La renovación de las 212 alcaldías en Veracruz en la jornada electoral del 4 de junio es una nueva ventana de oportunidad para Morena. El partido de Andrés Manuel López Obrador podría afianzar lo ganado en 2016. Pero expertos de la política local encienden las luces amarillas: “personajes indeseables” de otros partidos buscan ser los candidatos en ese proceso.

Todo surge a partir del mitin de Xalapa del 5 de febrero pasado. Allí se firmó un pacto de unidad para avanzar la influencia del partido rumbo a esa elecciones. Entre miles de seguidores, se escuchó el grito de “fuera, fuera corruptos” por la presencia de algunas personalidades en el presidium; sin embargo, la consigna fue callada por un mayor número de personas que exclamaba: “unidad, unidad, unidad”.

Desde entonces, el dirigente estatal Manuel Huerta Ladrón de Guevara, en cada rueda de prensa o encuentro se dedica a aclarar que dicha situación no avala las candidaturas de Morena a los 212 ayuntamientos.

Estos son algunos de los nombres que están bajo “el ojo de la polémica” en tierras veracruzanas, señalados de buscar acomodo en el partido morenista, al ver cerradas sus posibilidades en otros institutos políticos:

– Juan Vergel Pacheco, exdirigente estatal del PRD.
– Domingo Bahena Corbalá, exsecretario general del PAN.
– Rafael Acosta Croda, exdiputado federal panista.
– Alberto Martínez, exsecretario del PRI en Coatzacoalcos.
– Carlos Carballal Valero, exdiputado y expresidente municipal del PRI en Misantla.
– Victoria Atlahua, excandidata del PRI en Zongolica.
– José Enrique Romero Alarcón, exalcalde de Tihuatlán por el PAN.
– Armando Aguirre Hervis, expresidente del PRD y exdiputado federal.

Las críticas arrecian tras los dichos del propio Huerta Ladrón de Guevara, en torno a que los candidatos de Morena serían hombres y mujeres de cualidades extraordinarias: “Limpios, honestos, transparentes, empresarios o con actividades de alta solvencia económica y moral, con un modo honesto de vivir y sobre todo, que no vengan de otro partido ni tengan cola que les pisen”.

Y entonces se contraponen las trayectorias, señalamientos y acusaciones contra los personajes mencionados, en particular Rafael Acosta Croda, quien ya anunció que tiene avanzadas pláticas con Morena para contender por la alcaldía del puerto; o del expriista Carlos Uscanga, colaborador de Salvador Manzur, denunciado por ocupar programas y recursos públicos en favor de los candidatos del PRI.

Pero el asunto no es tan reciente. Desde diciembre de 2016, integrantes de los comités municipales de Morena en los municipios de Cosoleacaque, Nanchital y Coatzacoalcos denunciaron que Manuel Huerta Ladrón de Guevara imponía candidatos a las alcaldías, “sin ninguna vía democrática ni protocolo de participación partidista”.

Armar cuadros políticos propios es un proceso largo, detallado y de mucha planeación. Con las situaciones mencionadas, puede entenderse en parte el “rápido” crecimiento de Morena en el estado, al aprovechar las redes y conexiones ya existentes entre los personajes mencionados.

Las dudas y suspicacias surgen en torno a si en lo local, y a nivel de dirigencia nacional, se tendrá el pleno conocimiento de las trayectorias de los que buscan “sumar su talento” para aplicar los filtros necesarios. Algunos tendrán un pasado con mayores claroscuros, con riesgo de repetir la experiencia del caso Abarca, como sucedió en Iguala.

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