Que no le digan… que no le cuenten, en el TLCAN, hay varias industrias que son más importantes hoy para EEUU que para México.

Y hoy aquí tengo 4 ejemplos.

Pero antes un par de consideraciones porque debo empezar diciéndole que Trump la rego otra vez. Para variar. Quiso asustar a México y lo consiguió por varias horas, el susto fue tal que el peso recibió otra bofetada… y el dólar canadiense también.

Me refiero al día en que “Político” la revista política de la capital americana, difundió la noticia de que en la Casa Blanca, estaban ya redactando una orden ejecutiva para sacar a Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.

Yo aquí insisto en que Trump la regó, porque filtrando ese borrego lo único que consiguió es que nos diéramos cuenta de cómo le gusta jugar al “Hardball” al que todos juegan en Washington.

El Hardball de las mentiras y de los “Bluffs”

Permítame explicarle a que me refiero.

Creo en primer lugar que ya estamos conociendo al Presidente Donald Trump, y que la verdad no ha sido muy difícil, porque el Presidente a diferencia de los presidentes americanos hipócritas del pasado, hoy estamos tratando con un señor a quien le gusta el “bluff”; si usted juega póker ya me entendió.

En algunos países del continente a estos tramposos les laman blofeadores.  No sé si el término existe en México, usted me dirá si existe o no;  es para describir a alguien a quien le gusta hacer pensar al adversario que él tiene el poder y la capacidad de infringirle daño a los opositores.  En el poker es para hacer pensar al adversario o los adversarios de la mesa, que el blofeador tiene naipes, que le podrían hacer ganar la mano que se está jugando.

Al hacer sentir el poder de tener las cartas superiores en el juego, los otros jugadores en la mesa se acobardan y un blofeador puede ganar cualquier juego.

Trump quiere Blofearle a México, el problema para él es que ya nos dimos cuenta de lo que está haciendo.

Y es no es muy difícil tampoco ver como Trump se pasa los días amenazando que va a ser y a hacer y a deshacer; con Corea del Norte, con los chinos, con los demócratas, con los rusos, con la llamada prensa mentirosa, y desde el 15 de junio del 2015 con México también.

Al principio nos creía todo lo que nos contaba y creíamos que de verdad tenía en las manos los instrumentos para ponernos de rodillas.

Hoy sabemos que es un blofeador.

¡Si!, ya se.  No tiene usted que recordármelo.

Si, ya sé que el hombre también es impredecible… y que esa impredecibilidad, lo hace un presidente peligroso porque por mucho que sea un factor a considerar una cosa es ser impredecible, y otra estar loco de remate.  Y eso si le aseguro, Trump loco, no está.

Aun así, el propio presidente y su gente nos quieren hacer pensar que la administración actual estaba a horas de terminar unilateralmente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Y también nos quieren hacer pensar que Trump siendo un ser magnánimo, decidió que en lugar de terminar el acuerdo, lo dejaría avanzar a una renegociación más favorable para los trabajadores americanos.

Por ahora le puedo decir de buena fuente que el llamado NAFTA O TLCAN, va a ser modificado pero no asesinado a mansalva en medio de la noche. Y no es que a Trump se le haya ablandecido el corazón después de las llamadas telefónicas con el presidente de México Enrique Peña Nieto, y con el primer ministro canadiense Justin Trudeau.

Tampoco es que uno de los miembros de su gabinete Sony Purdue, el ya Secretario de Agricultura de EEUU, le haya señalado en un mapa porque sería de un enorme daño sacar a México de la renegociación. La verdad es que cualesquiera que sean sus críticas, el TLCAN ha tenido un gran impacto en la economía estadounidense en las décadas transcurridas desde su firma, y cualquier renegociación afectaría a ciertas industrias en los EEUU mucho más que a otras industrias en México o mexicanas.

Aquí hay cuatro sectores potencialmente vulnerables para los estadounidenses.

Los Automóviles. Tal vez ninguna industria esté más estrechamente vinculada con el TLCAN, o tiene más en juego en cualquier cambio en la política comercial, que el sector automotriz. Este sector es un importante empleador en los tres países miembros: Canadá, México y Estados Unidos. Cientos de miles de trabajadores en los Estados Unidos están vinculados a la industria, mientras que México y Canadá cada uno dependen de continuar la fabricación de automóviles para mantener a decenas de miles de puestos de trabajo.

Solo considere usted por ejemplo que los sectores automovilísticos de los 3 países también están estrechamente vinculados.  Cada uno exporta e importa miles de millones de dólares de piezas de automóviles entre sí todos los días. El año pasado, Estados Unidos importó de México 1,6 millones de vehículos, principalmente automóviles pequeños. Pero cuidado, cuando haga cuentas porque cerca del 40 por ciento del valor de los componentes de esos vehículos, tales como motores y transmisiones, han provenido siempre de plantas en los Estados Unidos.

Así, cerca del 40 por ciento de los casi dos millones de vehículos que exporta Estados Unidos a sus socios del llamado NAFTA, según datos compilados por el Centro de Investigación Automotriz en Ann Arbor, Michigan, mantienen a decenas de miles de empleos en Estados Unidos. El terminar con esa parte del acuerdo perturbaría la fabricación mexicana de automóviles, que ha crecido rápidamente en la última década, y esos automóviles se volverían más caros y perderían toda posibilidad de competir en un mercado como el americano en donde la gente tiene la posibilidad de escoger entre 300 40 distintas marcas y modelos de autos.

Retirarse del TLCAN, o restringir el comercio automotriz, aumentaría los costos para los fabricantes en los Estados Unidos, haría que su sector automotriz fuera menos competitivo y reduciría a su más mínima expresión los retornos para los inversionistas.

 Y al final lo que es más absurdo aun las armadoras americanas como Ford y General Motors, transferirían su producción no a EEUU sino a otros países con bajos costos de producción como China o la India. Un duro golpe para Nafta podría poner en peligro a decenas de miles de empleos automotrices en Estados Unidos… Y hay a considerar en política doméstica porque Michigan, un estado que ayudó a Trump a ganar las elecciones, podría estar entre los más afectados negativamente.

La Industria del vestido. Para las empresas textiles, minoristas y de prendas de vestir de Estados Unidos, el TLCAN es una parte vital de sus cadenas globales de suministro.  Y este acuerdo es el que les da el impulso que hace que empresas muy variadas con marcas multimillonarias, le haya dado prosperidad a los fabricantes pequeños de hilados en el estado de Georgia. Los zapatos “Ackerman”, tan caros y tan apreciados en EEUU, son fabricados a mano en León Guanajuato en México.  Saque usted a esas fábricas de Mexico, regréselas a EEUU y a ver en cuantos cientos de dólares suben de precio esos zapatos.

Considere usted por un momento que de acuerdo con el Consejo Nacional de la Industria Textil de EEUU, Los productores textiles estadounidenses le vendieron más de 11.000 millones de dólares a Canadá y México el año pasado. Una revisión del TLCAN no solo es inevitable sino que también es necesaria y podría resultar en ganancias importantes para los trabajadores mexicanos. Y es que durante casi 3 décadas, los minoristas y las marcas que venden se han basado en un flujo establecido de bienes que ha sido construido y mantenido en un acuerdo que parecía muy sólido y a prueba de fuego.

 La realidad nos está demostrando que nos habíamos equivocado al pensar así.  El acuerdo es vulnerable, lo que dice el Secretario de Comercio de EEUU sin embargo es que estamos ya tan unidos los 3 países que sí le hacemos daño a uno dañaríamos al mismo tiempo a los 3.

Por ejemplo, si los aranceles subieran repentinamente en la ropa terminada, las empresas de los Estados Unidos no podrían mantenerse solo con las ventas domésticas.

Hay cambios necesarios: Y lo digo porque si la negociación  no se hace con cuidado, los precios de los bienes en EEUU, podrían aumentar para los consumidores de Estados Unidos. Y millones de puestos de trabajo que existen hoy desaparecerían: Puestos de trabajo relacionados en el comercio al minoreo, el transporte marítimo y otras industrias serían indirecta y gravemente afectadas.

Usted necesita saber que hay grupos en EEUU, como la Asociación de Líderes de la Industria del Comercio Minorista, que han estado presionando para que haya nuevas actualizaciones al TLCAN. Esas actualizaciones que habría que hacerle al tratado reflejarían las realidades de las compras modernas, incluyendo desde luego el comercio electrónico, que no exista cuando este acuerdo fue envisionado y después echado a andar.

 Agricultura. El comercio agrícola entre los tres países se ha ampliado significativamente con el Nafta, pero muchos economistas están de acuerdo en que el acuerdo comercial fue solo un factor en ese aumento. Los acuerdos de comercio internacional, los cambios en las políticas agrícolas nacionales, las leyes y las normas comerciales internacionales forman parte de la mezcla necesitan actualizarse. No hay ninguna duda en Washington ni en el resto de la Unión Americana que Nafta aumentó la integración de los mercados agrícolas en América del Norte.  Pero hay mucho por hacer. El 80% de la tierra de siembra de México está abandonada. Ciertamente, algunos agricultores en los tres países vieron cambios inmediatos y significativos debido a nafta, pero hoy lo que necesitan es continuar las actualizaciones. 

Un buen ejemplo de los trastornos que tendría Estados Unidos tienen que ver con el maíz americano. Mexico ya no se lo compraría a Iowa como hoy, más que nada se lo compraría a Brasil y Argentina. 

Y hay que mencionar a las normas comunes de seguridad alimentaria, que habiendo sido introducidas bajo el pacto en los 3 países llevaron a una explosión de las exportaciones mexicanas a Canadá y Estados Unidos, particularmente de aguacates.

Ahora cuidado, no se entusiasme mucho, porque si bien la integración transfronteriza sin duda ha aumentado en el sector agrícola bajo el TLCAN, no está ni siquiera cerca de los niveles encontrados en otras industrias, como la automotriz.

Dispositivos médicos. Finalmente hablemos de los fabricantes de dispositivos médicos que han llegado a confiar significativamente en el libre flujo de mercancías ofrecido por el TLCAN.

Estados Unidos importa alrededor del 30 por ciento de sus dispositivos médicos y suministros, México es un proveedor líder. El otro fenómeno es que varias compañías estadounidenses establecieron fábricas en México en los últimos años, incluyendo a Medtronic, el fabricante de dispositivos grandes, e Integer, que fabrica componentes para desfibriladores.

 El traslado de ese trabajo a los Estados Unidos podría ser complicado, dado que la Administración de Alimentos y Medicamentos debe firmar incluso en los cambios más pequeños en las fábricas médicas. Y como dice el dicho americano, qué caso tiene componer algo que ni siquiera estaba descompuesto.

 Finalmente déjeme contarle que si usted quiere que el Presidente Donald Trump, deje en paz sus bravuconadas y sus “bluffs”, alguien le tiene que recordar a que lo que Estados Unidos le teme más es a una huida masiva de Mexicanos a EEUU.

Y eso ocurriría si el TLCAN fuera inhabilitado.

Para los estadounidenses hay dos aspectos muy importantes uno es continuar con la tranquilidad fronteriza, la otra es la posibilidades de que con un desempleo súbito causado por la anulación del TLCAN en México habría revueltas sociales y una migración masiva a Estados Unidos.

… EEUU le tiene pánico a cualquiera de esos escenarios.  Lo que necesitamos ahora es que el Blufeador en jefe se dé cuenta y se convenza de que; si, es necesario actualizar y modernizar el TLC, pero que anularlo de un plumazo, a lo único que conduciría es a un desastre social para los 3 países. Una revisión del tratado puede resultar en ganar multiplicado por 3; un borrón como el que proponía Trump daría como resultado una pérdida masiva multiplicada también por 3.

 

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