Por Armando Guzman.

Permítame empezar por decirle que a estas alturas no me sorprende que Hillary Clinton de acuerdo con las encuestas más creíbles ganaría esta elección por 2 puntos.

46 Clinton contra 44 de Trump.

Lo que si me sorprende es que con un adversario como Trump, Hillary gane solamente por 2 magros puntos.   Nada más considere, Obama en otras encuestas tiene más simpatizantes que Hillary.

¡Obama!  54%… si 54%.  Ese 54% es en donde Hillary debería estar hoy.

Y es que también ha habido variantes inoportunas:

Lo que ocurrió en Nueva York.  Otro loco tratando de imponer al islam en un país que no es musulmán.

Este hombre capturado ya, pudo haber causado una enorme tragedia.  Retacó dos ollas exprés con clavos y tornillos y luego intento hacerlas estallar, lo consiguió, pero solo con una. Y fue otra vez un estadounidense con fundamentalismo religioso actuando solo. Como ocurrió en Orlando y en San Bernardino.

Le menciono este episodio, porque no solamente fue el segundo ataque terrorista perpetrado en Nueva York desde el 11 de septiembre de hace 15 años, sino también, fue un acto que pone a prueba quien puede ser mejor líder de este país.  Más oportuno no podía ser para enmarcar la discusión política actual.

Relevante también porque nos recordó lo frágil que es la seguridad con la que vivimos todos los días en Estados Unidos.  Necesariamente los dos candidatos presidenciales, nos tenían que decir que harían si fueran ocupantes de la Casa Blanca, no solo cómo reaccionarían, porque y contra que y contra quien, sino cómo evitarían que esto se repita en otra ciudad americana.

La señora candidata, se vio y se escuchó como una lideresa razonable; con conocimiento de las causas del ataque. Con conocimiento de cómo la cultura americana aparta y aísla a muchos inmigrantes que, a pesar de haberse hecho ciudadanos como el terrorista de Nueva York, nunca se sienten, ni bienvenidos, ni americanos.

¿La reacción de Trump? Disparatada loca y completamente irreal.  Pero consistente con su postura de candidato y consistente con su lema de campaña.

La inmigración nacional dijo Trump es un asunto de “Seguridad Nacional”.

¿Qué haría Trump para evitar algo así en el futuro?

  1. Reduciría a cero la inmigración de países islámicos.
  1. Sometería a los nuevos solicitantes de entrada y aun de asilo a una investigación exhaustiva.
  1. Usaría los perfiles raciales para detener e investigar a los musulmanes que viven ya en Estados Unidos, aunque tengan ciudadanía estadounidense.

Estas 3 son reacciones extremas y bravuconas que cualquier ente razonable encontraría muy radical para tomarla en serio.

Pero, aun así, casi la mitad de los americanos estuvieron de acuerdo con Trump.

¿Racismo? Quizás.  Pero más importante que eso, yo argumentaría que lo que los americanos encuentran atractivo es la consistencia.

Donald Trump desde el 15 de junio del año pasado, su primer día de campaña, nos dijo que estaba contra los inmigrantes, y nos dijo también, que su programa era levantar el muro, y prohibirles la entrada a los musulmanes. La gente durante meses sabe de qué pie cojea.

El problema con Hillary es que dígame usted: ¿de qué pie cojea?

¿Cuál es la razón de su campaña?  Seria firme, o vacilaría según el momento.

Yo, aún, a estas alturas de la contienda no sé cómo reaccionaría.

Si, entiendo que ella dice que su elección seria histórica, y que sería la primera mujer presidente, etcétera, etcétera.  Pero ¿y qué más, para los demás?

A nadie le va a mejorar la vida solo con tener a una mujer presidenta… por muy histórico que sea.

Lo que millones de personas quieren saber para darle su voto es:

¿Por qué Hillary quiere ser Presidente?  Y, que haría ella en el cargo el primer día de Presidenta. 

Hillary Clinton y su campaña tienen muchos planes y proyectos y estudios y estadísticas y números y expertos, pero lo que no tienen es una frase corta que nos diga: Yo voy a hacer esto, y con esto voy a hacer que tu vida sea mejor.

Y conste que esta es la segunda vez que Hillary trata de ser presidente.

Los diarios se preguntan en este país, que le pasa a la señora.

Como es que, a pesar de estar ganando, sigue ganando por tan poquitos puntos, que, al integrarlos en las encuestas nacionales, el margen de error que generalmente es de entre 3 y 4 por ciento, convierte esta carrera por la presidencia en un empate cerrado.  (carrera, en el sentido figurado de dos competidores corriendo, no como mala traducción del “run” político del inglés)

Hace 8 años cuando la señora Clinton perdió ante Obama, yo les preguntaba a mis amigos consultores demócratas en Washington quienes se ganan la vida ganando y perdiendo con todo tipo de políticos y de campañas, ¿qué había pasado? como Hillary había perdido contra el joven neófito que era Obama entonces.

Uno de ellos que había conocido a los Clinton desde que Bill era gobernador de Arkansas, me dijo,… “Yo la he conocido desde hace años, cuando estaba en Little Rock, y ella siempre deja caer el balón en medio de la mejor jugada”.

Y hoy estamos viendo que poco a poco nos acercamos al momento en que el balón se le puede caer de las manos. ¿Sería posible perder otra vez contra otro neófito, que no solo habla como un orate certificado, sino que nunca ha ganado ni un mugre cargo municipal?

La respuesta obviamente es; sí. Muy posible.

8 años después de su última aventura electoral Hillary Clinton es una candidata distinta.  Más sensata, su campana está más organizada, más coordinada y tiene a más gerentes a varios niveles que controlan todo y que evitan todo tipo de errores. Hillary es una mejor candidata porque las derrotas enseñan más que las victorias.

Por eso los columnistas políticos se preguntan, que hizo Hillary para dejar que en agosto se le esfumaran los muchos puntos de ventaja sobre Trump con los que salió de la Convención Nacional Demócrata.

Un muy prominente político demócrata que fue congresista y miembro de un gabinete presidencial, me dijo algo el otro día que ya habíamos comentado antes con usted aquí, en este mismo espacio.

“No veo como Trump pueda ganar esta elección” me dijo “pero si veo muchas formas en que Hillary la puede perder”.

Y es que hay cosas inexplicables.

Tome usted al voto latino como ejemplo; hoy Hillary podría perder millones de esos mismos votos que hace 8 años le dieron la victoria a Obama.

¿Por qué la campaña demócrata va tan mal con los Latinos? le pregunte a la campaña de la señora.

Respuesta: Porque no hemos puestos más anuncios de radio en español.

¡Oh my god!  ¡Oh my God!  Estos pensé, van a perder. 

Y es que aún con todos los jovencitos latinos que tienen de asesores y ayudantes, no se dieron cuenta aun de que el voto latino en EEUU es golondrino, además nunca ha sido homogéneo y nunca ha sido, ni será monolítico.  Por lo tanto, nunca le garantizará amor eterno a un solo político, ni siquiera a los demócratas.

El voto negro si es una garantía para ellos. Nosotros los latinos, somos muy distintos unos de otros para actuar y pensar y votar igual siempre.

 Y eso me lleva al otro evento reciente:

El comentario de Hillary Clinton de que por lo menos la mitad de los seguidores de Trump cabrían en una “canasta de deplorables”.  Por deplorables por favor entienda usted, racistas, supremacistas blancos, neo nazis y otras muestras de basura humana similares.

El problema es que en Estados Unidos la hipocresía es un deporte olímpico, y los millones que dicen tener pensamientos políticamente correctos, se horrorizaron de esta caracterización.

Hasta muchos de los simpatizantes de Clinton se dijeron ofendidos.

¿Pero sabe usted que fue lo peor? Que ni un solo político demócrata prominente salió a defender a Hillary.  Ni uno solo se quiso jugar el pellejo con ella.  Ni aún los senadores federales que no tendrán una elección que les afecte en mucho tiempo.

Pero no quiero dejarlo preocupado.  Por eso le debo decir que muchos que saben creen que ésta elección la va a ganar la señora.

Claro que, déjeme insistir, sería más fácil si ella adoptara un lema pronto.  El lema actual que usa de “Unidos somos más fuertes”, no significa nada.  Hillary para ganar en noviembre necesita, desde el principio de octubre un nuevo lema real, como los lemas de Trump.

Punto final:

Los estrategas dicen que el que saque más gente a votar el día de la elección ganará.

Octubre es la recta final y hoy este es un juego de cantidad de votantes, el que anime y aliente a más gente a salir y votar ganará.  Claro que hay dos fórmulas:

Trump para ganar necesitaría sacar a votar a más republicanos que nunca antes en la historia, hacer que Hillary pierda a más demócratas que nunca en la historia y ganar a los independientes y a los que están en el centro y que siguen sin estar comprometidos con ninguno de los dos.  En conclusión; Trump la tiene aún difícil.

Hillary para ganar debe ser más auténtica, aparecer menos falsa y decirnos claramente porque ella es la mejor opción.

Saque usted cuentas 46 para Hillary 44 para Trump suman 90; eso quiere decir que, como cada 4 años, un 10 % de los 140 millones de estadounidenses que votaran el 8 de noviembre decidirán la elección.

Mientras, en honor a toda la verdad, tendremos que seguir con el Jesús en la boca, hasta que den las 11 de la noche del 8 de noviembre, cuando todas las casillas de votación hayan cerrado en la costa oeste.

Hasta entonces sabremos quién será en la lista de presidentes americanos, el número 45.

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