Por: Armando Guzmán | @Armandoreporta | guzmanmediagroup@aol.com

Ahora resulta que la elección de Andrés Manuel López Obrador está inspirando a mucha gente en Estados Unidos a pensar no solamente en un nuevo partido político nacional, sino en nuevos candidatos, y en políticos independientes no comprometidos ni con la izquierda ni con la derecha.

¿Por qué está ocurriendo esto? Porque los estadounidenses ya están hartos del Partido Republicano y también del Partido Demócrata.

Lo que ocurre hoy en la vida política estadounidense es que mucha gente se siente inspirada por todos los partidos independientes que en tantos sitios han tenido tanto impacto. Están fascinados al ver como partidos políticos que no existían hace poco o que nadie parecía tomar en cuenta, son hoy, los gobernantes absolutos en dos países tan distintos y tan distantes de la política americana como México y como Francia. En ambos países el resultado de sus nuevos partidos independientes fueron elecciones independientes y sendas victorias presidenciales.

En Francia el partido del Presidente Emmanuel Macron, fue como en México, algo único. Tome usted en cuenta que, en el momento de esa elección presidencial en mayo del 2017, el partido político de Macron no era ni siquiera un partido; era más un concepto, una idea y sobre todo una ideología… y claro al final también una protesta contra los partidos tradicionales.

“La Republique en Marche”, “La República en Movimiento”, se parece mucho a MORENA, porque surgió más que como elemento de división, como elemento de unidad como aglutinador de ideas y sobre todo como vehículo de cambio.
Por eso la gente, los votantes en Francia y en México les dieron a sus dos presidentes independientes la mayoría parlamentaria que consideraron era también necesaria para que su presidente se pudiera mover libremente construyendo y edificando sobre su propia agenda.

¿Qué está pasando en este mundo? ¿Por qué estamos eligiendo a políticos que vienen de nuevos movimientos sociales nuevos e independientes?

En teoría, tradicionalmente hemos elegido a políticos para que reformen los sistemas y emitan nuevas leyes con las que sea más fácil vivir. Pero las verdad nuestros sistemas no han funcionado así y no lo han hecho durante ya mucho tiempo y la culpa es de los partidos. En México, al igual que en Francia, y ahora en Estados Unidos la idea de seguir manteniendo a los viejos partidos del pasado no es ya, ¡una buena idea! Consecuentemente más y más gente se opondrá a seguirlos manteniendo, y desde luego a ser parte de ellos.

En Estados Unidos donde a la gente le gusta presumir de democrática, las cosas vienen funcionando mal desde hace mucho tiempo. Para que usted sepa en este país ya hace años en que las elecciones ocurren al revés. No es la gente la que escoge a sus gobernantes, sino los gobernantes quienes eligen al electorado.

Permítame explicarle:

En cada estado de la unión americana la gente que está en la legislatura estatal tiene el enorme poder de rediseñar la forma que cada distrito electoral tiene. Cada uno de esos distritos electorales debería tener forma de rectángulo, y ese mismo distrito debería ser parte de otro enorme rompecabezas en que cada rectángulo debería tener simetría y semejanza con el vecino.

En un distrito así, los habitantes de cada rectángulo son los que eligen a sus autoridades locales y a sus representantes ante el congreso nacional. Pero en la terrible ensalada en la que vivimos en la que todos somos vegetales de distinto sabor, color y forma, encerrar a todos en un rectángulo político no resultaría en una representación asegurada, ni mucho menos justa o igualitaria.

¿Por qué? Pues porque en este país las razas la etnias y el color de nuestra piel son los que determinan quien quiere vivir junto a nosotros… y quién no.

Así los políticos que dibujan distritos tratan de controlar a quienes representa en cada distrito, y a quienes les dan fuerza numérica. Y obviamente buscan también controlar a quien le quita esa fuerza y esa influencia.
El resultado es que en lugar de rectángulos tenemos distritos que parecen salamandras en movimiento. Solo imagínese a una lagartija corriendo… y vera en un mapa distrital político que los distritos que deberían tener forma rectangular tienen forma de lagartija corriendo. Esa es la más clara representación visual de lo que son las manipulaciones de los legisladores estatales para dejar que las poblaciones blancas sigan mantenido su influencia política y su cohesión ideológica.

De esa misma forma pueden mantener a los distritos con mayoría demócrata o con mayoría republicana… Por eso en Estados Unidos le llamamos a esos distritos fraudulentos, distritos electorales resultados de “Gerrymandering”.

Eldridge Gerry fue un gobernador en el estado de Massachusetts que, en 1812, para negarle el poder de elección a sus opositores, redibujo los distritos estatales de su estado y los diseño basándose en darle fuerza a sus allegados y en negársela a sus opositores. El resultado fueron varios distritos que en el mapa de los distritos políticos lucían como salamandras unidas en un rompecabezas. Imagínese que eso ocurrió en 1812 y aun en los años 1960’s el mapa político del estado de Massachusetts parecía una concepción artística de lagartijas dibujadas en varias posiciones. Una vez que usted tiene el antecedente junte usted el apellido del gobernador Gerry y la salamandra o lagartija… y el resultado es el Gerrymandering.

Hoy en el 2018, y como ejemplo principal usted puede ver al estado de Texas; en donde el gobierno estatal ha dibujado y desdibujado los distritos políticos y con eso ha intentado quitarles a los votantes latinos o hispanos el acceso a elegir a su gente a los puestos de representación popular al nivel del congreso nacional. Muchos han protestado contra esta acción para quitarles o reducir su poder político, no solo en Texas sino a través de toda la Unión Americana.

Pero eso resulta menos y menos porque los grupos hispanos, asiáticos y afroamericanos estén usando la influencia que les dan sus números de población para garantizar, que sus distritos reflejan los verdaderos porcentajes de población que les garantizan que sus políticos locales tendrán acceso a los puestos más altos del estado y de la federación.

Se da usted cuenta al diluir los números grandes de población, los políticos tejanos les quitan a los hispanos la fuerza política que debería resultar de sus enormes números de población de mayoritaria. Cuando eso ocurre, quienes controlan el dibujo de los distritos políticos electorales controlan también a quién puede postularse para un cargo y con eso bloquean la creación de nuevas alternativas políticas y de nuevos políticos.

Es así como en Estados Unidos los políticos elijen a su electorado, no el electorado a sus políticos. La gente ya se hartó de ser manipulada.

Eso le explica a usted lo ocurrido con una joven mujer con ideas socialistas que les ganó uno de los distritos del estado de Nueva York a unos políticos con muchos años en el congreso, que ocupaba el cuarto puesto en importancia entre los líderes de la Cámara de Representantes.

La razón para que ese hombre perdiera ante esta joven que antes de ser candidata al congreso, había sido maestra, fue que el distrito en Queens en donde Alexandria ganó ha recibido durante varios años un constante flujo de población latina que remplazo a donde antes hubo una mayoría de población judía. Los nuevos votantes hispanos en ese distrito teniendo la representación que sus números de población garantizaban, votaron por la latina que mejor los representaba, y el candidato judío perdió.

Alexandria Ocasio Cortés se convirtió en una novedad política nacional precisamente por ser una voz independiente. Una joven cuya base política fue demandar que el gobierno use sus recursos en darle a la gente y no en quitarle para darle a los que más tienen. Alexandria será una fuerza independiente en Estados Unidos como lo es el otro político independiente que usted conoce, el Senador Bernie Sanders que por poco le quita a Hillary Clinton la nominación demócrata.

Así con estos ejemplos, es como le puedo explicar brevemente aquí, porque una gran mayoría de los estadounidenses quieren ver una alternativa política nueva y viable capaz de desafiar el dominio de los partidos tradicionales.

El partido republicano de la derecha y el demócrata de centro izquierda, que son quienes siempre han ostentado el verdadero poder, político en este país y han dominado sin cambiar ni sus ideas, ni sus principios ni sus fines todo el espectro político desde las alcaldías y los puestos locales hasta las legislaturas y las legislaciones más sencillas. Sin cambiar esos partidos son también quienes han dominado la cultura política estadounidense plasmada en el inmenso poder del congreso y del gobierno federal en Washington.

En los 50 estados de la Unión, estos dos principales partidos políticos demócrata y republicano, a veces trabajando juntos y otras trabajando uno contra el otro- han logrado evitar cambios haciendo que el proceso de creación de un nuevo partido político sea monetariamente muy costoso, y mental y físicamente agotador.
Cada estado establece sus propias reglas para que los políticos se postulen a los cargos de elección, lo que usted nunca adivinaría es que algunas de estas reglas son completamente escandalosas.

Nada más vea usted algunos ejemplos.

En Carolina del Norte (que, dicho sea de paso, ni siquiera es el peor estado de mafia política), cualquiera que busque formar un nuevo partido político para contender por el gobierno del estado, debe reunir antes más de 70,000 firmas, y mostrar una variedad racial en el peticionantes antes de pretender inscribir candidatos para la mayoría de sus distritos electorales. Y desde luego sin lo anterior no pueden pedir ni un centavo de contribuciones ciudadanas. Porque en Estados Unidos el dinero de la gente mantiene a los partidos, el gobierno no les da ni un centavo partido a la mitad.

En el pasado ha sido imposible para los partidos y los candidatos independientes competir en una elección, esencialmente el problema es que si logran surgir en un año y en el siguiente no se desempeñan lo suficientemente bien. Esos partidos independientes tienen que repetir el proceso desde su creación. En lugar de hacerlo desaparecen.

Los políticos locales dicen que son como las instrucciones de los detergentes más baratos que dicen en la caja; lave, enjuague, repita, y vuelva a lavar.

Ahora vea como ejemplo a dos lindezas de democracia; Los estados de Georgia y de Texas, en donde los votantes que ya hayan votado en las elecciones primarias a favor de uno de los dos partidos terminan comprometidos al grado de que no pueden después ni siquiera firmar peticiones para obtener candidatos independientes en la elección general. Es como venderle el alma al Diablo. No hay ya después ni separación ni divorcio.

Tengo un amigo político miembro del congreso que define el problema en una forma muy sencilla. Él me dice que el problema en Estados Unidos y particularmente en Washington, no son los partidos políticos sino “El Partidismo”.
Pero Donald Trump inesperadamente con sus acciones, su secuestro del partido republicano, y sus escándalos diarios, ayudo sin intentarlo a que surgiera unja revolución interna en busca de una alternativa independiente. Las elecciones que están por llegar en noviembre en este 2018, verán una gran cantidad de nuevas candidatas y candidatos buscando llegar a los puestos de elección estatal apoyados por partidos y plataformas independientes.

Candidatos no tradicionalmente republicanos ni demócratas buscando elegirse a los gobiernos estatales en: Nueva York, en Maine, Arizona, Connecticut, Kansas, Nebraska y Rhode Island. Varios amigos que se dedican a manejar campañas políticas me dicen que siempre ha habido candidatos con ideas y afiliaciones independientes, lo que nunca había ocurrido es que el calibre de esos candidatos fuera “competitivo”, pero este 2018 es un año distinto con una enorme infraestructura apoyada en dinero que está surgiendo para apoyarlos… y para elegirlos.

Este artículo es para invitarlo a usted a que vea esos cambios en el sistema electoral y sobre todo en el resultado de las elecciones en Estados Unidos, porque en estados como California los votantes independientes ahora ya superan en número a los votantes republicanos.

Los nuevos candidatos independientes ya también les representan una amenaza numérica a los gobiernos estatales más estables como en el estado de Illinois.

En Colorado los enormes números de población que rehúsa identificarse como demócrata o republicana están forzando al estado a legislar, sobre cómo garantizar que en el proceso político los independientes tengan la misma fuerza política, que los demócratas o los republicanos.

Y usted pregunta; ¿y los independientes son de izquierda o de derecha?

Que buena pregunta, y que bueno que me la hace, porque con ambos partidos pareciendo moverse a sus respectivos extremos ideológicos, los republicanos a la derecha y los demócratas a la izquierda- parece que debería haber mucho espacio en el medio para los candidatos centristas, el problema, es que si bien los votantes pueden sentirse separados con las dos ideologías no todos están todos molestos ni buscando alternativas por las mismas razones.

Típicamente, los autodenominados independientes, que tienden a inclinarse hacia una u otra parte, rehuirán la plataforma de una parte en algunos temas, pero la abrazarán en otros. Y es que “los votantes en el medio no son necesariamente moderados”, y por eso en todos los Estados Unidos al igual que en otros países los independientes resultan ser “inconsistentemente extremistas, de derecha en algunas cosas y de izquierda en otras”.
Tome usted como ejemplo, al exrepresentante estatal republicano Joe Trillo que se postuló para gobernador como independiente en el estado de Rhode Island. Trillo, no es un político moderado, todo lo contrario.

El cree que el partido republicano estatal no ha apoyado suficientemente al presidente Trump, y, por lo tanto, no se ha inclinado tanto a la derecha como el señor Trillo hubiera querido.

En el lado opuesto están Alexandria Ocasio Cortes en Nueva York y Bernie Sanders en todo Estados Unidos. Pero su izquierda no es tradicional tampoco, en algunos temas es extrema, en otros es de centro y más moderada, con mucho atractivo para los no ideólogos, que la verdad, es la mayoría de la gente.

Ya para cerrar:

Según la agencia de encuestas y opinión Gallup, el número de votantes auto identificado independiente ha disminuido durante el año pasado, con más personas eligiendo a la derecha extremista de la nueva era de Trump.

Los candidatos independientes siempre han tenido un camino difícil por delante, pero ahora los que tienen dificultad en definirse son los republicanos. Porque hoy ser de Trump no significa ser republicano, pero ser republicano significa estar con Trump. ¿Qué ocurrió? que este presidente no siendo un político tradicional fue capaz de secuestrar a la derecha y termino haciendo al partido republicano, el partido de Trump.

Estamos ya en septiembre llegando a las elecciones de medio término de noviembre que serán las de mayor consecuencia en Estados Unidos, y en ellas los dos principales partidos disfrutan de enormes ventajas estructurales. Aun así y con todo lo que le he contado, debo terminar concluyendo que, en el 2018, los políticos y los candidatos y votantes independientes pueden ganar en Estados Unidos tal y como ocurrió en México. Debido al disgusto y al hartazgo con el sistema.

Es obvio que todo esto traerá, como consecuencia natural, que poco a poco los partidos independientes, atraerán también a más candidatos de peso con mayores y más altos perfiles, y con currículos extraordinarios.

Es cierto que como ocurre en México, en Estados Unidos aun no podemos decir que los votantes independientes sean la ola del futuro, pero lo que, si podemos afirmar, es que se abrió ya la puerta para los candidatos independientes como López Obrador y como Emmanuel Macron. Aquellos que sean capaces de formar partidos no tradicionales tendrán la sartén política por el mango y por eso mismo es posible decir que en el futuro veremos a más candidatos independientes, y los veremos con más frecuencia.

Todo lo anterior deja a López Obrador y al presidente Macron y a todos los independientes que resulten en las elecciones estatales en Estados Unidos muy comprometidos con sus agendas. Aunque “ojo” si esas agendas en el futuro no se cumplen en la próxima elección, esos héroes políticos del movimiento independiente de hoy serán tratados con el mismo desdén y el mismo desprecio con el que vimos salir de la escena pública en México y en Francia a los candidatos tradicionales.

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