Por: Eduardo Sadot Morales Figueroa| @eduardosadot| sadot16@hotmail.com

Tiene lógica que muchos mexicanos no saben o siquiera conocen que es una institución, menos, la importancia que tiene para un país, para un gobierno y hasta para la misma población, a veces tienen una idea superficial del significado de las instituciones, con honrosas excepciones. Si, a veces para los estudiantes de Derecho y de Ciencias Políticas es difícil entender la teoría de las instituciones, en cursos que duran en promedio 64 horas teóricas y otras tantas prácticas, se observa que saben y reconocen a las instituciones por nombres, distinguen instituciones públicas o privadas por ejemplo: a las instituciones políticas, como partidos políticos, instituciones religiosas, religiones o sectas, instituciones sociales como la familia y el matrimonio, o instituciones privadas, asociaciones o fundaciones, incluso a las que  forman parte de la Administración Pública y que llevan por principio el nombre de instituciones, solo conocen superficialmente algunas, como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o el del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores al Servicio del Estado, ambos con fundamente y respuesta a artículos constitucionales como el 123 en sus apartados “A” o “B”, algunos jóvenes solo las identifican con las escuelas.

Pero si para comprenderlo y definirlo, es necesario pasar más de 64 horas sentados frente a un pizarrón estudiando y analizando su esencia y contenido, obviamente que un alumno que reprueba o deja de estudiar durante muchos años la materia, pues no sabe, ni conoce, ni puede identificar y menos saber qué es una Institución. Si eso le sucede a un estudiante de licenciatura, pues a quienes no estudiaron más allá de la primaria o de la secundaria, más confundidos pueden estar y menos pueden hablar de Instituciones. No es su culpa, pero si es una realidad social. El concepto de Institución, si para los especialistas, resulta a veces un concepto difícil de identificar, definir y menos apreciar o reconocer.

Las instituciones surgen a veces de la integración de creencias o experiencias de los miembros de una sociedad desde épocas ancestrales, la familia por ejemplo es una institución surgida de dogmas y creencias, que como toda expresión humana es susceptible de perfeccionar y cambiar, evolucionar, siempre y cuando se conserve su esencia y razón de surgimiento y origen, es también resultado de experiencias basadas en la convivencia, seguridad preservación de la especie, que el derecho en algunos países le reconoce, estimula y protege. La institución del matrimonio por ejemplo, se transformó en una institución jurídica, esto es, reconocida por el derecho conteniendo derechos y obligaciones, que no están a discusión, por el contrario, el Estado vela por que se cumpla y preserve como el igualmente el caso de la familia.

El mismo Estado es una Institución, y el diccionario de la real academia de la lengua define como institución; – 1. Establecimiento o fundación de algo. 2. f. Cosa establecida o fundada. 3. f. Organismo que desempeña una función de interés público, especialmente benéfico o docente. 4. f. Cada una de las organizaciones fundamentales de un Estado, nación o sociedad. Institución monárquica, del feudalismo. – Si nos explica que es un establecimiento o un organismo que desempeña una función de interés público o privado, también nos dice que “es cada una de las organizaciones fundamentales de un Estado”, pero cómo operan y cómo benefician a la sociedad no lo explican, pero tampoco los estudiantes que han dedicado algunos años de su vida asistiendo a las aulas de una universidad en su mayoría, no aciertan a analizar y comprender con precisión la importancia de las instituciones, menos a identificarlas y mucho menos a valorar los beneficios para su comunidad.

Quizá recurriendo a una figura cuyo origen lo encontramos en el Derecho Romano y que asimila México en el Derecho Mercantil, el Fideicomiso, que resulta en ocasiones complicada para su estudio, pero que esperamos que nos facilite la comprensión e importancia de las Instituciones.

Los romanos decían que a través del fideicomiso, se puede gobernar después de muerto, pues era lo que hacían, ante la eminencia de morir y el temor de que sus deudos o herederos fueran incapaces de gobernar o administrar su herencia, entonces dejaban establecido jurídicamente su voluntad y la manera de administrar sus bienes, aún después de muertos, ello garantizaba también, que sus herederos no abusaran o tomara decisiones contrarias a su voluntad o incluso en perjuicio de ellos mismos, de manera que se establecía un fideicomiso donde participan un Fideicomitente la persona que constituye el Fideicomiso y que determina el destino de los bienes que otorga para ese fin y que finalmente establece la dirección y gobierno de los bienes, el Fiduciario que es la persona encargada de administrar los bienes, pero cumpliendo con la voluntad del fideicomitente, desde luego tampoco es el propietario pues solo administra. El Fideicomisario, que es el que recibe los beneficios de la administración de los bienes, pero no es el propietario, ni puede disponer de los bienes.

En este ejemplo se garantiza que el beneficiario (Fideicomisario) reciba los beneficios pero no puede cambiar el destino de los bienes ni disponer a su voluntad.

Bueno pues las instituciones, que se conforman con una serie de preceptos que se establecen en el marco jurídico que lo conforma, ya sea por decreto de una autoridad, por ley o reglamento, establece también condiciones para que otras autoridades que puedan llegar a gobernar en otros periodos no puedan cambiar a capricho o contentillo el marco jurídico que los regula, el caso de los organismos autónomos es el más claro ejemplo de blindaje de instituciones, que evitan que algún dictador o tirano, caiga en la tentación de modificar las cosas o nombrar a su modo o de manera que pueda llegar a poner a los directivos responsables de esos organismos, para nombrar a sus cuates, amigos o incondicionales, para gobernar a su modo desde el poder.

Las instituciones, organismos autónomos en México son de dos tipos garantes y reguladores: Garantes son: Banco de México (BANXICO); Instituto Nacional de Estadística y Geografía(INEGI); Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); Instituto Nacional Electoral (INE); Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE); Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI). Reguladores son: Comisión Reguladora de Energía (CRE); Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH); Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE); Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

Los organismos garantes, como su nombre lo indica, garantizan la imparcialidad, eficiencia y justicia de los procesos en que intervienen, no todos son nombrados, durante el periodo del Presidente de la República en turno, para que – como decíamos – evitar la tentación de algún gobernante de imponer a los miembros directivos y responsables de las tareas de las instituciones, para disponer a su antojo en detrimento de la operación honesta y transparente de las instituciones. Sin embargo ya hubo casos como el de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) donde fueron impuestos por el Presidente de la República, los comisionados, luego de haber sido evidenciada su ignorancia, ante una sencilla, simple y elemental pregunta de que era un CEL y respondieron los cuestionados aspirantes que era un teléfono, cuando es el nombre que se aplica a los Certificados de Energía Limpia, ese conocimiento elemental no lo pudieron resolver, sin embargo, el presidente insistió y al no ratificarlos el Poder Legislativo hizo uso de su facultad de imponer a su capricho a pesar de no cumplir con los requisito de excelencia profesional. Lo mismo querría hacer con otros organismos autónomos, que cuentan con esa garantía o blindaje.

Así, todas las instituciones, han sido producto del pensamiento, reflexión, esfuerzos y luchas por perfeccionar y evolucionar a México, un país, no se funda, ni se construye cada seis años, es la suma del trabajo y carácter de muchas generaciones, de mujeres y hombres que han contribuido con su talento, trabajo, experiencia y a veces sangre y vidas, a la construcción y perfeccionamiento de un país de Instituciones, que se forman con leyes, reglamentos y estructuras jurídicas, que garantizan también su permanencia, estabilidad y viabilidad.

Ignorarlo, no comprenderlo o no saberlo, es egoísta y arrogante, raya en la vanidad llevada a su máxima expresión, la insolencia de pensar que se es el mejor ser de la creación, que se llega a equiparar con la divinidad, que no se tiene la humildad, mucho menos la modestia de aceptar errores y consecuentemente corregirlos, entonces se supera la posibilidad de evolución, para caer en el capricho y el error de un solo individuo que se siente superior a todo y a todos, ese es el riego de cualquier país, sumido en la ignorancia, expuesto a la seducción del engañoso canto de las sirenas. Presagio del desastre, el fracaso y naufragio de un país que pudo ser y retardó la oportunidad de ser, que se resume en el símbolo de un aeropuerto de primer mundo que pasará a la historia como en lo que se transformó, en el monumento a la sinrazón y a la venganza del resentimiento acumulado en la limitada visión de un solo hombre.

 

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