Por: Gustavo de Hoyos Walther, Presidente Nacional de la COPARMEX | @gdehoyoswalther | fb/ Gustavo de Hoyos

Estimados amigos,

Ya comienzan a notarse los impactos de las decisiones equivocadas y poco planeadas de inversión del gobierno federal. Tanto Fitch Ratings, como Moody’s, agencias internacionales reconocidas, degradaron las calificaciones de Pemex y CFE por primera vez en 10 años.

Ambas calificadoras concuerdan en que será difícil cumplir con los objetivos fiscales en 2020, sobre todo si se continúa con la política energética del gobierno actual.

En COPARMEX, reconocemos que el gobierno de AMLO ha mantenido un sano equilibrio fiscal y financiero. Gracias a la disciplina fiscal férrea de esta administración México ha logrado el favor de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, ello no es suficiente. Es responsabilidad del Estado Mexicano invertir bien los recursos de los mexicanos a fin de fomentar el crecimiento. De no comenzar a tener una visión estratégica de largo plazo, que realice inversiones de alto valor agregado y no caprichos, las consecuencias podrán ser desastrosas.

Efectos económicos.

Las decisiones de inversión del gobierno no están apegadas a estándares técnicos básicos y su obsesión con invertir en una refinería no tiene sustento ni ambiental, ni económico. La idea de solventar financieramente a Pemex no es viable.

Todo ello, aunado a factores internacionales, ha hecho que la economía nacional actualmente crezca a los niveles más bajos de la década. En el primer trimestre del 2019, la economía se contrajo en 0.2% respecto al periodo anterior, principalmente debido a una caída en la inversión y en el consumo.

Por un lado, la inversión no siente confianza suficiente para invertir ante las aparentemente erráticas decisiones del gobierno. Así, el último dato del INEGI sobre inversión muestra que, en marzo, ésta disminuyó 5.9% con respecto al año pasado. El componente de construcción llegó a su nivel más bajo en ocho años.

Por otro lado, los recortes al empleo del gobierno han reducido la capacidad de consumo. El principal motor de la economía, la generación de empleo formal está registrando niveles alarmantes bajos. Durante los primeros cuatro meses de este año se han creado solo 300 mil empleos en todo el país, la cifra más baja desde hace seis años. Esto significa que 1 de cada 4 jóvenes que han buscado empleo en este periodo no lo han encontrado.

Las decisiones del gobierno solo han abonado a aumentar las inquietudes y reducir la certidumbre. No sorprende que cuando Andrés Manuel López Obrador ganó la elección, el Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas (IMEF) estimaba que México crecería al 2.2% en 2019, hoy las expectativas se han ajustado a 1.4%.

Llamado.

Es momento de corregir el camino. Es urgente mejorar la toma de decisiones de política pública. Se debe procurar la sostenibilidad financiera del país gastando de forma eficiente, buscando en cada inversión los más altos retornos económicos y sociales. Los grandes proyectos de inversión necesitan estar apegados a los más altos estándares técnicos, ambientales y legales, así como contar con claridad en su ejecución y viabilidad financiera.

Aún más, se debe impulsar una política energética acorde con la tendencia global, no apostando al pasado. Se deben desarrollar proyectos de inversión que den certeza y que tengan como indicadores de éxito su rentabilidad ambiental, económica y social.

Finalmente, la coyuntura actual ha puesto en evidencia que México no puede depender exclusivamente del comercio con Estados Unidos. Ahora más que nunca, se debe empujar la apertura comercial y la promoción empresarial con más socios internacionales, promoviendo a nuestro país en foros, ferias y reuniones globales de alto nivel.

Para COPARMEX, es necesario que el gobierno tome mejores decisiones para mejorar el panorama económico del país. Los grandes proyectos de inversión y los programas que se implementen deben diseñarse con la visión que se quiere para México.

El llamado a la transformación que los llevó a convencer a millones de mexicanos no debe quedarse sólo en el discurso. Necesitamos pasar cuanto antes a las acciones que sienten las bases para un país más competitivo y con un mejor futuro para todos.

 

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