Por: Joaquín Quiroz | @joaquinquirozc |

Si López Obrador es presidente a la hora de que el tiempo pase y no pueda cumplir todas las promesas de campaña, empezarán de nuevo los problemas, los reproches y desesperanzas, ya que con buena voluntad, honestidad y honradez no se pueden resolver las cosas, por más positivismo que haya.

La mayoría de los mexicanos somos hartamente positivos en general, con el mentado “sí se puede” todo se piensa es posible lograr, que sí la Selección de Futbol triunfe, que sí tal o cual candidato queda como presidente, siempre vemos en lo que viene una esperanza, año nuevo, cumpleaños y demás es un nuevo comienzo.

 

En lo referente a las elecciones de este 1 de julio no es la excepción, más allá de guerras sucias, golpes bajos y lodo que han traído por carretadas las campañas, la esperanza es algo que está presente en millones de mexicanos, como en su momento lo estuvo con Vicente Fox Quezada en el 2000.

 

Sin embargo así como somos positivos y esperanzados, muy rápido nos decepcionamos, fue más el tiempo en pensar en que con Vicente Fox habría el mentado cambio, que en lo que llegó la decepción de este.

 

Pensamos en nuestra idiosincrasia que una persona vendrá a transformar y cambiar el estado de las cosas, lo cual es parte de ese “coco-wash” positivo que nos encanta darnos siempre que hay un momento para abrir un nuevo ciclo, ya que lo vemos como una oportunidad, sin embargo el desencanto que siempre pasa llega y nos deprime.

 

Así somos en el futbol, se pone uno la camiseta, apoya al equipo, gana y es una felicidad constante, pero apenas pierde y se va a pique, se pierde la esperanza y llega la tristeza, sin embargo apenas llega el próximo torneo y estamos otra vez con la mentada esperanza de que ahora si las cosas van a cambiar.

 

Y después de este 1 de julio, en donde a cada mexicano que se le pregunte va a decir que su candidato es el bueno y que va a ganar, el resultado será parejo para todos, y a partir del 1 de diciembre entrante tendremos un nuevo presidente todas y todos, no será el de unos cuantos, que el tema de que la democracia manda se impondrá y si es bueno o malo respetar lo que quiere la mayoría, bueno esa es otra historia.

 

Si llega a presidir la nación Andrés Manuel López Obrador, por supuesto habrá gusto y jubilo en muchos, sin embargo caras largas y constantes críticas en otros, y en nuestro sistema político y de usos y costumbres mexicanas no importa quien presida siempre habrá problema.

 

Si López Obrador es presidente a la hora de que el tiempo pase y no pueda cumplir todas las promesas de campaña, empezarán de nuevo los problemas, los reproches y desesperanzas, ya que con buena voluntad, honestidad y honradez no se pueden resolver las cosas, por más positivismo que haya.

 

Si queda como presidente José Antonio Meade o Ricardo Anaya, el descontento por parte de los seguidores de Andrés Manuel López Obrador será evidente, y buscarán como hacer desmanes y demás para exigir sea reconocido como presidente su candidato, tal y como lo han hecho en 2006 y 2012.

 

Así pues que los resultados políticos en nuestro país mucho darán de qué hablar, en donde se escribirá esta historia con un ganador y tres vencidos, en donde por vez primera la participación popular se ve será muy grande y sin duda será derrotado el abstencionismo es que siempre ha dominado a nuestro país.

 

Lo que más se espera después de este resultado del 1 de julio es que México gane, más allá de candidatos o posturas, que no se desaten problemas sociales ni menos violencia, ya que nuestro país no está para estos desmanes, sí para construir y avanzar.

 

En tanto también será preponderante ver a quienes sean electos como legisladores y legisladoras federales, qué tanta mayoría habrá de tal o cual partido y cómo es que empezarán a trabajar a partir de septiembre próximo, sumado a los resultados estatales de entidades que van por la renovación de su poder Ejecutivo, legislativo y sus presidencias municipales o alcaldías.

 

El 2 de julio despertará nuestro país entre impugnaciones, descontentos, inconformidades, unos cuantos más celebrando triunfos, sin embargo mis cinco lectores no por obra del voto y la magia electoral la situación individual de cada uno de nosotros cambiará en un abrir y cerrar de ojos.

 

Lo único que nos permitirá tener cambios en lo personal, será en el empeño que cada cual le pongamos a nuestro día a día, ya que si estamos con la esperanza que el gobierno será el que nos resuelva todo, nomás no tendremos como avanzar, ya que los problemas que tenemos han sido una responsabilidad compartida con las autoridades.

 

En nuestro país podemos fácilmente unirnos para gritar un gol y celebrar un triunfo futbolista, pero difícilmente nos uniremos así para exigir justicia, para apoyarnos unos a otros y esto no lo va a remediar ni Obama, menos el PEJE, Meade, Anaya o el mismísimo Bronco.

 

Sin embargo mucha gente no entiende aún que sin importar cuál sea el personaje que nos gobierne el verdadero cambio es todos los días y con uno mismo y lo que nos rodea, sin embargo como siempre es muchísimo más fácil echar culpas ajenas que ponernos a trabajar por nosotros y nuestro país.

 

CURVA PELIGROSA…

 

Se relevarán 500 diputados federales, 300 que llegaron por voto directo y 200 vía plurinominal, si hacemos un examen de observación tristemente veremos que esos legisladores y legisladoras o bien están cual chapulines buscando ir a la cámara de senadores o en otra encomienda.

 

Sin embargo es importante ver que todos estos costosos políticos en realidad muy poco aportaron o hicieron por sus Estados y distritos en estos tres años, la buena noticia es que ya se van la mala noticia es que llegan otros y la muy mala noticia que los que llegan se podrán reelegir, como dijera el apocalipsis se verán cosas peores.

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