Por Alejandro Buenavad Madrigal

 

Según las cifras oficiales del SAT, en México existen 4 Millones 800 mil personas registradas como pequeños negocios, ahora denominados “Del Régimen de Incorporación Fiscal”. Según cifras manejadas por la misma institución, hasta el 2015 había poco más de 28 millones de personas trabajando en la informalidad. Si consideramos que el 60% de esas personas que trabajan en la informalidad, pueden ser empleados, aproximadamente unos 11 millones de personas son las que tiene un negocio, generalmente pequeño.

Contrasta con esta cifra, casi 1 Millón 500 mil personas morales registradas ante el SAT. El abismo es enorme. Si sumáramos los pequeños negocios formales con los informales tendríamos uno 15 millones de pequeños negocios en todo el país, contra casi un millón y medio de empresas constituidas legalmente. En México el 80% de las sociedades que se constituyen lo hacen bajo la figura de una Sociedad Anónima. La razón simple de esto es que no existía una figura diferente (Sin considerar a las S de RL), que permitiera que pequeños negocios en expansión adoptaran una figura distinta conforme a la Ley General de Sociedades Mercantiles.

Por razones creo yo, de cultura, estamos acostumbrados a manejar los negocios, la mayoría, de forma empírica; a veces por la necesidad económica que lleva al desarrollo de una idea y muchas de las veces por el entusiasmo de un emprendedor que pone en desarrollo su proyecto y logra concretarlo. Hoy en día el 90% de las empresas son micros, pequeñas y medianas, son esas empresas las que forman el motor de la economía de consumo interno y son también las más afectadas por la falta de preparación de sus dueños. Muchas de estas empresas están administradas por el propio dueño quien además de ser el que abre y cierra, es el que sale de compras, atiende el mostrador, recibe a los proveedores, etc. En ocasiones la falta de una adecuada organización de estas empresas, una mala planeación para contención de problemas, lleva a casi al 50% de los nuevos negocios a cerrar en el primer año de operación.

Constituir una empresa en una figura jurídica (una persona moral), debe ser lo primero que el empresario debería tomar en cuenta para que con orden, se pueda ir haciendo rentable el negocio y lograr expandirlo. Constituir una persona moral es aparte de costoso, complicado; tan solo el costo del notario podría costar unos 6,000 pesos. Llevar un control adecuado de las actas de asambleas, del registro de los socios, es complicado para cualquier empresario que lo que quiere es simplemente dedicarse a su negocio, pues lo que el verdaderamente sabe hacer: el negocio. Desde 2008 existe en Colombia un tipo de empresa que se denomina Sociedades por Acciones Simplificadas. En aquel país el 90% de los negocios que se abren optan por una constituirse en una SAS.

En México, a partir de 2016, entró en vigor una reforma a la Ley General de Sociedades Mercantiles donde ya permite a los comerciantes elegir un tipo de sociedad denominada SAS. La importancia de constituir una SAS radica esencialmente en que un pequeño comercio que generalmente está a nombre de una persona física, puede convertirse en una SAS inclusive con un solo socio. Muchos dueños de negocios se niegan a asociarse con otras personas por la desconfianza que se puede presentar entre ellos. Esta figura permite tener un solo socio dentro de la SAS y operar como una persona moral.

La importancia de ser una persona moral (SAS) y no una persona física, es radical. Supongamos que usted con mucho empeño y esfuerzo, puso un negocio, de comida por ejemplo. Generalmente estos negocios requieren personal de cocina, de atención, en la caja y ayudantes para lavar los trastos. Si usted no toma en cuenta que en todo negocio podría presentarse un riesgo laboral, podría estar el día de mañana tratando de librar una batalla en las juntas de conciliación y arbitraje, o ahora con la reforma a la Ley Laboral, ante tribunales. Debido a que usted como persona física es el dueño del negocio, si existe la sentencia para pagarle a un trabajador, podría acabar pagando no solo del dinero del negocio sino con sus propios bienes los adeudos que se generen. Lo mismo pasaría si por ejemplo le debe al Seguro Social y en una de malas llegan a embargarle los bienes, podrían inclusive hasta quitarle su auto, que es de usted no del negocio. Constituir una personas moral en este caso una SAS separa la figura del dueño de la responsabilidad de la empresa. Aún y cuando los socios son responsables solidarios, la empresa tiene una figura distinta y responde por sus propios actos hasta por el monto de las aportaciones que se hayan realizado por el o los socios. Tener una figura jurídica, ayuda al empresario a salvaguardar muchas veces su patrimonio.

Existen muchas ventajas al constituir una SAS, pero sin embargo de las más importantes quizás es que dichas empresas pueden percibir ingresos hasta por 5 millones de pesos en el año de calendario fiscal. En materia fiscal, una SAS pagaría el ISR en base a flujo de efectivo, es decir, como si fuese una persona física (Ingresos – gastos = base); sobre la base pagaría el 30% del impuesto. En el caso de ser persona física el ISR podría llegar hasta el 35% sobre la base. Otra de las ventajas observables a primera vista, es que la SAS se constituye de manera GRATUITA por internet y puede obtenerse en un corto plazo, el acta constitutiva de la SAS sin necesidad de acudir a un notario esto desde www.gob.mx/tuempresa.

Esta figura se contempla dentro de la plataforma del SAT para cumplir a través de “Mi contabilidad” que es un programa electrónico que permite elegir las facturas de ingresos y de gastos realizadas en el mismo periodo que se va a declarar. Tomando como base las facturas, la autoridad calcula de manera inmediata la declaración de impuestos que se deben hacer.

 

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