Déjenme compartir con ustedes algunas reflexiones.

Muchos recordarán el año pasado donde discutimos cómo la ciencia y la tecnología estaban revolucionando la forma de hacer negocios. Nuestro anhelo era dar los primeros pasos desde el sector empresarial para  ingresar a un círculo virtuoso que creemos puede llevar a México a crecer más aceleradamente, en forma más sustentada y sustentable: acercar a las empresas mexicanas hacia una nueva visión global, a lograr que hagan mayor uso de la tecnología y puedan integrarse así a más cadenas de valor, para generar más empresas y al final mejores empleos y repito otra vez generar bienestar.

Lo que hace 12 meses parecía una tendencia incipiente hoy es sin lugar a duda una realidad:

La cuarta revolución industrial tema principal del Foro Económico Mundial, creo que es un claro testimonio de cómo esto se ha vuelto ya hoy una macrotendencia a nivel mundial.

Déjenme citar algunos de los ejemplos de las empresas que ya están en las  plataformas y que están cambiando los hábitos de los consumidores mexicanos.

Por ejemplo en los servicios del sector financiero y tecnológico, las denominadas empresas Fintech irrumpieron con esquemas de préstamos entre particulares y  manejan hoy carteras considerables de fondeo y de financiamiento colectivo.

Tenemos el caso de Airbnb, la plataforma que conecta a una comunidad de millones de personas que utilizan servicios de alojamiento bajo un modelo de anfitriones y huéspedes, que crece aceleradamente en todo el mundo y que está llegando ya con fuerza a México.

Ni qué decir de nuestro socio en Coparmex, Uber; que ha revolucionado el servicio del transporte privado en todo el país, especialmente en el Valle de México y cada vez en más ciudades del país.

Pero estos son solamente unos ejemplos.  ¿Qué tienen en común todas las empresas que he mencionado? La innovación para satisfacer las necesidades de personas cada día más informadas, más demandantes, y que usan siempre cada vez más dispositivos inteligentes.

Sé que algunos piensan ahora mismo: ¿Cómo vamos a innovar en este contexto de restricciones presupuestales?

En 2016 por ejemplo, el presupuesto asignado al INADEM fue de 7,200 millones de pesos. En el Proyecto de Presupuesto para el ejercicio 2017 que fue enviado al Poder Legislativo como parte del Paquete Económico, se observa una reducción del 50%, es decir bajará este presupuesto solamente 3 mil 760 millones de pesos de ser aprobado.

Esa propuesta significa una gran preocupación para las casi 5.6 millones de micro, pequeñas y medianas empresas mexicanas que podrían dejar de beneficiarse de los apoyos que se dan desde ese instituto al sector emprendedor.  Nos parece que debería de haber una más profunda reflexión porque ciertamente cuando requerimos de más innovación de la mayor creación de empleos, de más empresas, los recortes presupuestales ciertamente también necesarios no deberían de tocar  aspectos donde seguramente podemos encontrar los mejores dividendos en el desarrollo y en el bienestar.

Estamos no cabe duda, en un momento muy importante para México, donde se está materializando con gran fuerza la convergencia de las tecnologías física, la digital y la biológica, en formas que van transformando el mundo y la forma en que trabajamos.

Estos cambios son históricos en términos de tamaño, de velocidad y de profundidad. Para COPARMEX, esta debe de ser una oportunidad para que México avance y se sume a esta ola que ya nos llegó.

Por ello necesitamos que subsistan los incentivos para que más empresas mexicanas, sobre todo las Micro, las Pequeñas y las Medianas Empresas puedan seguir desarrollando sus habilidades para incorporar nuevas tecnologías al proceso de producción, invertir más en equipo físico y desde luego en el desarrollo humano.

Por eso desde este foro hacemos un llamado respetuoso a los Señores diputados y senadores para que en el análisis de la Ley de Ingresos y del Presupuesto de Egresos consideren, reconsideren; mantener el presupuesto del que está siendo uso el INADEM durante  este ejercicio. 

Sería posible incluso ampliar el fondo de 1,500 millones de pesos que se propone en la Ley del Impuesto sobre la Renta, para brindar estímulos a las inversiones en investigación o desarrollo de tecnología mediante el esquema de crédito fiscal equivalente al 30% de los gastos en ese rubro.

También pedimos que los legisladores revisen a fondo las medidas que pueden contribuir a impulsar el crecimiento y la creación de empleos, principalmente en las Micro, en las Pequeñas y en las Medianas Empresas, como lo es la restauración de la deducibilidad al 100% de las prestaciones que pagan las empresas a sus trabajadores.

Esto a México le urge, porque tenemos evidencia que desde 2010, los países que más avanzan en competitividad, que logran mayores ingresos para sus habitantes, son precisamente  aquellos que más innovan, los que tienen la habilidad para incorporar las nuevas tecnologías a sus procesos productivos y logran cambiar la manera de hacer tareas, especialmente en las Micro, en las Pequeñas y en las Medianas Empresas.

Tenemos un gran trecho que avanzar: en el índice de competitividad global 2016-2017 del Foro Económico Mundial publicado hace apenas unos días, México avanzó seis posiciones para lograr ya el lugar 51 entre 138 países. ¡Esa es una muy buena noticia!

El propio Foro Económico Mundial propuso este año una innovación con la medición de los nuevos subíndices para evaluar cómo se mueven los países en materia de avance tecnológico. En el subíndice que mide la capacidad de innovación, estamos en el sitio 60, superados por Panamá y Chile, por citar algunos casos.

Sin embargo, al comparar el segundo subíndice, que mide la educación y las habilidades de trabajadores actuales y futuros, México aparece muy rezagado entre los países de América Latina, en el sitio 87 de la misma muestra de 138 países, por detrás de naciones como Perú, Colombia, Panamá, Costa Rica, Venezuela y Uruguay. ¡De ese tamaño es el reto que tenemos en nuestro País, en el campo de la innovación!

Tenemos en México empresas de lujo que dan muestra de que la Cuarta Revolución Industrial  ya está en marcha.

No hay tiempo, la innovación ya nos llegó. Es hora de actuar, seamos la generación de líderes de la cuarta revolución que ya llegó a México.

Seamos los capitanes de la nueva generación de emprendedores capaces de generar nuevas patentes, con innovaciones de alto impacto económico y social, que contribuyan al crecimiento sostenido de México, que contribuyan al final del camino a generar el bienestar que requiere nuestro país.

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