Por: Nicho Hinojosa|@nichohinojosaof

¿Qué hago cuando no duermo?

Pienso.

Pienso mucho, en lo que pasó en el día, en las cosas que me marcan, en lo vivido, que para cuando llega la noche ya son solo recuerdos. Quiero encontrar una respuesta a todo y últimamente, las cosas que me pasan no la tienen.

A veces me asfixio en pensamientos abstractos, me aparto del mundo y exploro mi interior. Será por esa razón que siempre busco la noche, o ella me busca a mí.

No sé cuántas veces durante la noche salgo a observar el cielo. Días como hoy, como ayer, no puedo ver nada, está nublado, pero a la vez, veo todo; es como si se me revelaran respuestas.

Tal vez imagino que el cielo me responde aquello que tanto me intriga.

En este universo tan grande, me encanta pensar que en algún lugar habrá alguien como yo, intentando descifrar lo oculto, lo prohibido.

No intento encontrar el hilo negro, pero se me ocurre que puedo descubrir algo nuevo, algo nunca antes visto, nunca antes dicho, nunca antes pensado.

Pudiera pasar toda la noche observando el cielo, la luna, las estrellas y con un poco de suerte hasta ver pasar una estrella fugaz, invadido por el deseo de ser partícipe de algún deseo pedido por alguien que como yo busca respuestas.

Y si bien, he entendido que jamás tendré respuestas para todo, no pierdo la esperanza de que un buen día, el cielo se abra y me de lo que tanto me inquieta.

Sé que mi cuerpo un día me pasará la factura por martirizarlo así, por no darle el descanso necesario, pero me resulta tan placentero deambular por todos lados a oscuras y en silencio total.

Me he vuelto tan sigiloso que nadie nota que ando por ahí, es como si flotara, como un ente del pensamiento, en eso me he convertido. Eso soy.

Esos son los pensamientos que inundan mis noches, esas noches de insomnio. Esas noches de cielo, de vivencias y recuerdos.

No hay respuestas, pero algún día llegarán.

No dejes que el insomnio te angustie… disfrútalo.

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