Por: Eduardo Sadot-Morales Figueroa | @eduardosadot | sadot16@hotmail.com

Nunca como ahora, la selección de candidatos en los tres partidos más fuertes del país, habían estado sujetos a la presión de selección de la mejor mujer o el mejor hombre para hacer campaña, también es la primera vez que hay participación real de candidatos independientes que rebasan en número todas las expectativas y que comienzan campaña, al menos reuniendo más de ochocientas mil firmas para contender.

Una evidencia de la crisis de los partidos políticos y de la clase política nacional es sin duda la ideología y los candidatos.

Hay quienes cuestionan que un candidato cambie de camiseta, de color o de partido para buscar ganar un cargo de elección popular, pero la verdad es que cuando los partidos políticos se vuelven patrimonio de sus dirigencias o se inclinan al servicio de intereses particulares, por encima de sus propias ideologías provoca deserciones, así fue el caso del Gobernador de Quintana Roo Carlos Joaquín González, a quien desde la dirigencia del PRI, le aplazaron los tiempos para la designación de candidatos hasta el final, hoy sabemos que el dirigente de entonces tuvo que soportar presiones del gabinete – que no precisamente del presidente – y tuvo que aplazar los tiempos al máximo para designar candidato alargando plazos, hasta después de que se venciera el término para poder ser candidato independiente, apostando a que no se saliera para que no compitiera y sacarlo de la posibilidad de aparecer en la boleta, ello, lo obligó a contender con las siglas de otros partidos, que no contaban con un candidato competitivo que finalmente al adoptarlo, los partidos garantizaron ganar la gubernatura que de otro modo habrían perdido. Lo mismo le pasó ahora en el PAN a Margarita Zavala, muchas veces más habrán de suceder.

Hoy los candidatos a la presidencia están sujetos al juego del poder público, de los tiempos y de un electorado veleidoso y sujeto a cualquier influencia que se apoye contra todo lo que represente corrupción, dispuesto a satanizar o volcar su furia con cualquier pretexto, sobre lo que signifique el partido en el poder. Recientemente, José Antonio Mead Secretario de Hacienda, fue cuestionado en el senado, al preguntársele por quién había votado en el 2012, respondió, que por Enrique Peña, sería interesante saber que pensó Felipe Calderón cuando se enteró o la misma Josefina Vázquez Mota, podría interpretarse como deslealtad a su jefe de entonces o como autonomía de decisión y libertad, que finalmente es solo un voto y ello no determina una elección por muy secretario de hacienda que fuera, pero no hay que olvidar que también entonces en el PAN los grupos sacaron chispas, bueno desde la elección del propio Calderón que se lanza a pesar de Fox y, Josefina Vázquez tiempo después de la trágica muerte del virtual candidato Juan Camilo Mouriño, así, después el Presidente Calderón se inclinaba por la candidatura del ahora Senador Ernesto Cordero, pero Josefina Vázquez ganó la candidatura, lo que se entiende que no era la candidata del jefe de Mead, quizá eso aclara su postura y explica los enfrentamientos de hoy en el PAN.

Nunca como ahora, la selección de candidatos en los tres partidos más fuertes del país, habían estado sujetos a la presión de selección de la mejor mujer o el mejor hombre para hacer campaña, también es la primera vez que hay participación real de candidatos independientes que rebasan en número todas las expectativas y que comienzan campaña, al menos reuniendo más de ochocientas mil firmas para contender.

La pregunta es, si vale más la ideología de los partidos desgastados; la lealtad a los partidos; la persona y sus propósitos plasmados en un proyecto de nación o la capacidad de subordinar sus aspiraciones, a un proyecto de partido por contribuir a la unidad de sus institutos políticos o atropellar la unidad y disciplina partidista por privilegiar su aspiración.

Al final todo eso lo va a evaluar la sociedad cuando se consoliden las candidaturas y como el caso de Mancera, el primer damnificado por el Sismo, que le obligaría a renunciar a su eventual candidatura y permanecer leal y comprometido con la ciudadanía, por encima de sus aspiraciones presidenciales. Todo eso – dijo el presidente Peña Nieto, al menos en su partido el PRI – habrá de clarificarse antes del 14 de diciembre. En las encuestas hasta el momento, resaltan tres nombres en el PRI, Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Mead y José Narro Robles. Por el Frente Amplio Democrático integrado por el PAN PRD y Movimiento Ciudadano, si Mancera decide no renunciar al gobierno de la ciudad de México, en el horizonte se ven solo Ricardo Anaya y Dante Delgado, por MORENA su propietario y los independientes. En esa pulverización de fuerzas, MORENA podría avanzar mientras los demás se dividen, además de que el hartazgo sumaría a los inconformes, pero todo ello solo contribuye a la confusión de los electores particularmente a los jóvenes que votarán por primera vez, al abstencionismo o a la rabia desbordada, ante la impotencia de ver que la clase política sigue pensando, actuando y soñando igual que en el siglo pasado. Falta información clara, civismo, cultura democrática, un curso intensivo elemental de parámetros para elegir, partido, candidato o ambos. Orientación ajena a tendencias e ideologías pero con capacidad de evaluación y análisis, tarea difícil para los electores, cada día más desorientados.

sadot16@hotmail.com

 

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