ‘día sin inmigrantes’.

El ‘emporio’ italiano Eataly -donde se puede hacer la compra o comer productos de la tierra en múltiples restaurantes- advertía a sus clientes que este jueves el servicio podría tener retrasos. “Somos una compañía inmigrante y apoyamos a cualquier trabajador participando en la huelga”, explicaron a través de las redes sociales y con el hashstag #wewerallimported.

Al boicot también se unieron “la mayoría” de restaurantes Blue Ribbon con el “máximo respeto y compasión por nuestros empleados, sus amigos y familiares”, según anunció la cadena en un comunicado. Esta empresa se instaló en la ciudad hace más de dos décadas y cuenta con siete restaurantes en varios barrios neoyorquinos.

“Hay ocasiones en la vida en la que el dinero no es lo más importante”, decía uno de los socios, Eric Bromberg, al apuntar el impacto que tiene una decisión así. Si bien la compartía plenamente. “Cuando empleados que no han faltado un día en 25 años te piden un día libre para marchar contra la injusticia, la respuesta es fácil”.

Sin que la huelga de inmigrantes tenga un claro organizador, el mensaje ha llegado a todos los rincones de la ciudad. Pequeñas tiendas al sur de Manahttan como La Sirena cerraron este jueves en solidaridad con el movimiento. El café-restaurante de la 51 Avenida en Queens advirtieron en su escaparate y en Twitter que no abrirían.

En el restaurante La Contenta también ha colgado el cartel de cerrado este jueves porque “apoyamos al 100% a nuestro equipo”. El propietario y chef Luis Arce emigró a Estados Unidos procedente de México en los años 90 y comenzó a trabajar como lavaplatos en un restaurante de Times Square. Fruto de años de trabajo y dedicación, hoy representa el sueño americano cumplido. Pero no olvida sus raíces ni en los platos que elabora ni en el apoyo al ‘día sin inmigrantes’.

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