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Iniciativa ciudadana

José Martín SámanoIniciativa ciudadana

Le pregunté el otro día a mi buen amigo el doctor Abraham Sánchez Pérez, especialista en COVID-19, acerca de la decisión de las autoridades federales de hacer opcional el uso del cubrebocas en los aviones y en las terminales aéreas, entre otros espacios públicos. Ambos coincidimos, él como experto y yo como simple observador, en que la medida es adecuada ante las condiciones actuales de la pandemia.

En el caso de Quintana Roo, por ejemplo, ha habido semanas enteras sin una sola defunción por esta enfermedad, mientras que la ocupación hospitalaria es actualmente de cero tanto para la zona sur como para el norte.

Es evidente que las campañas de vacunación han sido muy efectivas y que el riesgo de contagio es mínimo en estos días, además de que la gran mayoría de los pacientes infectados padecen solo síntomas menores parecidos a los de una gripe y pronto regresan a sus actividades normales.

Esas son muy buenas noticias, sobre todo para un estado eminentemente turístico como el nuestro, en tiempos donde la crisis económica se pasea por todos los rincones del planeta.

Pero volviendo al uso o no del cubrebocas, el doctor Abraham y yo también coincidimos en que este dispositivo debería seguir siendo obligatorio para todas aquellas personas que manejan alimentos y bebidas. Meseros, garroteros, cocineros, cantineros y hasta lava platos, entre otros, deberían conservar esta costumbre por norma sanitaria en todos los bares y restaurantes.

Y es que, además del COVID, existen infinidad de padecimientos que se transmiten a través de las diminutas gotas de saliva que salen de manera natural al momento de hablar, toser o estornudar.

Si ya se había vuelto costumbre para cualquier persona, ¿por qué no hacerlo mandatario en este tipo de negocios? Habría quizás que lanzar una iniciativa ante el congreso local.

Una iniciativa ciudadana en caso de que las y los diputados no se nos adelanten, a fin de que esta práctica se convierta en una norma de salud de carácter permanente.

A nadie le hará el menor daño y, por el contrario, mejorará las condiciones sanitarias de nuestra población y de todos quienes nos visitan.          

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